Las razones detrás de la locura - Mendoza Post
Sábado 26 May 2018Sábado, 26/05/18 atrás
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción

La locura no tiene razones, ocurre simplemente. Es lo contrario al raciocinio. Ergo, no hay explicaciones para intentar entenderla.

En estas horas, la sociedad mendocina intenta entender algo que escapa a las razones justamente: la muerte de dos policías que fueron atropellados por un hombre que se dio a la fuga luego de acuchillar a su pareja, embarazada de cinco meses y de gemelos, en Luján de Cuyo.

Como ya publicó el Post hasta el hartazgo, se trata del tunuyanino Alberto Sebastián Petean Pocovi, quien atropelló y quitó la vida al oficial inspector Jorge Carlos Cussi y al auxiliar primero Daniel Ríos, quienes fallecieron en el lugar del suceso.

Es curioso, porque el asesino al volante es hijo de policías. Sin embargo, ello no le evitó avanzar contra los uniformados que intentaban detenerlo. Lo hizo de tal manera, que a uno de ellos directamente lo decapitó.

Se insiste: ¿Por qué la desesperación por escapar, a toda costa? La respuesta tendría que ver con los antecedentes que tiene en su haber Petean Pocovi.

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La primera causa judicial se remonta al año 2003 y la carátula advierte “averiguación delito”. Dos años más tarde, en 2005, sumó una nueva causa, esta vez por abuso sexual sin acceso carnal. También tendría causas abiertas en los años 2008 y 2014.

Con esos registros a cuestas, la agresión a su pareja se vería agravada y podría pasar tras las rejas mucho más tiempo que el que define el Código Penal.

Pocovi, asesino al volante

En las próximas horas, la justicia avanzará en los peritajes de rigor, para darle mayor precisión a la locura aquí descripta.

Entretanto, Petean Pocovi ya designó a sus abogados: Facundo Vergara y Raúl Izura, ninguno de ellos improvisados en la materia.

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Por caso, Vergara explicó a diario NDI: “La oficina fiscal número 11 trasladó la causa a la fiscalía de homicidio (de Blanco Encalada, Luján de Cuyo) y esperamos que este sábado se de a conocer la imputación de nuestro defendido”.

En ese contexto, el gobernador Alfredo Cornejo decretó duelo provincial por 24 horas por el fallecimiento de los policías. De esta forma, las banderas nacionales y provinciales se mantendrán a media asta, a modo de respeto.

La sensación en las últimas horas era de inevitable congoja, sobre todo en el cuerpo policial. El propio Roberto Munives, jefe de los uniformados en la provincia lo expresó así: “Emotivamente estoy despidiendo a dos servidores públicos que entregan la vida por la sociedad, es cierto que los policías juramos morir por nuestros vecinos, pero es muy triste que en este suceso hayamos perdido a dos policías jóvenes”.

Por su parte, el ministro de Seguridad mendocino, Gianni Venier, contó al Post que otro de los policías fallecidos “acababa de ser padre”.

“No se bajan los brazos en la lucha contra la inseguridad, pero esto es un gran dolor para la Policía”, señaló el ministro, quien también se refirió a los uniformados atropellados como “héroes”.

No hay nada que agregar, no cabe decir nada. La tragedia, como siempre, silencia cualquier comentario.