Ello ocurrió en los últimos diez años y poco se está haciendo para frenar la tendencia.
El consumo de éxtasis creció 1.400% en Mendoza
El consumo de éxtasis creció 1.400% en Mendoza en los últimos diez años y poco se está haciendo para frenarlo.
La gran escalada quedó evidenciada en una encuesta que realizó la Sedronar en estudiantes de escuelas públicas y privadas y ni siquiera se oculta en ciertos ámbitos donde la droga sintética es parte de la escena, como algunos eventos en boliches y fiestas privadas. En nuestra provincia no hay tantas fiestas electrónicas como en Buenos Aires, pero allí donde la idea es bailar toda la noche y conocer gente nueva, el éxtasis está presente.
Y nadie lo oculta: si los jóvenes toman mucha agua, ya se sabe que están “pepeados". Claro que muchos padres son ajenos a esta realidad y tal vez hinchen el pecho orgullosos de sus hijos que no toman alcohol, sin saber que no lo hacen porque están consumiendo alucinógenos.
Los jóvenes saben que las pastillitas aseguran una noche genial siempre que no se mezclen con alcohol y siguen esa regla al pie de la letra. ¿Para qué vas a chupar si el alcohol te bajonea mientras que la pepa te pone bien arriba? confiesa Facundo, estudiante de Derecho de la UNCuyo que no sólo consume éxtasis para divertirse en las fiestas sino también para estudiar horas y horas, aunque eso no le asegure que luego su cerebro responda bien.
Es que el éxtasis es un derivado de la metanfetamina, una sustancia que excita el sistema nervioso y cardiovascular y que hace muchísimos años se usaba indiscriminadamente para mantenerse despierto tanto para estudiar como para trabajar. Pero hoy, esta droga sintética mutó en un sinfín de variantes y el consumidor puede elegir si quiere aumentar su autoestima, tener un “viaje” parecido a una meditación zen, tener más potencia sexual y otras tantas "utilidades".
Esto es porque, aunque parezca mentira, la fabricación de esta droga sintética es mucho más simple de lo que se cree y, a diferencia de la marihuana o la cocaína que necesitan de mucho espacio y tiempo para el cultivo, el éxtasis se puede fabricar en un garaje y es, de hecho, donde se hace.
Fácil de hacer, fácil de encontrar
Mauricio Girolamo, psicólogo e integrante del Observatorio de Consumo Problemático de Sustancias de la UNCuyo, aseguró que “Argentina ya no es un país de tránsito de droga. Acá hay tráfico y consumo y lo vemos cada vez que la policía encuentra un laboratorio de estas drogas sintéticas”.
Ahora bien, estas metanfetaminas, son compuestos químicos derivados de la efedrina. Sustancia famosa por estos días en que se destapó la olla del mercado paralelo que hay en el país. El tema es que si los controles sobre la venta de efedrina fueran serios, por sentido común uno diría que no sería nada difícil dar con los que fabrican esta droga. Sin embargo, el dato del alto crecimiento del consumo de éxtasis no se ve acompañado por un crecimiento en los controles sobre la droga base. El mercado paralelo existe y esta situación está tan aceptada que el hermano de uno de los asesinados en el triple crimen de General Rodríguez hasta se da el lujo de salir en televisión explicando que su familiar “sólo quería hacer plata en poco tiempo”.
Girolamo aseguró que “evidentemente hay cierta facilidad para la compra de las sustancias con que se elaboran estas drogas y eso muestra que hay un mercado paralelo o los controles son escasos”.
De hecho, se vende efedrina en Mercado Libre, en pastillas para adelgazar o para rendir mejor, pero que no son otra cosa que anfetaminas.
Hay páginas que directamente se encuentran en Google poniendo “venta de efedrina sin receta”.
Ante esta situación, es muy difícil creer que realmente se esté haciendo algo para combatir la fabricación de esta droga.
Incluso el titular de Toxicología de la provincia, Sergio Saracco asegura que “hay un márketing mundial dedicado a que el consumidor vaya cambiando los hábitos de droga hacia estas de diseño, que son más fáciles y baratas de hacer que las de plantación, por una cuestión de practicidad”. En este sentido basta con el ejemplo de ver cómo la famosa serie estadounidense Breaking Bad, récord de audiencia, trató justamente de ungir como héroe a un profesor de química que, harto de ser pobre, endeudado y con una enfermedad terminal, se convirtió en el creador de las mejores variedades de éxtasis volviéndose rico y poderoso. Tal fue la presentación de este personaje como “un capo” que en marzo de este año la Policía Federal encontró y detuvo a los integrantes de una banda dedicada a la elaboración de metanfetaminas donde se vio a uno de los integrantes con una remera con la imagen del protagonista de la serie.
Los suicidios y las muertes súbitas
El consumo de drogas de diseño es sumamente peligroso. Girolamo alertó que “nadie puede empezar a consumir éxtasis si antes no tiene cierto acostumbramiento a otras sustancias. Por eso ocurren esos casos donde los amigos le dieron una pastilla a otro para que pruebe y al poco tiempo cayó muerto”.
Una de las principales características de estas drogas es que al afectar el sistema cardiovascular pueden producir infartos, arritmias severas y accidentes cerebro vasculares y producen hipertermia (por eso el consumo excesivo de agua). “Una de las características del consumidor de estas drogas es que comienza a orinar rojizo y eso es porque estas drogas destruyen el tejido muscular. Lo que orinan es músculo, y luego viene la falla renal y la muerte”, sentenció Saracco.
Otro de sus efectos es que al ser deshinibitorias y alucinógenas, estas pastillas desatan cuadros psiquiátricos como paranoia y depresión que, en muchos casos, terminan en suicidios. O al revés, también están los casos donde la alucinación es tal que una persona puede tirarse de un puente pensando que se está tirando a una pileta. “En Mendoza hemos visto muchas muertes por consumo de éxtasis”, lamentó Girolamo.
¿Cómo combatimos?
Sergio Saracco fue clarísimo: “seguimos echándole la culpa a la cosa y no al tema. No se puede combatir la droga desde la oferta sino desde la demanda. Lo que hay que ver acá es tratar de solucionar el por qué los jóvenes se vuelcan a la droga y eso tiene que ver con esta época de conflicto e incertidumbre que viven. No tienen horizonte, los chicos de primario ya están estresados y angustiados y viene alguien y les dice que con eso se van a sentir mejor y terminan accediendo porque sí, se sienten mejor”.
Además hay otros datos a tener en cuenta: “En el último año aumentaron 100% las enfermedades de transmisión sexual, y esto es porque bajo el efecto de alcohol y sustancias, uno se olvida todo lo que aprendió de cómo cuidarse. Lo mismo ocurre con el aumento en los casos de violencia de género, bajo el efecto del alcohol y drogas, los hombres pierden la inhibición y no miden lo que hacen. Nos escandalizamos porque los exámenes PISA (de nivel educativo) nos dan mal y no pensamos en que esos chicos hace tiempo que se están drogando o alcoholizando, ¿cómo van a rendir?” graficó Saracco.
Y amplió: “El problema de las drogas no es la droga. Estas sustancias generan gratificación y placer inmediato, cuando estamos en un conflicto social donde un chico se ve bombardeado por el consumismo que genera frustraciones, drogarse es una automedicación. Acá hay que ver cómo resolvemos el conflicto social”
Más claro lo dice Facundo: “Nadie se droga sin saber que hace mal, que es destructivo o que se puede morir con una sola pastilla, pero nadie se droga porque tiene una realidad genial”.



