Quién es el empresario mendocino condenado por estafador y violador

Fernando Delini fue condenado a siete años de prisión por abusar sexualmente de su esposa. Además, el empresario tenía una condena previa por estafas.

Quién es el empresario mendocino condenado por estafador y violador

Por:Tamara Sbardolini
Periodista

Fernando Delini, de 46 años, está detenido en el Complejo Penitenciario San Felipe, donde desde febrero cumple una condena por una estafa piramidal. Pero este martes su situación se complicó aún más: la Justicia lo condenó a siete años de prisión por abusar sexualmente de su esposa, en un caso marcado por una violencia constante y muy grave.

Durante 11 años, Delini mantuvo una relación con la víctima, con quien tuvo dos hijos. En un momento se separaron por problemas de pareja, pero después decidieron volver a intentarlo. Para la mujer, esa decisión terminó siendo el comienzo de una etapa atravesada por el miedo y el control.

Según el relato al que tuvo acceso el Post, el comportamiento del hombre habría empezado a volverse cada vez más extraño. Lo describió con actitudes "psicóticas", como cavar tumbas o autolesionarse. En uno de los episodios más impactantes, según el testimonio, reunió a la familia para rezar, rompió un rosario y obligó a todos a juntar las cuentas una por una. A partir de estas situaciones, la defensa pidió que se lo considere inimputable.

Delini tienen 46 años

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Sin embargo, la violencia no se habría limitado a esos hechos. La mujer denunció abusos sexuales reiterados, sin su consentimiento y bajo amenazas constantes. Según la querella, no se trató de episodios aislados, sino de una situación que se repitió durante al menos dos meses de convivencia.

Para los abogados, el control sobre la víctima era total: "No podía salir sola, ni manejar, ni hacer actividades cotidianas sin que él la vigilara. Cuando lograba salir, él la seguía. Incluso controlaba sus llamadas, lo que llamó la atención de su familia por la falta de comunicación libre".

También denunció una violencia psicológica permanente, basada en amenazas y miedo. Muchas veces, esas amenazas habrían estado dirigidas a sus hijos o a la casa, y funcionaban como una forma de mantenerla sometida.

Otro punto grave que surge de la denuncia es el uso de sustancias. El hombre presuntamente consumía alcohol y psicofármacos, y además le habría suministrado a la mujer medicación en dosis más altas de lo indicado, con una supuesta intención de dejarla en un estado de menor reacción.

En ese contexto, también habría habido episodios de violencia física dentro del hogar. Pero uno de los aspectos más delicados del caso fueron los presuntos abusos sexuales, que, según la acusación,  incluían situaciones degradantes y humillantes. Muchas veces, la víctima aseguró que accedía por miedo a que él tomara represalias contra ella o contra sus hijos.

Los chicos tampoco quedaron al margen: estuvieron expuestos a este clima de violencia y, según se denunció, eran utilizados como una forma de presión.

Para la querella "todo esto muestra una situación de violencia intrafamiliar muy grave, que se sostuvo en el tiempo y donde el control, el abuso y el miedo marcaron la vida diaria de la víctima".

La otra condena

Delini ya se encontraba detenido, ya que previamente había sido condenado a tres años de prisión por estafas vinculadas a un esquema de inversiones fraudulentas.

El empresario fue señalado por múltiples víctimas por promover supuestos proyectos agrícolas, relacionados con la siembra de ajo y zanahoria, mediante los cuales ofrecía rendimientos económicos a cambio de inversiones en dólares.

Según las denuncias, las víctimas entregaban sumas que iban desde los 5.000 hasta los 10.000 dólares. Sin embargo, con el tiempo, los plazos se vencían sin que el dinero fuera devuelto.

De acuerdo a las actuaciones judiciales, se acumularon al menos diez causas por hechos de características similares. En varios casos, los denunciantes aseguraron que las plantaciones prometidas nunca llegaron a concretarse.

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