El Semáforo de las Economías Regionales de CONINAGRO advierte que varias producciones clave de la provincia enfrentan márgenes cada vez más ajustados.
Vino, frutas y hortalizas entre las economías regionales en rojo
La situación de varias actividades productivas centrales para Mendoza encendió señales de preocupación. Según el Semáforo de Economías Regionales que elabora CONINAGRO, sectores como el vino y mosto, las hortalizas y la fruticultura muestran dificultades para sostener su rentabilidad en un contexto de costos crecientes y precios que no logran acompañar.
El informe ubica al complejo vitivinícola directamente en zona crítica. Esto significa que los ingresos de los productores no alcanzan para compensar la inflación ni el aumento de insumos como energía, logística, mano de obra y financiamiento. En una provincia donde la vitivinicultura es motor económico y cultural, la señal es especialmente sensible.
En el caso de las hortalizas, la situación también es delicada. Aunque los precios al consumidor suelen subir con fuerza, gran parte de esa suba no se traslada a quienes producen. Intermediación, transporte y pérdidas de mercadería reducen los márgenes en origen, dejando a muchos productores con rentabilidad mínima o negativa.
| Actividad | Situación | Problema principal | Impacto en Mendoza |
|---|---|---|---|
| Vino y mosto | Crítico | Precios por debajo de la inflación y de los costos | Motor económico provincial en riesgo |
| Hortalizas | Crítico | Altos costos y baja rentabilidad en origen | Presiona los precios de verduras al consumidor |
| Peras y manzanas | Intermedio | Precios rezagados y demanda débil | Fruta cara en góndola sin mejora para productores |
| Porcinos | En deterioro | Importaciones altas y precios por debajo de inflación | Compite con producción local |
| Bovinos | Favorable | Precios por encima de la inflación | Mejor rentabilidad relativa dentro del agro |
La fruticultura -donde se incluyen peras y manzanas- aparece en una zona intermedia, con señales mixtas. Si bien algunos precios se recuperaron en determinados momentos, los costos elevados y una demanda interna poco dinámica impiden consolidar una mejora sostenida. Esto explica por qué, a pesar de ver frutas cada vez más caras en las góndolas, el sector sigue sin despegar.
Ver: Por qué el precio de la manzana subió seis veces más que la inflación
El patrón común es claro: producir cuesta cada vez más, pero vender no alcanza para compensar. Insumos dolarizados, tarifas energéticas, transporte y salarios presionan sobre la estructura de costos, mientras el consumo interno muestra señales de debilidad.
Para Mendoza, el impacto trasciende lo productivo. Estas actividades generan empleo, dinamizan economías locales y sostienen cadenas comerciales enteras, desde fincas y bodegas hasta mercados concentradores y exportadores.
De cara a los próximos meses, la evolución del consumo, la estabilidad macroeconómica y el acceso a financiamiento serán variables decisivas. Sin mejoras en estos frentes, los sectores clave de la matriz productiva mendocina podrían enfrentar un período prolongado de estancamiento, con consecuencias tanto para el campo como para los precios que paga el consumidor.



