Un estudio explica por qué el río Green atraviesa las montañas Uinta en Estados Unidos, en un recorrido que desafía la lógica del relieve.
El río que parece fluir cuesta arriba: el enigma geológico que inquieta a los científicos
En geología, los ríos suelen adaptarse al terreno: bordean montañas, siguen las pendientes y aprovechan las depresiones naturales. Sin embargo, el curso del Río Green, en el oeste de Estados Unidos, ha desafiado esa regla durante más de un siglo: el río va cuesta arriba.
El interrogante ha sido persistente: ¿por qué el río eligió un camino que parece ir "cuesta arriba" cuando tenía rutas más accesibles siguiendo las pendientes naturales? Un estudio reciente, publicado en Journal of Geophysical Research: Earth Surface, aporta una explicación basada en procesos profundos de la corteza terrestre.
El Green recorre unos 1.170 kilómetros a través de los estados Wyoming, Utah y Colorado antes de unirse al Río Colorado. Las montañas Uinta, que corta en su trayecto, se formaron hace unos 50 millones de años, mientras que el río fluye por esa ruta desde hace menos de 8 millones. Esa diferencia temporal descartaba la hipótesis tradicional de que el río ya estuviera allí antes del levantamiento de la cordillera.
La investigación, encabezada por un equipo de la Universidad de Glasgow, señala que el fenómeno podría explicarse por un proceso conocido como "goteo litosférico". Este mecanismo ocurre cuando materiales densos en la base de la corteza terrestre se vuelven más pesados que el manto subyacente y comienzan a hundirse hacia el interior del planeta.
Durante ese proceso, la superficie puede descender temporalmente. Según los cálculos del estudio, las montañas Uinta habrían perdido alrededor de 400 metros de altura entre hace 2 y 5 millones de años. Ese hundimiento habría permitido que el río estableciera su curso actual atravesando la cordillera. Posteriormente, al desprenderse el material profundo, la corteza volvió a elevarse.
Las conclusiones se apoyan en distintos indicios. Los investigadores detectaron un patrón de elevación en forma de "diana" en torno a las montañas, similar al observado en otras regiones donde se registró goteo litosférico, como la meseta de Anatolia Central, en Turquía, y la Sierra Nevada en California. Además, estudios sísmicos revelaron una anomalía fría y redondeada a más de 160 kilómetros de profundidad, compatible con el fragmento de material que se habría hundido.
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El cambio en el curso del río tuvo consecuencias más amplias. Al atravesar las montañas y unirse al Colorado, sus aguas se dirigieron hacia el Pacífico en lugar de alimentar la cuenca del Mississippi, modificando la divisoria continental y, con el tiempo, la configuración de ecosistemas en América del Norte.
El estudio aporta así una respuesta a un debate abierto desde 1876, cuando el explorador John Wesley Powell se preguntó por primera vez cómo el río había logrado cortar la cordillera. Más de un siglo después, la explicación apunta a procesos que ocurren a decenas de kilómetros bajo la superficie y que pueden redefinir el paisaje durante millones de años.
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