El presidente Gustavo Petro informó este sábado que ordenó el despliegue de las fuerzas armadas colombianas a lo largo de la frontera con Venezuela, tras una escalada de tensión derivada de acciones militares de Estados Unidos contra territorio venezolano y la captura de Nicolás Maduro.
La medida busca prepararse ante posibles efectos regionales de la crisis, incluida una posible llegada masiva de refugiados y la necesidad de mantener la seguridad en pasos fronterizos.
Petro calificó las acciones de Washington como una "agresión a la soberanía" de los países de América Latina y llamó a resolver la crisis mediante mecanismos de diálogo multilateral, solicitando una reunión urgente de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la ONU para abordar la situación.
Este movimiento de las tropas colombianas ocurre en el marco de ataques aéreos de Estados Unidos en Venezuela que, según el presidente estadounidense Donald Trump, habrían culminado con la supuesta captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. La veracidad de esa captura no ha sido confirmada por fuentes independientes o por el propio gobierno venezolano, que exige "pruebas de vida" de Maduro después de los bombardeos.
Las autoridades venezolanas han denunciado daños en la infraestructura civil y militar, y Caracas ha declarado estado de emergencia nacional ante lo que califica de ataque y vulneración de su soberanía.
Repercusiones regionales
La crisis ha generado distintas reacciones en América Latina, con gobiernos condenando o respaldando las acciones de Estados Unidos, y preocupaciones sobre el impacto humanitario y una potencial nueva ola de desplazamiento de población hacia países vecinos como Colombia.
Más de 100 detenidos se sumaron a la medida para reclamar libertad y cuestionar la aplicación de la amnistía. La protesta se produce tras la promulgación de la Ley de Amnistía del gobierno venezolano, que dejó fuera a un grupo de reclusos políticos.
La tensión entre Estados Unidos e Irán escala en Medio Oriente mientras la Casa Blanca refuerza su presencia militar y desoye advertencias internacionales.
Después del revés judicial que anuló parte de su política comercial, el presidente de Estados Unidos activó un mecanismo alternativo para gravar importaciones. La medida alcanza a países con acuerdos vigentes con Washington.