Más trabajo, menos trabas

El diputado nacional de Mendoza por La Libertad Avanza reflexiona sobre la modernización laboral.

Más trabajo, menos trabas

Por:Facundo Correa Llano
Diputado nacional por La Libertad Avanza

La media sanción de la modernización laboral en la Cámara de Diputados marca un punto de inflexión para la Argentina. Después de más de siete décadas sin una transformación estructural profunda del régimen laboral, dimos un paso concreto para adaptar el mundo del trabajo a la realidad productiva del siglo XXI. No se trata de un cambio menor ni de una reforma aislada. Es una señal clara de que el país decidió enfrentar uno de los nudos estructurales que frenaron su crecimiento durante décadas. 

Durante demasiado tiempo el mercado laboral argentino estuvo atrapado entre la rigidez normativa y la informalidad creciente. Millones de argentinos quedaron fuera del sistema formal, sin aportes, sin estabilidad y sin acceso pleno a derechos básicos. Al mismo tiempo miles de pequeñas y medianas empresas, que generan la mayor parte del empleo privado en cada provincia, debieron desenvolverse en un marco complejo, cargado de incertidumbre y con reglas que muchas veces desalentaban la contratación. 

Como diputado nacional acompañé esta iniciativa convencido de que la Argentina necesita un cambio profundo en la manera de concebir el trabajo y la producción. Necesitamos reglas claras, simples y previsibles. Necesitamos un sistema que promueva la creación de empleo, que incentive la inversión y que le devuelva confianza al que decide emprender y generar puestos de trabajo. 

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El objetivo es generar más empleo registrado, atraer inversiones y consolidar un crecimiento sostenido. Cuando contratar deja de ser una decisión cargada de incertidumbre, las empresas pueden planificar a mediano y largo plazo. Pueden ampliar su capacidad productiva, incorporar tecnología, capacitar personal y expandirse. Eso significa más argentinos con empleo formal, con aportes jubilatorios, cobertura de salud y estabilidad laboral.

Esta modernización no elimina derechos. Los ordena, los actualiza y los hace sostenibles en el tiempo. Un sistema laboral que no se adapta a la realidad termina generando exclusión. En cambio un marco moderno y equilibrado protege al trabajador y al mismo tiempo permite que las empresas puedan sostener su actividad y crecer. Incorporar herramientas actuales para organizar la jornada laboral, establecer criterios claros en compensaciones y brindar mayor seguridad jurídica fortalece la relación entre empleador y trabajador. La previsibilidad protege a ambas partes y reduce conflictos innecesarios. 

También avanzamos en la corrección de distorsiones que afectaron al empleo formal. Durante años el temor a contingencias imprevisibles y a costos desproporcionados llevó a muchas empresas a postergar contrataciones o directamente a optar por la informalidad. Ese círculo vicioso perjudicó tanto al trabajador como al empleador. Un sistema equilibrado debe garantizar justicia y protección, pero también debe ser razonable y viable para quienes producen.

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Modernizar el régimen laboral es además una señal hacia el mundo. La inversión necesita estabilidad normativa y reglas claras. Un país que actualiza su marco laboral demuestra que está dispuesto a generar condiciones competitivas para atraer capital, desarrollar sectores estratégicos y crear empleo genuino. La Argentina tiene talento, recursos y capacidad productiva. Lo que necesita son reglas que acompañen ese potencial. 

El cambio más profundo es cultural. Durante demasiado tiempo se instaló la idea de que el conflicto permanente era la norma y que producir implicaba enfrentar obstáculos constantes. Esta nueva etapa propone recuperar la cultura del trabajo, del esfuerzo y de la responsabilidad. Propone volver a valorar al que emprende, al que arriesga, al que invierte y al que todos los días cumple con su tarea. 

El desarrollo no se construye desde el privilegio ni desde la especulación. Se construye desde el trabajo digno y productivo. Se construye cuando el Estado genera un marco claro y previsible y cuando la sociedad recupera la confianza en la iniciativa privada como motor de crecimiento. 

La media sanción es el comienzo de un proceso más amplio de transformación. Todavía queda camino por recorrer, pero el paso dado es significativo. Estamos sentando las bases para un país con más empleo formal, menos informalidad y más oportunidades reales de progreso. 

Con reglas claras, confianza institucional y decisión política podemos revertir años de estancamiento. Podemos construir una Argentina donde el trabajo vuelva a ser el principal instrumento de movilidad social y desarrollo. Más trabajo significa más dignidad, más estabilidad y más futuro. Menos trabas significa más oportunidades, más inversión y más crecimiento.

Ese es el rumbo que elegimos. Ese es el compromiso que asumimos.