La "octava maravilla del mundo" escondida en un rincón de Sudamérica

Ríos poderosos, rocas ancestrales y un ecosistema único hacen de este paisaje un lugar ideal para el turismo de naturaleza y aventura.

La "octava maravilla del mundo" escondida en un rincón de Sudamérica

Por: Franco Cerroni

Lejos de los grandes circuitos turísticos y del bullicio urbano, el Raudal de Maipures se presenta como uno de los escenarios naturales más impactantes de la Orinoquía colombiana, en el departamento del Vichada, donde el Río Orinoco marca el límite natural con Venezuela. Selva, sabana y agua se combinan en un paisaje salvaje que conserva un aura casi legendaria, conocido desde hace más de dos siglos gracias a la mirada del naturalista Alexander von Humboldt.

Según consigna el sitio Gizmodo, fue precisamente Humboldt quien, durante sus expediciones por Sudamérica hacia 1800, quedó fascinado por la potencia del río y la monumentalidad del entorno. En aquel entonces lo describió como la "octava maravilla del mundo", una definición que no respondía a un exceso poético, sino a la sensación de asombro que generaba la interacción entre la geología milenaria y la fuerza del agua.

El sitio fue descrito como la "octava maravilla del mundo" por Alexander von Humboldt durante su expedición por Sudamérica.

Agua y roca en un escenario milenario

El principal símbolo del lugar es el choque del Río Orinoco contra las formaciones rocosas del Escudo Guayanés, una de las estructuras geológicas más antiguas del planeta. Las piedras oscuras, pulidas durante millones de años, contrastan con la espuma blanca que producen los rápidos.

Entre las postales más curiosas del sector destaca el llamado "balancín", una gigantesca roca que parece suspendida sobre otra y desafía visualmente la gravedad mientras el río pasa por debajo. La escena resume el carácter del lugar: un equilibrio permanente entre la potencia del agua y la solidez de la piedra.

El balancín natural es una de las postales más curiosas del sector del Raudal de Maipures y refleja la erosión milenaria del Río Orinoco.

Un territorio protegido de enorme valor ambiental

El raudal se encuentra dentro del Parque Nacional Natural El Tuparro, un área natural creada en 1970 y declarada Monumento Nacional en 1982.

Con más de 548.000 hectáreas, el parque es uno de los espacios protegidos más extensos y mejor conservados de Colombia. Su relevancia ecológica fue reconocida internacionalmente cuando la UNESCO lo incorporó como Reserva de la Biosfera.

Dentro del territorio conviven selvas tropicales, sabanas abiertas, ríos caudalosos y formaciones rocosas aisladas que rompen la horizontalidad del paisaje. Uno de los puntos panorámicos más buscados son los Cerros de Mavecure, desde donde se obtienen vistas que transmiten la sensación de estar frente a una inmensidad natural casi intacta.

Los Cerros de Mavecure son uno de los miradores naturales más emblemáticos del entorno.

Qué hacer y cómo llegar

Visitar el Raudal de Maipures es, ante todo, una experiencia de aventura. El acceso suele realizarse mediante transporte fluvial, combinando navegación en lancha con caminatas cortas por senderos naturales.

La infraestructura turística es limitada y está pensada para viajeros que buscan contacto directo con la naturaleza más que comodidades urbanas. La observación de fauna silvestre, las caminatas guiadas y la contemplación del paisaje son las actividades más habituales.

En los alrededores también pueden explorarse otros atractivos como los cerros Pajarito y Mono, además de la denominada Estrella Fluvial del Sur, un punto estratégico donde confluyen ríos fundamentales de las cuencas amazónica y orinocense.

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Cuándo ir y por qué mantiene su misterio

La mejor temporada para visitar el sector es entre diciembre y marzo, cuando el nivel del río desciende y aparecen playas naturales que permiten recorrer nuevas zonas del relieve.

Durante la época de lluvias, el paisaje se transforma: la sabana se inunda, la vegetación se vuelve más intensa y el entorno adquiere un aspecto aún más salvaje, aunque el acceso puede ser más complejo.

Pese a su historia y a la fama que alguna vez le otorgó la denominación de "octava maravilla del mundo", el Raudal de Maipures sigue siendo un destino poco explorado del continente. Tal vez allí radique su mayor encanto: la posibilidad de descubrir uno de los paisajes más impresionantes de Sudamérica lejos del turismo masivo. 

Las rocas del Escudo Guayanés y la fuerza del río Orinoco definen el paisaje del Raudal de Maipures.

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