A 20 años de la tragedia en la pileta de la UNCuyo: un crudo relato

Veinte años después de la tragedia en la pileta de la Universidad Nacional de Cuyo, el recuerdo de Marcela Sánchez sigue marcando a Mendoza.

A 20 años de la tragedia en la pileta de la UNCuyo: un crudo relato

Por:Tamara Sbardolini
Periodista

Se cumplieron veinte años de una de las tragedias más dolorosas que recuerde Mendoza. El domingo 8 de enero de 2006, Marcela Sánchez, una niña de 12 años, murió ahogada en la pileta de la Universidad Nacional de Cuyo, en el Parque General San Martín, en una jornada que había comenzado como un día familiar de verano y terminó marcada para siempre por el horror.

Aquella tarde, cuando el Sol comenzaba a caer y muchos ya se preparaban para retirarse, Marcela decidió darse el último chapuzón. En ese mismo momento, un operario puso en funcionamiento la bomba de desagüe de la pileta. La potencia del motor, diseñada para una piscina de grandes dimensiones y con una profundidad máxima de más de tres metros, sumada a la ausencia de la rejilla de protección del conducto, desató una tragedia evitable.

La niña se había sumergido en la parte más profunda cuando el sistema comenzó a drenar el agua. La fuerza de succión la atrapó y dejó una de sus piernas trabada en el caño de desagüe. Durante algunos segundos nadie advirtió lo que estaba ocurriendo, hasta que una persona que se encontraba en la pileta se sumergió y vio a la menor luchando por salir.

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Entre quienes reaccionaron estuvo Gustavo Branco, quien veinte años después decidió relatar públicamente lo vivido. En un extenso y crudo testimonio publicado en su cuenta de Facebook, comenzó diciendo: "Tengo necesidad de escribir esto". A partir de allí reconstruyó uno de los momentos más traumáticos de su vida.

"Ayer se cumplieron 20 años del ‘suceso' más fuerte de mi vida. 8 de enero de 2006; pileta de la Universidad Nacional de Cuyo. Un hermoso domingo, una jornada de esas que no te querés ir", escribió. Según su relato, cerca de las 19, un operario encendió la bomba de desagote, cerró el gabinete de control con candado y se retiró del lugar.

Desde el sector de picnic, Branco y su familia notaron movimientos extraños en el extremo profundo de la pileta. "Empezamos a preguntar y alguien nos dice que parece que hay una nena atrapada en el fondo", recordó. En medio de la confusión y el miedo, saltó la baranda que rodeaba la piscina y se arrojó al agua.

"Decido que la mejor forma de averiguar si era alguna de mis hijas era tirándome de clavado a los 3,5 metros y salvarla", contó. Al llegar al fondo, comprobó que no se trataba de una de sus hijas, pero comenzó a intentar sacar a Marcela, cuya pierna estaba firmemente atrapada en el caño de desagüe de unos 20 o 25 centímetros de diámetro.

"Era como tirar de la columna de una pared", relató sobre el segundo intento. La fuerza de la succión era tal que incluso quienes intentaban ayudar corrían peligro. "Después me di cuenta que si sacabas a la nena, la bomba te podía chupar a vos", escribió.

En el tercer intento, junto a otra persona, lograron envolver el torso de la niña con una de las mangas utilizadas en competencias de natación, pero ya estaba inconsciente. Exhausto y casi sin aire, Branco salió del agua. Minutos después, los bomberos y personal del lugar lograron desactivar la bomba y retirar a la menor.

"El espectáculo era dantesco", describió. Maniobras de reanimación, la madre descompensada y luego desmayada, el padre gritando desesperado y decenas de personas en shock, llorando.

Las consecuencias emocionales lo acompañaron durante años. "Al mes, psicólogo, psiquiatra y las pastillas pertinentes. Ataques de pánico con claustrofobia y sin poder dormir", confesó. Y cerró con una reflexión dolorosa: "Ya había hecho buceo en Las Grutas y snorkel en otro lado, por eso ‘debía' ser yo el ‘salvador'; pero no, no lo fui".

¿Qué pasó con el caso?

Siete años después de la tragedia, en agosto de 2013, la Justicia condenó a cuatro años de prisión y cinco de inhabilitación por homicidio culposo a cuatro responsables: Roberto Moyano, director de Deportes, Recreación y Turismo de la UNCuyo; Francisco Sergio Illanes, jefe de coordinación administrativa; Marcelo Quiroga, director de Servicios; y Cristian Darío Quiroga, concesionario de la pileta.

Durante el juicio se determinó que la muerte de Marcela fue consecuencia de una cadena de negligencias: la activación de la bomba mientras aún había personas en el agua, la ausencia de la rejilla de seguridad, la escasa cantidad de guardavidas en relación con el público presente y una puerta de emergencia cerrada con candado que dificultó el ingreso de la ambulancia.

Años más tarde, el fallo tuvo un giro judicial. La Cámara Nacional de Casación Penal hizo lugar a un recurso presentado por los abogados de quienes habían sido condenados como responsables de la muerte de Marcela Sánchez y anuló la pena de cuatro años de prisión dictada en agosto de 2013.

La Justicia resolvió "anular la sentencia condenatoria únicamente en lo que respecta a los montos de pena impuestos y su fundamentación", sin que ello implicara la absolución de los imputados ni la negación de las responsabilidades establecidas durante el juicio.

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