Estrés infantil: la enfermedad de las víctimas

Esta patología se produce cuando los niños son víctimas de violencia doméstica. Los profesionales mendocinos explican de qué se trata y cómo combatirla.

Estrés infantil: la enfermedad de las víctimas

Por:Ana Paula Negri
Periodista

Cada vez son más los niños víctimas del estrés infantil, patología que se produce por situaciones de violencia doméstica directa o indirectamente relacionada con los chicos. Es decir, si bien son muchas las veces que los chicos son los que reciben en carne propia las agresiones, otras son testigos de actos de violencia entre sus padres.

Emiliano Barrera, psicólogo mendocino autor del libro “Manual Antiberrinches”, habló con el Post y definió el estrés infantil como “alteraciones en el comportamiento como así también el padecimiento de patologías orgánicas debido a estar expuesto a situaciones desagradables o angustiantes.”

A diferencia de los adultos, los chicos no tienen “preocupación".

Los niños reaccionan de diferente manera a situaciones de estrés con respecto a los adultos, al respecto Barrera explica: “las situaciones no necesariamente nos afectan a todos por igual. Las personas contamos con estrategias o modalidades de afrontamiento de estres que justamente lo que permiten es que las situaciones desagradables nos afecten en menor o mayor medida. De esta manera podemos decir que con muchos recursos de afrontamiento, nos vamos a estresar poco y con bajos recursos lo contrario.”

El psicólogo y escritor mendocino Emiliano Barrera.

Y aclara: “en el caso de los niños, las reglas de juego para el estrés son las mismas. Solamente podemos decir que las estrategias de afrontamiento están en proceso de adquisición, por lo que se pueden ver más vulnerables a distintas situaciones y por lo tanto padecer situaciones estresantes con mayor facilidad. No todos los casos son iguales por supuesto, pero entender que de acuerdo los recursos que tengamos desarrollados, es cómo nos van a afectar las cosas, permite una lectura más clara de por qué no siempre reaccionamos emocionalmente igual ante las mismas situaciones.

No es estrés, es cansancio

La psicopedagoga Nancy Caballero también aportó a este diario y dijo que “los tiempos de hiperactividad no permiten que los chicos hagan todo lo que tienen que hacer, el chico no logra terminar las tareas, lo retan y no lo dejan hacer actividades que le gustan como ir a practicar algún deporte.”

La especialista propone que los chicos descansen bien y ordenen sus actividades para superar el cansancio que les provoca el cumplimiento de todas sus actividades pero lo diferencia del estrés.

Descansar bien y ordenar sus actividades es la clave.


El estrés es diferente del cansancio especialmente “porque si una persona cansada, descansa un rato, se recupera y listo, en cambio, la persona estresada se levanta más cansada que antes.”

Las causas del estrés

Para el psiquiatra infantojuvenil Rubén Contrera “el estrés infantil depende de condiciones socioambientales, especialmente del vínculo del niño con los padres y del vínculo de los padres con la sociedad.” Es decir que depende del trato que el pequeño reciba de sus propios padres y de la relación de los padres con su entorno social, laboral y familiar, por ejemplo: la muerte de un familiar, falta de trabajo.

El médico dijo al Post: “Es importante tomar conciencia de que cualquier situación de tensión repercute directamente en el chico que está subsimido en ese vínculo parental.”

Síntomas

Para detectar esta patología es indispensable prestar atención a las señales que dan los niños que generalmente son físicas ya que ellos no pueden expresar emociones tan complejas con palabras. Según Contreras: “un chico que no puede jugar es porque está angustiado emocionalmente”. Los chicos pueden presentar trastornos en la atención e integración, dificultades en la redacción y el dibujo y actitudes retraídas o inquietas, expone.

Uno de los síntomas más frecuentes es que no pueden quedarse quietos.


Los profesionales también mencionan sintomatología física en relación a trastornos alimenticios como vomitar o comer en exceso. Además, sufrir reiteradas situaciones violentas o angustiantes puede desencadenar epilepsia.

También pueden desarrollar terrores nocturnos en los que el chico se sienta en la cama súbitamente y se pone a gritar como si estuviera angustiado. Se acelera la respiración y el ritmo cardíaco, transpira, se agita, se comporta como si estuviera alterado o asustado. Luego de unos minutos el niño se vuelve a dormir y en la mañana siguiente, a diferencia de las pesadillas, no recuerda nada.

Tratamientos

Según Barrera, dependiendo de la exposición que el niño haya tenido a eventos estresantes serán las repercusiones en su psiquis o en su organismo y agrega: “afortunadamente los niños tienden a ser bastante plásticos y pueden reponerse con mayor facilidad que los adultos a las adversidades. Pero en casos extremos podrían incidir significativamente en su vida.”

Por su parte, el doctor Contreras explica que para cierta sintomatología como la falta del control de esfínteres, ya sea de noche o de día, crisis depresivas o impulsivas, puede considerarse la opción de usar psicofármacos como los que se usan para tratar la misma patología en adultos en una proporción adecuada, aunque asegura que “de nada sirve medicar a un chico sin intervención de la familia o la escuela, deben poder trabajar de forma conjunta. La institución debe poder hacer una supervisión de los padres.

Barrera apuesta por el desarrollo de las habilidades de afrontamiento que es muy importante en la educación tanto en casa como en la escuela. Al respecto revela: “esto no se trae sino que se aprende. Padres preocupados en el desarrollo personal de sus hijos podrán aportar mucho a evitar el estrés en sus hijos. Programas educativos que promuevan valores saludables y se enfoquen en las habilidades interpersonales también. Por supuesto no podemos dejar de destacar la actividad deportiva o artística.

De alguna manera, el escritor británico Gilbert Keith Chesterton refrenda a Barrera respecto de la familia. Alguna vez lo dijo de esta manera: “El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia”.