Aglaonemas: el toque exótico que no puede faltar en tus interiores

Coloridas, resistentes y fáciles de cuidar, estas plantas del sudeste asiático llenan de vida cualquier rincón para quienes buscan un aire verde sin complicaciones.

Aglaonemas: el toque exótico que no puede faltar en tus interiores

Por: Franco Cerroni

Entre la gran variedad de plantas de interior, la familia de las aráceas son siempre protagonistas. La bandera blanca (Spathiphyllum wallisii), la costilla de Adán (Monstera deliciosa), el poto (Epipremnum aureum) y la zamioculca (Zamioculcas zamiifolia) suelen ser las más vistas. Pero los aglaonemas también merecen su lugar: aunque menos conocidos, su presencia en jardines y hogares data de décadas, con cultivares clásicos como ‘Silver Queen' que se veían en libros de jardinería de los años setenta y ochenta.

Estas plantas del sudeste asiático -de regiones como Malasia y Filipinas- están acostumbradas a vivir bajo la sombra de árboles más altos, por lo que se adaptan muy bien a la luz indirecta. No requieren sol directo, y pueden crecer incluso en espacios con iluminación moderada, siempre que no sea una sombra profunda.

Hojas que enamoran

Los aglaonemas destacan por sus hojas, mucho más atractivas que sus pequeñas inflorescencias. Entre los cultivares más populares se destacan los siguientes:

• Plateados: ‘Silver Queen', ‘Silver Bay', ‘Mary Ann'.

• Blancos: ‘White Joy', ‘Snow White', ‘Frozen'.

• Rojizos y rosados: ‘Siam Aurora', ‘Red Catrina', ‘Red Star'.

Para espacios con poca luz, los aglaonemas plateados son la opción más resistente y decorativa. 

Cuanta más luz indirecta reciban sus hojas, más intenso será el contraste de colores. Para lugares con poca claridad, lo mejor son los aglaonemas plateados, que son más resistentes y perfectos para quienes se inician en la jardinería de interior.

Cuidado sencillo para grandes resultados

Para mantenerlos saludables, el sustrato debe ser muy poroso, equilibrando retención de agua y aireación. Los riegos deben hacerse solo cuando al menos la mitad del sustrato esté seco, evitando encharcamientos. Como buena arácea, prefieren macetas anchas en lugar de profundas, y responden bien a la fertilización cuando las hojas nuevas son más pequeñas que las anteriores.

Con el tiempo, los aglaonemas pueden generar tallos largos que pierden hojas en la base. La poda de rejuvenecimiento, realizada al inicio de la primavera, activa nuevas yemas en la base y aumenta la frondosidad. Los esquejes obtenidos se enraízan fácilmente en sustrato húmedo y poroso, ofreciendo una forma simple de propagar la planta y regalarla.

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Color intenso y elegante: los aglaonemas rojizos y rosados llenan de vida los interiores.

El aliado verde de tus interiores

Los aglaonemas no solo aportan oxígeno y estética: su resistencia y facilidad de cuidado los convierten en una opción ideal para quienes buscan un toque exótico sin complicaciones. Incorporarlos a cualquier hogar asegura espacios verdes, elegantes y llenos de vida, con la ventaja de que son plantas que acompañan al cultivador durante años.

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