Aunque muchos destinos turísticos de la región han modernizado su fisonomía con el paso del tiempo, Villa de Leyva mantiene intacta su arquitectura colonial española y conserva una de las plazas empedradas más imponentes de América Latina. Su combinación de historia, paisaje desértico y riqueza paleontológica lo convierte en un lugar único.
El pueblo colonial cerca de Bogotá que parece detenido en el siglo XVI
Ubicada en el departamento colombiano de Boyacá, Villa de Leyva se distingue por su estética blanca, sus techos de teja de barro y un casco histórico sin vehículos que refuerza esa sensación de "tiempo detenido" que atrae a miles de visitantes cada año.
Por qué Villa de Leyva es uno de los pueblos coloniales mejor conservados de América Latina
Declarada Monumento Nacional en 1954, Villa de Leyva ha mantenido intacta su arquitectura desde el siglo XVI. Las casas encaladas, los balcones de madera y las calles empedradas forman un conjunto urbano homogéneo que rara vez se encuentra en otras ciudades históricas.
A diferencia de otros centros turísticos, aquí no se permite alterar las fachadas coloniales ni introducir construcciones modernas que rompan la estética original. Esa decisión ha sido clave para preservar la identidad del pueblo.
Además, el centro histórico es peatonal, lo que elimina el tránsito vehicular y crea un ambiente sereno y romántico que refuerza su encanto colonial.
La Plaza Mayor de Villa de Leyva: 14.000 metros cuadrados de historia
Uno de los grandes símbolos de Villa de Leyva es su Plaza Mayor. Con aproximadamente 14.000 metros cuadrados, es considerada una de las plazas empedradas más grandes de América Latina.
A diferencia de muchas plazas modernas, no cuenta con pavimento contemporáneo, sino con piedra original. En el centro se encuentra una fuente histórica que remite a la época colonial, rodeada por edificaciones emblemáticas como la Alcaldía y la iglesia principal.
La amplitud de la plaza no solo impacta por su tamaño, sino también por la sensación de apertura y continuidad histórica que transmite.
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Un destino que combina desierto, páramo y fósiles marinos
Más allá de su arquitectura, Villa de Leyva sorprende por su diversidad paisajística. En sus alrededores se encuentran escenarios tan contrastantes como el Desierto de la Villa, la Laguna de Iguaque y zonas de páramo andino.
Esa geografía variada tiene una explicación geológica singular: hace millones de años, esta región estuvo bajo el mar. Como resultado, la zona es reconocida por su riqueza paleontológica.
Entre los hallazgos más importantes se encuentra el Kronosaurus boyacensis, un fósil marino de gran relevancia científica que posicionó a Villa de Leyva en el mapa internacional de la paleontología.
Cultura, festivales y un ambiente que atrae al mundo
El perfil cultural es otro de los pilares que hacen excepcional a Villa de Leyva. El pueblo es sede de múltiples eventos artísticos y gastronómicos a lo largo del año.
Uno de los más conocidos es el Festival de las Cometas, que cada agosto llena el cielo de colores y convoca a visitantes nacionales e internacionales.
Ese equilibrio entre patrimonio histórico, naturaleza y vida cultural ha consolidado a Villa de Leyva como uno de los destinos más singulares de América Latina.
De esta manera, Villa de Leyva no solo destaca por su arquitectura colonial intacta y su Plaza Mayor de 14.000 metros cuadrados, sino también por su mezcla de desierto, páramo y fósiles marinos. Un pueblo que decidió no alterar su pasado y que hoy convierte esa preservación en su mayor atractivo.
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