De la Luna a la Tierra: los efectos físicos que enfrentan los astronautas

Músculos debilitados, huesos más frágiles y dificultad para caminar: estos son los efectos físicos que enfrentan los astronautas de Artemis II al pisar la Tierra por primera vez en 10 días.

De la Luna a la Tierra: los efectos físicos que enfrentan los astronautas

Por: Mariano Rivas

 Artemis II amerizó este viernes en el océano Pacífico tras 10 días de misión. Los cuatro tripulantes no solo completaron la vuelta a la Luna, la primera en más de medio siglo: también protagonizaron uno de los experimentos más importantes de la medicina espacial moderna. Ahora, al volver, su cuerpo tendrá que readaptarse a algo tan cotidiano como la gravedad terrestre.

Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen enfrentarán una recuperación intensa. La microgravedad dejó marcas en sus músculos, sus huesos, su equilibrio y hasta en su sistema inmune. Y aunque entrenaron a diario para minimizar el daño, los efectos son inevitables.

Lo que el espacio le hace al cuerpo

Sin gravedad, los músculos no necesitan esforzarse para sostener el cuerpo. Eso tiene un costo: se atrofian. Según la NASA, en estos diez días los astronautas pudieron haber perdido entre el 1% y el 2% de su masa muscular, especialmente en piernas y espalda. Los huesos, por su parte, pierden entre un 1% y un 1,5% de densidad ósea por mes, lo que con el tiempo puede derivar en una osteoporosis acelerada.

 Los cuatro tripulantes de Artemis II soportaron fuerzas de hasta 3,9 veces la gravedad terrestre durante la reentrada.  

A eso se suma un efecto visual muy característico: la acumulación de líquidos en la parte superior del cuerpo genera lo que se conoce como el efecto de "cara de luna". También se registra una caída en la eficacia del sistema inmune, lo que deja a los astronautas más expuestos a infecciones justo después de aterrizar.

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Para frenar estos efectos, cada tripulante dedicó 30 minutos diarios a entrenar con un volante de inercia, un dispositivo de apenas 14 kilogramos. "El dispositivo funciona como una máquina de remo y permite sentadillas, peso muerto y remo ergométrico", explicó la doctora Patricia Sawyer-Simmons, de la Florida Gulf Coast University. El sistema regula la resistencia según la fuerza de cada usuario y soporta cargas de hasta 181 kilogramos. "El ejercicio favorece tanto la función mental como la física. Son deportistas de élite y deben rendir en ambos frentes", agregó Sawyer-Simmons.

 Cada astronauta entrenó 30 minutos diarios con un volante de inercia de apenas 14 kilogramos.  

La reentrada y los primeros momentos en tierra

Antes de pisar suelo firme, la tripulación atravesó uno de los momentos más extremos de toda la misión: la reentrada a la atmósfera. Durante esa fase, los astronautas soportaron fuerzas de hasta 3,9 veces la gravedad terrestre, según datos del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos. Ese esfuerzo físico puede provocar fatiga, mareos y desorientación severa.

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Además, durante los minutos más críticos de esa etapa, la comunicación entre la cápsula Orión y la Tierra se cortó completamente por el plasma que envuelve la nave. Fue un período de máxima tensión, aunque los sensores internos continuaron registrando datos vitales de los tripulantes y de la integridad de la cápsula.

Una vez en el agua, la NASA estableció un protocolo preciso: los cuatro permanecerán cerca de dos horas dentro de Orión antes de ser extraídos por los equipos de rescate y trasladados al buque USS John P. Murtha, donde recibirán las primeras evaluaciones médicas. Luego volarán al Centro Espacial Johnson para estudios más detallados.

"No es que se olvidan de caminar, pero no pueden mantener el equilibrio", señaló Tartaglione, en referencia al impacto del regreso a la gravedad sobre el sistema vestibular. A eso se suman posibles trastornos del sueño y alteraciones visuales, efectos que requieren seguimiento médico durante semanas.

La NASA también monitorea la salud mental de los tripulantes: el aislamiento prolongado y la exposición a ambientes controlados pueden generar ansiedad o estrés posmisión. Por eso, las evaluaciones psicológicas comenzaron durante el vuelo y continuarán en tierra.

"El objetivo es que, al regresar, los astronautas puedan readaptarse sin complicaciones graves", indicó la agencia. Todo lo aprendido en Artemis II servirá de base para las futuras misiones a la Luna y, eventualmente, a Marte.

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