Una tarde que debía ser de celebración terminó en caos en el barrio porteño de Floresta, en CABA. Más de 20 personas -principalmente menores de edad- fueron asistidas este domingo por personal del SAME en el Teatro Gran Rivadavia, luego de una serie de incidentes vinculados a una presunta sobreventa de entradas durante un evento privado.
El histórico reducto de la Avenida Rivadavia al 8600 quedó desbordado desde temprano. Afuera, una multitud esperaba ingresar bajo un calor agobiante, pero muchos se toparon con una situación inesperada: pese a tener entrada, no pudieron entrar. La sospecha de una sobreventa encendió rápidamente los ánimos. Entre empujones, gritos y discusiones, comenzaron los disturbios.
#CABA Rivadavia e/ José Bolaños y Goya. Evento privado de más de 300 personas en interior de un teatro, varias personas descompensadas por falta de ventilación. pic.twitter.com/DVUpW4DSgw
La combinación de tensión y altas temperaturas hizo el resto. Varios de los chicos que esperaban sobre la vereda tuvieron que ser asistidos por malestar y descompensaciones.
Pero la situación dentro del teatro no era mucho mejor. Con la sala colmada y un flujo constante de público intentando entrar, algunos menores se desmayaron por el calor y la falta de ventilación adecuada, lo que también demandó atención médica inmediata.
Dos ambulancias del SAME trabajaron en el lugar y, según informaron, más de 20 personas fueron asistidas entre el interior y el exterior del edificio.
Mientras tanto, equipos de la Agencia Gubernamental de Control (AGC) se dirigieron hacia el teatro para evaluar el estado del establecimiento y avanzar en una posible clausura, dada la gravedad de las irregularidades reportadas.
Lo que prometía ser un encuentro recreativo terminó, para muchos, en un momento de angustia y tensión que aún deberá ser esclarecido por las autoridades.
La inspección permitió descubrir 18 chips de telefonía, cinco teléfonos celulares y otros dispositivos ocultos durante el horario de visitas, evitando que sean utilizados para cometer delitos desde el interior del penal.
La investigación estuvo a cargo de la Policía Federal y la Justicia federal. Los adolescentes se comunicaban por redes sociales y tenían municiones, cuchillos y material con simbología nazi.