La esposa de un preso político en Venezuela: "No tengo una prueba de vida"

Virginia Rivero, esposa del abogado detenido en Caracas habló en Radio Post y pidió la liberación de su marido.

La esposa de un preso político en Venezuela: "No tengo una prueba de vida"

Por: Tamara Sbardolini

Este martes, en el programa "Tenés que saberlo", conducido por Santiago Montiveros y emitido por Radio Post 92.1 (con alcance en el Este por FM 100.1, en Luján de Cuyo por FM 96.9, en La Paz por FM 96.7 y a través de la plataforma www.radiopost.fm), habló Virginia Rivero, esposa de Germán Giuliani, el abogado argentino detenido en Venezuela desde mayo de 2025. En la entrevista, la mujer relató cómo fue la detención y el reclamo por su liberación y una fe de vida.

Giuliani, abogado independiente y oriundo de Buenos Aires, viajó a Venezuela por motivos laborales. Según contó su esposa, la detención se produjo en un contexto arbitrario y sin fundamentos claros. "Germán es mi esposo, es un ciudadano común, somos de Buenos Aires, vivimos en San Isidro, tenemos tres hijos y el año pasado surgió una posibilidad de viajar por trabajo a Venezuela para resolver unos trámites comerciales", explicó.

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La pesadilla comenzó pocas semanas después de su llegada. "Él viajó el 5 de abril y el 21 de mayo fue detenido cuando los pararon, le preguntaron el nombre, sintieron el acento argentino, y ahí fue ya no detenido, secuestrado", relató Rivero, al describir el momento en que su marido fue interceptado por las fuerzas de seguridad venezolanas.

Virginia se enteró de la situación dos días más tarde, a través de los medios. "Yo me entero el 23 de mayo por Infobae, y después al rato que me entero de esta noticia me llama Cancillería como para confirmármelo y organizar urgente una reunión", señaló.

El primer contacto con Giuliani se dio recién dos semanas después. "Nosotros nos comunicamos por primera vez con Germán dos semanas después le dejaron hacer un llamado y ahí nos dice que está detenido en un comando en Caracas, en las Acacias de San Agustín", recordó. Más adelante, la familia supo que había sido trasladado: "El 21 de diciembre nos enteramos que fue trasladado al estado de Miranda ahora sabemos que está en una cárcel grande que se llama Yaredos, pero hasta el momento no tenemos ni comunicación ni nada de información sobre él".

Sobre las acusaciones, Rivero fue contundente. "Al principio dijeron que era conspiración contra el gobierno después empezaron a decir que era terrorista, narcotraficante, mercenario", enumeró. Sin embargo, aseguró que no existen pruebas. "El 17 de julio había una audiencia donde se presentan todas las pruebas no había ninguna prueba. Ese día supuestamente él debía quedar libre", explicó, y agregó que desde el Foro Penal venezolano ya les habían advertido que, al tratarse de un preso político, el proceso podía ser bloqueado. "Lo que hace esta dictadura es hacer algo para que no se lleve a cabo esa audiencia", afirmó.

Rivero también describió las duras condiciones de detención que atravesó su marido durante meses. "Él estuvo siete meses encerrado sin poder salir a la luz del sol dentro de una habitación de cuatro por cuatro con otros presos políticos", contó. Hasta diciembre, la familia recibía noticias indirectas sobre su estado. "Me decían que estaba bien, dentro de lo que se puede decir estar bien", aclaró.

Desde el traslado, la incertidumbre es total. "Ahora yo no sé nada de mi marido no tengo una prueba de vida de mi marido", expresó con angustia. Por ese motivo decidieron hacer pública la situación. "Llegado el momento del traslado de mi marido y que ahora se convirtió en un secuestro, entonces ahora sí empezamos a hacer las denuncias y a hacerlo público, a ver si conseguimos una fe de vida", sostuvo.

Finalmente, Rivero remarcó la falta absoluta de garantías judiciales. "No hay avance, no hay proceso, no hay derecho a nada, mi marido no tiene derecho a un abogado, no tiene derecho a nada", dijo, y cerró con un pedido que resume el reclamo de la familia: la liberación de Germán Giuliani y una señal concreta de que sigue con vida.

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