Agustín Ramos Scaffetti falleció en un centro de día y culpan a los empleados del lugar.
A un año de la muerte de un joven con discapacidad, su familia pide Justicia
Se cumplió un año de la muerte de Agustín Ramos Scaffetti, el joven de 22 años con discapacidad que murió ahogado en un centro de día de Luján de Cuyo.
El 3 de enero de 2025, Agustín asistió al instituto Saludarte, que en ese momento funcionaba en calle Terrada y que actualmente opera en el Callejón Taboada, en Perdriel. Durante la jornada realizaba sus actividades habituales y ese día la propuesta era acuática, por lo que el grupo fue trasladado a la sede de la calle Taboada para ingresar a la pileta.
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Cerca de las 14 horas, su madre, Teresa Scaffetti, recibió un llamado de la directora del lugar, quien le informó que Agustín había sufrido una convulsión, una crisis que era habitual debido a su diagnóstico de displasia cortical. Cuando la familia llegó, se encontró con el joven inconsciente, tirado al costado de la pileta, mientras los empleados solo lo observaban, según relataron.
De acuerdo a lo manifestado por los padres, la enfermera del lugar tomó los signos vitales y aseguró que lo único que hizo fue salpicarle agua en la cara para intentar que reaccionara.
Recién casi una hora después arribó una ambulancia. La médica tomó los signos vitales y confirmó que el joven debía ser trasladado de urgencia, ya que se encontraba ahogado, según el relato de la madre. En ese momento se dispuso su traslado al centro de salud más cercano por tratarse de un cuadro con riesgo de vida. Agustín ingresó al Sanatorio Regional, ubicado en San Martín 928 de Luján, en estado crítico y, tras diez días de agonía, falleció. La causa de muerte fue ahogamiento por inmersión.
Según la denuncia de la familia y lo investigado por la fiscalía, ninguno de los empleados le realizó maniobras de primeros auxilios.
Por este hecho, cinco empleados se encuentran imputados por "homicidio culposo". Los abogados defensores Vaira Leyton y Magdalena indicaron al Post que el objetivo principal de la imputación es avanzar contra la dueña del lugar, por la cadena de negligencias que derivaron en el desenlace fatal.
Por el momento, la justicia continúa con las investigaciones para elevar a juicio el caso y determinar la culpabilidad de los acusados.
Además, familiares de Agustín aseguraron que el lugar donde se realizaban las actividades no contaba con habilitación municipal.
A un año de su fallecimiento, familiares y amigos continúan pidiendo justicia por Agustín: "Hoy se cumple un año y queremos justicia. Justicia porque no se merecía lo que pasó. No se merecía que no lo atendieran, ni le dieran los primeros auxilios como correspondía. Y bueno, como familia queremos por él que se haga justicia", relató Teresa.
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