El presidente brasileño propuso garantizar dos días de descanso semanal y vinculó la iniciativa con los avances tecnológicos y la calidad de vida.
Lula busca reducir la jornada laboral en Brasil
El presidente de Brasil, Lula da Silva, planteó la necesidad de eliminar el régimen laboral de seis días de trabajo por uno de descanso (6x1) para avanzar hacia un esquema que asegure dos jornadas libres por semana. La iniciativa fue difundida a través de su red social de X.
El mandatario propuso que la reorganización del tiempo de trabajo forme parte de una reforma más amplia orientada a mejorar las condiciones laborales. Según expresó, el objetivo es adecuar la legislación a los cambios tecnológicos y productivos de las últimas décadas, de modo que los avances en eficiencia también se traduzcan en mayor bienestar para los trabajadores.
Lula enmarcó el debate en un contexto global de transformación del empleo y aludió al concepto de "sociedad del cansancio", desarrollado por el filósofo surcoreano Byung-Chul Han. Con esa referencia, buscó instalar la discusión más allá de lo estrictamente sindical o técnico y vincularla con el impacto del ritmo laboral en la salud física y mental.
Uno de los ejes centrales del planteo es la relación entre tecnología y productividad. El presidente sostuvo que la innovación permitió elevar los niveles de rendimiento en múltiples sectores de la economía, lo que habilita a debatir cómo se distribuyen los beneficios de ese crecimiento. En ese marco, la reducción del esquema 6x1 aparece como una alternativa para redistribuir tiempo sin afectar la actividad.
O mundo do trabalho está em transformação.
— Lula (@LulaOficial) February 23, 2026
O filósofo coreano Byung-Chul Han diz que vivemos em uma 'sociedade do cansaço', em que a pressão pelo desempenho afeta o equilíbrio entre a vida pessoal e a profissional.
Estamos discutindo no Brasil o fim da chamada jornada 6x1,...
La propuesta, sin embargo, implica desafíos operativos y económicos. Una modificación del régimen de descanso requeriría acuerdos entre el Estado, el sector empresario y los sindicatos para redefinir turnos, costos laborales y organización interna en distintas ramas productivas. Mientras sectores vinculados al trabajo destacan el fortalecimiento de derechos, cámaras empresarias advierten sobre la necesidad de evaluar el impacto en la competitividad.
El debate en Brasil se produce en paralelo a discusiones abiertas en otros países de la región. En Argentina, por ejemplo, se debate la reforma laboral que incluye la implementación de un banco de horas, cambios en convenios colectivos y la creación de un Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que permitiría a las empresas destinar un porcentaje de la masa salarial a cubrir futuras indemnizaciones. También se discute la posibilidad de ampliar la jornada diaria hasta 12 horas en determinados esquemas.
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