El presidente Javier Milei hoy enfrenta una situación en la que puede elegir avanzar con decisión y horadar piedras o quedar atrapado en su propia trampa por no saber advertir los límites entre la realidad y los deseos.
Se debe elegir entre ser el Coyote o el Correcaminos
"Hay un problema político... El presidente tiene que hacer más de presidente y menos de ministro de Economía. Como presidente te tenés que juntar con gobernadores, charlar, comer un asadito. Necesitamos hacer el Presupuesto, que es la ley de leyes, es lo más maravilloso que tiene un país. Hay que sentarse a comer un asadito con los 24 gobernadores, los juntás de a dos, si tienen problemas, y charlás con todos para hacer la ley de leyes... no soy un defensor del gobierno, soy un defensor del modelo económico".
Salvador Di Stefano, economista, en una entrevista en el canal de Infobae
Uno de los gags más memorables del Correcaminos y el Coyote es aquel, con tintes surrealistas, en que el predador corta con una tijera la ruta de asfalto en medio de la nada. La direcciona con las manos hacia una roca, como si fuera uno de los relojes flexibles de Dalí. Pinta sobre la piedra lo que simula ser la entrada de un túnel y se queda esperando a que su presa se estrelle contra la dura superficie para cazarlo. El Correcaminos arremete a toda velocidad, pero perfora la sombra dibujada y la traspasa. El espejismo se ha hecho realidad. Gritando "bip-bip", alcanza el otro lado. El Coyote, sorprendido, entra también al hueco y cuando quiere salir choca contra una superficie transparente de la piedra y queda encerrado en el interior. Con la ñata contra el vidrio ve al Correcaminos traer una manguera, lo cual multiplica la ilusión porque es impensable que en el inhóspito desierto haya una canilla, y empapar la superficie que simula el ingreso al túnel. La pintura se diluye junto con el Coyote y ambos chorrean hasta irse por una alcantarilla. Es otro signo estrambótico pues también es insólito ese desagüe en el desierto.
El presidente Javier Milei hoy enfrenta una situación en la que puede elegir metafóricamente ser el Coyote o el Correcaminos. Es decir, avanzar con decisión y horadar piedras o quedar atrapado en su propia trampa por no saber advertir los límites entre la realidad y los deseos. Su discurso de la noche del comicio en Provincia de Buenos Aires da pistas en ambos sentidos. Por un lado, admitió que sin dudas en el plano político había sufrido una clara derrota. Habló también de autocrítica, de "cosas en las que nos hemos equivocado" y remató: "de cara al futuro vamos a corregir todos nuestros errores". Pero aclaró que se confirmaba el rumbo por el cual había sido elegido, habló de equilibrio fiscal, restricción monetaria y de la conservación del esquema cambiario con el cual se ha comprometido. Luego confirmó sus políticas en todos los ministerios. También la posición argentina frente al mundo, tanto en lo geopolítico como en la apertura comercial. Fue un discurso breve, equilibrado y al cual le faltó, como era de esperarse, la enumeración de los errores. Habrá que esperar las acciones concretas para visualizarlos. Por ahora hay errores no explicitados, pero sin responsables. ¿Se refiere a equivocaciones del armado político a cargo de su hermana Karina o también a todos los malos pasos en distintos aspectos que empantanaron la confianza de muchos votantes?
Con un nuevo índice de 1,9% de inflación para agosto, han sucedido un par de movimientos que el tiempo dirá si tienen efectos. La convocatoria a una mesa de diálogo con gobernadores y el nombramiento de un ministro del Interior que no existía puede ser leído en clave positiva. Pero inevitablemente lleva a preguntar: ¿por qué se hizo tanto desde el gobierno para alejar a gobernadores que en su mayoría fueron a firmar un acuerdo como el Pacto de Mayo y estuvieron dispuestos a colaborar con leyes en el Congreso en el primer año? ¿Está a tiempo o ya los jefes provinciales están muy lejos? El veto de la norma para distribuir los Adelantos del Tesoro Nacional (ATN) no parece acercarlos si no hay una contrapropuesta que sea equivalente o mejor. Siempre se está a tiempo en política si se hacen las correcciones adecuadas. Una mesa no alcanza, tiene que haber acuerdos. El hecho de que el nuevo ministro sea alguien del equipo de Guillermo Francos es una buena señal. Pero nadie puede olvidar que el Gordo Dan, brazo armado de Santiago Caputo, la semana pasada vapuleó al Jefe de Gabinete sin que el presidente dijera esta boca es mía. El cerco surgido alrededor del rocambolesco personaje es tenue y poco creíble. ¿Quién lo asesora a Milei, que suele ser histriónico y palabrero, en el sentido de que se puede hacer silencio frente a hechos como el señalado o el vergonzoso ataque al senador Luis Juez por su hija con parálisis cerebral sin que traiga consecuencias, cuando por otro lado se va explícitamente contra un niño autista con ridículas acusaciones? ¿Este tipo de hechos incalificables integra el stock de errores que admite el presiente?
Hay algunos elementos que vale la pena articular para entender mejor lo sucedido. Milei no llegó a la presidencia por los votos de PBA y CABA, lugares donde no le fue bien en las presidenciales, sino del interior que lo eligió masivamente. Córdoba y Mendoza a la cabeza, pero con sumas masivas en todo el país. Sergio Massa estuvo a tres puntos de ganar en primera vuelta y el balotaje lo ganó Milei en gran medida por ese apoyo provincial. Si se observan los votos de esta elección bonaerense el peronismo sacó más o menos lo que saca siempre, con un abstención de casi el 40%, porcentaje en el que anidan muchos de quienes votaron por LLA y el domingo pasado se quedaron en sus casas. A esos votantes deberán explicarles muy bien cuales fueron los errores. Ellos le mostraron al presidente que le prestan su voto, algo que ya hicieron con Macri, en la medida en que sienten representadas sus expectativas y no traicionadas sus espranzas de cambio. Los que votan al PJ son indemnes a Chocolate Rigau o a Insaurralde. Van igual, para ellos es natural ese nivel de corrupción en sangre.
Otro dato a tener en cuenta rumbo a octubre: el peronismo es el único espacio político que tiene muchos votos propios, inamovibles. Los otros van y vienen, con un núcleo libertario que no es tan extenso como el peronista. Macri ya probó esa medicina. ¿A quién votaba esa gente cuando Milei no existía como opción? ¿Todos esos compatriotas se han enamorado de las ideas de la libertad o responden a la esperanza económica y la baja de inflación? Muchos también lo vieron como un tapón contra los K. El problema del peronismo es que posiblemente casi ninguno de esos votos sin dueño va a elegir votar al justicialismo. Allí tiene una debilidad y una fortaleza LLA si logra procesar en serio el golpe recibido. Porque los errores que ha cometido hasta ahora, entre otras cosas ha empujado a la creación de una liga de gobernadores opositora y que muchos apoyos del Pro se hayan ido. Y no quedan más votantes. Tiene el peligro cierto de que le surja lo que fue Massa para el kirchnerismo cuando Macri aprovechó y le pasó por el medio en 2015. Massa partió el voto peronista. La política se hace sumando, nunca restando y la calculadora de los Menem que trabajan para Karina parece venir sin signo +. ¿Son ellos por decisión propia, Karina o el propio Milei quien inspira tanto desacierto pianta apoyos?
Aunque lo sucedido en PBA puede estar encapsulado en ese territorio, octubre se ha transformado en una pregunta para Milei que marchaba en un viaje triunfal. Él mismo dijo que son errores lo que ha llevado a esta situación. El envío del Presupuesto y que realmente se trate puede ser un signo mucho más importante que cualquier mesa de diálogo. Si ahí se discute y se fijan prioridades en serio con un aval mayoritario y con la impronta del programa económico, pero con matices que hasta ahora no se han logrado, será una cosa. Si la "ley de leyes" se empantana otra vez será un signo muy malo. El kircherismo se opondrá en bloque, como lo hace a todo lo que no es propio. El presidente tiene en sus manos aislar a los K.
Milei ha conseguido algo que parecía imposible. En la Argentina siempre los políticos hablaron de economía y incidieron perniciosamente sobre ella para espanto de los economistas. Hoy varios economistas que apoyan los trazos gruesos del programa oficial, como Ricardo Arriazu, Alberto Ades o Salvador Di Stefano, se desgañitan pidiendo prudencia a la política e invocando la palabra mágica: confianza. El presidente, mientras, vive en una maroma donde pasa de obtenerla a perderla en un periquete.
Entrar al túnel en la piedra que el propio Coyote había dibujado lo dejó encerrado y sin salida. El Correcaminos no sólo traspasó la piedra, sino que también consiguió una manguera para limpiar la sombra del hueco y barrer al Coyote. Además dispuso de la canilla para conectar la manguera y de la alcantarilla para que su perseguidor y su trampa se fueran a la cloaca. Aunque no aparezca explícitamente en el dibujo, mientras el cazador frustrado sólo contó con sus herramientas, la tijera, el pincel y la pintura para simular el túnel, el Correcaminos a su indudable velocidad y prestancia le agregó saber usar elementos que no eran suyos, sino de circunstanciales colaboradores que le permitieron lograr sus metas. Alguien lo proveyó de la manguera, instaló la canilla para alimentarla y construyó el desagüe. El modelo colaborativo con los que no están encerrados en la piedra propia es fundamental. Es lo más inspirador de la política desde que los seres humanos la practican. Pretender que ahora va a ser distinto porque hay redes sociales es de una ingenuidad que no exime de conocer la historia a quien la ejerza. Son necesidades de un político ampliar la escucha, no traducir todo lo que oye a un diccionario pequeño y caprichoso y saber ver y valorar lo diferente y diverso.
Si en octubre a Milei le va mal tendrá la explicación en todos los temas negativos que ha ido acumulando. Si le va bien, lo que nunca sabrá es cuánto mejor le hubiera ido sin cometer el rosario de desaguisado de todo tipo que inquietan a la economía. Y en ese número pueden estar jugándose los votos necesarios en el Congreso a la hora de ejecutar cambios estructurales, que todos ven imprescindibles. En el dibujito animado no aparece qué hubiera sucedido si el Coyote no entraba a la roca y quedaba atrapado. Aunque, es cierto, tampoco se sabe qué hubiera pasado con el Correcaminos si se estrellaba contra la piedra. En política y en economía son tantas la variables, que nada hay mejor que jugar con prudencia, sin abandonar los principios, pero no dejándose encapsular únicamente en la visión propia de la realidad.



