Sábado 6 Ago 2016Sábado, 06/08/16 atrás
porMariana Gil
Weddings

“Cada vez que nos acordamos de cómo nos conocimos se nos dibuja una sonrisa en el rostro sumándole luego una carcajada: yo llegaba de hacer un crucero con mis amigas de la vida, las de siempre, quienes fueron mis damas de honor, y en cuanto puse un pie en Buenos Aires lo vi”, recordó Yanina Segura (26) profesora de Inglés, de Avellaneda, Buenos Aires, y flamante esposa de Sebastián Gizzi (25) transportista, de San Martín, Mendoza.

Ella venía con la cabeza puesta en seguir viajando sola o con amigas como lo venía haciendo hasta ese momento, pero desde aquel día , todo cambio, se acabaron los viajes y la fiesta, aseguró entrerisas.

Sebastián trabajaba en una empresa de logística y viajaba desde Mendoza a Buenos Aires, y fue el dueño de esa firma que era un amigo en común de los dos, Matías,  quien los presentó.

El mendocino tuvo que remarla mucho porque si bien a ella, en un primer momento, el chico le resultó atractivo no le prestó atención hasta que cruzaron las primeras palabras.

Con el correr de los días  sintieron que tenían muchas cosas en común, desde la preferencia en gusto musical, ideología política y valores de la vida….

Aunque  para ella todo pareció derrumbarse cuando él le dijo la edad y se enteró que era menor. En aquel momento el tenía 21 y ella 23, lo que  a Yani le generó inseguridad y a la vez intriga. 

El tiempo se encargó que eso se convirtiera en un detalle menor, y Seba se encargó de demostrar que era maduro y conquistó el corazón de la Yanina.

En los primeros meses fue un noviazgo a distancia, no se veían por cuestiones laborales, y cada vez que se reencontraban era algo muy intenso y  conscientes que no iba a ser algo fácil extrañarse, necesitarse, pretenderse y estar a mil kilómetros de distancia.  Pero ellos sabían tenían que transitar juntos un camino con piedras para llegar a estar juntos.

“Fue todo una locura, sentimientos muy a flor piel , al año y medio de novios decidimos casarnos”, contó felíz Yanina, quien la primera vez que visitó Mendoza se enamoró de la Ciudad pero jamás  consideró la posibilidad de que se iba a enamorar de un mendocino.

“De a poco comencé a notar que Sebas tenía cosas muy lindas por descubrir, lo que más me gusta de él son sus abrazos que me inspiran protección, seguridad, calor,  me dan la posibilidad de sentirme débil y caer quien es que me levanta”, confesó la joven.

En tanto, él rescata la manera de pensar, expresar y gesticular que ella tiene al hablar.

La propuesta de casamiento fue directa y sencilla, un día conversando los dos acordaron la fecha para el pasado 12 de febrero.

Ellos decidieron no hacer viaje de luna de miel, aunque no la descartan para un futuro, ya que mucho familiares y amigos  viajaron desde San Juan, Santiago del Estero, Buenos Aires, Salta, San Luis para concurrir a  la boda y luego, se quedaron a vacacionar unos días en Mendoza. Entonces, los novios decidieron compartir tiempo con los invitados y familiares. Viajaron con un grupo de amigos y los padres de Yanina  Chile, y después la rematamos divirtiéndose  en un hostel con gente desconocida de muy buena onda en San Rafael…."Si!, muy bizarro jajaja, pronto nos iremos a pasear solitos”, confesó ella.

El día de la boda, para Yanin no fue como lo esperado y sufrió nervios culpa de algunos imprevistos.  Todo lo había organizado a mil kilómetros de distancia sin conocer nada, y ese día, a último momento le falló el peluquero y la maquilladora.

Por suerte se resolvió el problema y quedó en anécdota  pero los nervios que pasó a cuatro horas de dar el sí no se los desea a nadie. 

“Somos como unos niños grandes con ganas de vivir la vida juntos, y crecer juntos, recorriendo este camino a la par, haciendo lo que nos gusta más que es divertirnos, sin privarnos de nada y con el mayor de los respetos.”, contó la pareja a Mendoza Post que considera que son como un complemento y que se proponen como meta ser felices con las pequeñas cosas que se  presentan día a día.

¿Planean tener hijos?

Sabemos que entre 3 y 10, si….10! a Sebas le fascinan los bebes, Dios y la vida me den paciencia para esto!

Anécdota

Dos semanas antes del casamiento, no me entraba el vestido, me tuve que poner a dieta extrema para bajar 4 kilos! Obvio que me entró el día de la Iglesia pero…entre esta fecha y el civil y la fiesta en Mendoza pasaron siete días, y volví a subir de peso, esta vez  con ayuda del novio, de las asistentes, mi hermana (que me secaba las lagrimas que me causaba la desesperación ), mi mamá y mi prima (quienes me tranqulizaban) me ayudaron a que el cierre llegará llegara arriba…