Operativos en Uspallata y en el complejo Los Libertadores dejaron al descubierto el tráfico ilegal de fuegos artificiales entre Argentina y Chile, con secuestros de pirotecnia valuados en millones de pesos y causas judiciales en ambos países.
Corredor de pirotecnia: decomisos millonarios en Mendoza y Chile
El contrabando de pirotecnia en el corredor internacional que une Argentina y Chile volvió a quedar en evidencia en los últimos días, con operativos simultáneos en Uspallata y en el complejo fronterizo Los Libertadores, donde se detectaron cargamentos de fuegos artificiales ingresados y egresados de manera ilegal, en violación a las normas aduaneras y de seguridad vigentes en ambos países.
En territorio argentino, efectivos del Escuadrón 27 de Gendarmería Nacional secuestraron más de 250 kilos de pirotecnia de contrabando que habían ingresado desde Chile. El procedimiento se inició cuando personal de Gendarmería intentó detener un vehículo con dominio chileno en la zona de Uspallata, cuyo conductor eludió el control y se dio a la fuga. Tras un alerta a otros puestos de control, el furgón fue hallado abandonado en las inmediaciones de Los Penitentes, donde un magistrado federal ordenó el levantamiento de huellas y el traslado del rodado a la Sección Reforzada Punta de Vacas para su inspección.
Durante la requisa, realizada en presencia de testigos, los gendarmes contabilizaron 152 cajas con pirotecnia, un cargamento que se sumó a otro decomiso previo ocurrido el 3 de diciembre en la misma ruta, cuando se detectaron 101 cajas de los mismos productos, también en infracción a la Ley 22.415 del Código Aduanero. En ambos casos, la Fiscalía Federal de Mendoza dio intervención al personal de ARCA para el aforo de la mercadería, que arrojó una valuación cercana a los 119 millones de pesos.
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Del lado chileno, el Servicio Nacional de Aduanas concretó otro procedimiento en el Complejo Los Libertadores, donde fue interceptada una camioneta Ford Ranger con patente argentina que intentaba ingresar al país con fuegos artificiales ocultos. El control se realizó el viernes por la tarde, cuando funcionarios aduaneros, con apoyo de un can detector, encontraron 46 cajas de petardos escondidas debajo del asiento del copiloto, mercadería que no había sido declarada y cuya venta se encuentra prohibida por la normativa chilena.
A raíz del hallazgo, el conductor, identificado como un ciudadano argentino, fue detenido y puesto a disposición del Juzgado de Garantía de Los Andes. En la audiencia de formalización, el fiscal Alberto Gertosio Páez lo imputó por los delitos de contrabando e internación ilegal de fuegos artificiales, previstos en la legislación de control de armas. Como medida cautelar, el magistrado Daniel Chaucón Ojeda dispuso el arraigo nacional del imputado y fijó un plazo de tres meses para el cierre de la investigación.



