Se trata de un fenómeno natural pero que en Internet se asocia al fin del mundo, cosa que desmienten los científicos. En Argentina será visible.

Se viene la luna "de sangre" y podrá verse en Argentina

Por: Mendoza Post

El próximo 27 de septiembre todo el mundo podrá observar un llamativo fenómeno en el cielo: un eclipse lunar de color rojo que muchos vinculan al fin de los tiempos. Desde Argentina (y también en Mendoza) se podrá disfrutar de este espectáculo.

El fenómeno será visible sobre el Océano Atlántico, Europa, América y África.

La llamada "luna de sangre" será el cuarto eclipse de este tipo y último de la tétrada que comenzó el 15 de abril de 2014, cuando se dio el primero. La segunda luna roja tuvo lugar el 8 de octubre de 2014; la tercera, el 4 de abril de 2015 y la última, la que se observará en pocos días. 

En Argentina, el inicio del eclipse penumbral será a las 21:12 y se podrá disfrutar por igual en todas las provincias. El inicio del eclipse parcial se espera para las 22:07. No obstante, astrónomos informaron a Infobae que el máximo eclipse ocurrirá a las 23:47 cuando la luna esté a una altitud de 51° y terminará a las 02:22. 

¿Fin de mundo? ¿Catástrofe?

Como cada vez que ocurre un fenómeno astronómico "fuera de lo común", las teorías fatalistas salen a la luz: en muchos sitios de internet predicen desde grandes terremotos hasta el apocalipsis bíblico para cuando la luna se tiña de sangre y así complete la última tétrada.

Estos cuatro eclipses lunares han coincidido con las festividades judías de Pascua y Tabernáculos.

Los científicos desacreditan esa creencia una y otra vez e insisten en que la luna sangrienta toma esos tonos rojizos durante el eclipse porque las partículas de la atmósfera terrestre refractan la luz del sol y solo dejan pasar la luz roja que da a la Luna ese extraño resplandor. Se trata del mismo fenómeno que tiñe las nubes de naranja durante el atardecer, sostienen desde la astronomía.  

No obstante, este es el último de cuatro eclipses sucedidos entre abril de 2014 y septiembre de 2015, un fenómeno que según la NASA solo se repetirá siete veces en este siglo.