A días de recibir la imputación, la defensa de un grupo de deportistas aseguró que se trata de una causa por interés económico.
Causa de abuso en el Club Alemán: así se defienden las jugadoras acusadas
Las jugadoras de hockey del Club Alemán que serán imputadas la próxima semana por un presunto caso de abuso sexual ocurrido durante un "bautismo" deportivo, respondieron a través de su defensa y adelantaron que se opondrán a la acusación.
El hecho investigado tiene como denunciante a una jugadora que, al momento del hecho, tenía 16 años y que habría atravesado una situación que denuncia como abuso sexual, durante una ceremonia de "bienvenida" a ella y otras cinco jugadoras, tras ser promovidas a Primera División.
Este martes, la Fiscalía a cargo del fiscal Mauro Perassi notificó a las partes y las citó para el lunes 6 y martes 7 de abril, fechas en las que se llevará adelante la audiencia en la que se formalizará la imputación a las 10 jugadoras por abuso sexual simple agravado por la participación de dos o más personas.
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El abogado de un grupo de jugadoras, Fernando Peñaloza, comentó al Post sobre la estrategia y el caso: "Vamos a oponernos y pedir la nulidad de las imputaciones". En ese sentido, según el defensor, "la mirada nuestra es la misma de siempre, no estamos ante un hecho que sea un delito".
El letrado también cuestionó el origen del conflicto judicial. Según el abogado, "en principio querían una conciliación con un pedido de disculpas y de esa forma ellos querían cerrar la causa. Cuando vieron el negocio, una demanda en dinero al Club Alemán, cambiaron claramente la tesitura. Es un dato que está materializado en el expediente".
En relación a la investigación, el defensor sostuvo que hubo una interpretación parcial de los hechos. Según la defensa, "era una bienvenida en el que la jugadora la pasó mal. La pasó mal porque se hicieron juegos, chistes o bromas que no le gustaron".
Además, remarcó que la situación no fue individual. Según el abogado, "esto se le hizo a seis chicas, a todas se les hizo lo mismo. No es que a ella se la abusó y al resto no". Y agregó que, según su versión, "las otras cinco no dijeron nada, de hecho los padres se han presentado muy molestos a declarar, diciendo que sus hijas nunca se sintieron agredidas sexualmente".
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Peñaloza también hizo hincapié en que, según su postura, no hubo coerción: "Sabían a lo que iban, entraron libremente, esta chica se pudo haber ido si quería, no estaba acorralada, ni encerrada".
En cuanto a la calificación del hecho, el defensor fue tajante: "Ningún fiscal, especializado en integridad sexual, está convencido de que esto sea un abuso sexual". Asimismo, cuestionó el dictamen fiscal: "Yo planteo la nulidad de ese dictamen, porque no me dice por qué. Faltan fundamentos, le falta motivación", según dijo Peñaloza.
También hizo referencia a las pericias. "Los mismos peritos oficiales dicen que no hay compatibilidades con las características de una víctima de abuso sexual", comentó el letrado.
Esto se debe a que inicialmente, una fiscal consideró que, al no existir un contacto físico directo sino mediado por objetos, no se configuraba el delito de abuso y ordenó el archivo de las actuaciones. Sin embargo, la querella apelo a esta interpretación y un juez determinó que los hechos relatados constituyen claramente un abuso sexual simple.
Por esto, el Fiscal en Jefe ordenó al fiscal de instrucción, Perassi, a proceder con la imputación de las diez jugadoras involucradas por el delito de abuso sexual simple agravado por la participación de dos o más personas.
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El delito prevé una pena de tres a diez años de prisión, aunque al no tener antecedentes y contar con una pena mínima de tres años, las acusadas podrían mantener la libertad durante el proceso.
Sobre la próxima imputación, el letrado aseguró que intentarán resistirla: "vamos a intentar resistirlo. Y si no, van a ir a declarar".
En ese contexto, advirtió sobre el impacto que podría tener el proceso. "Va a ser un episodio por demás traumático, de un escarnio tremendo, y a los solos fines de satisfacer una pretensión indemnizatoria". Y agregó que, según su opinión, "Eso claramente no va a llegar nunca a un juicio".
Finalmente, se refirió a la situación personal de las jugadoras. Según el abogado, "están afectadas, están molestas, están condicionadas en su vida". También señaló que varias continúan vinculadas al equipo y que algunas incluso juegan en el exterior.
El caso denunciado
El escenario de los hechos fue el vestuario de mujeres, durante la noche previa al debut de las juveniles en la máxima categoría el 20 de abril del 2023. Según relató la denunciante, las menores fueron obligadas a ingresar al camarín y quitarse sus remeras para comenzar con el ritual de iniciación. Según el abogado querellante, la primera etapa consistió en cubrirles el pecho únicamente con hojas de árbol y cinta adhesiva, exponiéndolas ante el resto del grupo.
Posteriormente, las jóvenes fueron trasladadas a otro sector del vestuario donde se encontraba el plantel superior completo. Según la querella, allí las obligaron a colocarse en cuatro patas mientras eran filmadas con un teléfono celular por las jugadoras de 26, 20 y 22 años. Según relató la denunciante, en ese contexto las sometieron a situaciones degradantes como morder un hueso de perro, comer picante y teñirles el pelo, algo que según la víctima, por el momento era aberrante pero "normal" dentro de este ritual.
La situación escaló en violencia física y simbólica de manera drástica. Según los abogados, les vendaron los ojos con toallitas femeninas y les exigieron gritar un gol, momento en el que abrieron la boca les introdujeron una salchicha, todo esto entre comentarios de índole sexual. Según relató la denunciante, también les colocaron una morcilla dentro de su ropa interior que llegaba a rozar sus partes íntimas. El calvario culminó cuando les arrojaron preservativos llenos de una sustancia blanca, simulando semen, y que también las obligaron a beber, según relató al Post Lucas Lecour, abogado de la denunciante.



