Una científica argentina fue detenida en Brasil por robar material biológico

Soledad Palameta Miller es una investigadora de excelencia que fue denunciada por una universidad debido a la sustracción de material peligroso.

Una científica argentina fue detenida en Brasil por robar material biológico

Por: Leonardo Otamendi

 Una científica argentina fue detenida en Brasil por la presunta sustracción de material biológico de alta peligrosidad. La detención ocurrió en San Pablo después de una denuncia formal presentada por la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp).

Según la investigación, las muestras desaparecieron de un área catalogada como nivel de bioseguridad NB3 del laboratorio de virología de la Unicamp. Las autoridades federales registraron cargos por robo, fraude procesal y transporte indebido de material genéticamente modificado, según fuentes judiciales consultadas por este medio.

La acusada fue identificada como Soledad Palameta Miller, de 36 años y oriunda de Rosario. Palameta Miller obtuvo su formación en la Universidad Nacional de Rosario, donde se graduó en Biotecnología y obtuvo un doctorado en Ciencias Farmacéuticas. Tras su traslado a Brasil, se incorporó a la Unicamp y ocupó un puesto en el área de virología y biotecnología alimentaria.

La actuación de la Policía Federal se produjo luego de que la Unicamp informara la desaparición de muestras de alto riesgo de una instalación NB3. Los investigadores revisaron registros de acceso, inventarios de material y cámaras de seguridad del laboratorio. También realizaron inspecciones en distintas dependencias universitarias en busca de las muestras.

Tras la detención, Palameta Miller permaneció dos días en custodia y luego recuperó la libertad bajo medidas cautelares. El tribunal le impuso la prohibición de ingresar a la Unicamp y le restringió la salida del país mientras avance la causa. La fiscalía mantuvo la instrucción para recabar pruebas adicionales y confrontar versiones.

La defensa de la investigadora presentó una explicación técnica sobre los hechos. Alegaron que las muestras fueron trasladadas a otras heladeras dentro de la universidad para proseguir investigaciones personales ante la supuesta falta de un espacio propio adecuado. Sostuvieron que no existió intención delictiva ni ánimo de tráfico de material peligroso.

En el marco de la pesquisa, la justicia también interrogó a allegados de la acusada, entre ellos su esposo, identificado en expedientes como Michael Edward Miller. La Unicamp, por su parte, examinó posibles prácticas de descarte y protocolos de residuos para evaluar si se había producido riesgo sanitario. En los primeros peritajes, los investigadores no detectaron evidencia de contaminación ambiental atribuible a las muestras faltantes.

Fuentes judiciales informaron que la causa continuó su trámite con medidas de prueba: cotejo de inventarios, análisis de cadenas de custodia y pericias sobre el manejo del material biológico. Los responsables del laboratorio colaboraron con la entrega de documentación y registros técnicos requeridos por la fiscalía.

Este avance procesal motivó reacciones en la comunidad académica local e internacional. Colegas de la científica y especialistas en bioseguridad ofrecieron versiones distintas sobre la posibilidad de errores administrativos frente a acciones dolosas. En tanto, la Unicamp mantuvo la postura de denunciante y pidió esclarecer el destino final de las muestras.

Este despacho se completará cuando las autoridades judiciales y universitarias difundan informes oficiales adicionales o cuando la defensa presente documentación que respalde la versión técnica.

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