El primer mes de 2026 dejó un fuerte déficit turístico para el país: la cantidad de residentes que viajaron al exterior duplicó ampliamente a los visitantes internacionales que llegaron, generando una salida neta de consumo y divisas.
Por cada extranjero que entró en enero, tres argentinos salieron
Argentina comenzó el año con un marcado desequilibrio en materia de turismo internacional. Durante enero, salieron casi el triple de argentinos de los que entraron extranjeros, una brecha que evidencia la fuerte preferencia por viajar al exterior y la pérdida de ingresos para el país.
Según los últimos datos oficiales de las Estadísticas de Turismo Internacional publicadas por INDEC, ingresaron 682.000 turistas no residentes, mientras que 1.764.000 argentinos viajaron fuera del país en el mismo período. La diferencia generó un saldo negativo de más de 1,27 millones de visitantes, una de las cifras más significativas de los últimos tiempos.
El fenómeno no se explica solo por el turismo vacacional típico del verano, sino por la magnitud de la brecha: por cada turista extranjero que llegó a la Argentina, salieron aproximadamente dos y medio residentes, consolidando una fuerte fuga de consumo turístico hacia el exterior.
Turismo internacional - Argentina, enero 2026
| Indicador | Cantidad |
|---|---|
| Turistas extranjeros que ingresaron | 682.000 |
| Argentinos que viajaron al exterior | 1.764.000 |
| Saldo turístico total | 1.272.400 |
La mayor parte de los argentinos que viajaron lo hizo hacia países cercanos. El 84,6% del turismo emisivo tuvo como destino países limítrofes, con Brasil a la cabeza (32,5%) y Chile en segundo lugar (19,1%). Uruguay y Paraguay también concentraron una parte importante de los viajes, lo que confirma la centralidad del turismo regional.
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En cuanto a los visitantes extranjeros, el origen estuvo más diversificado. Los principales emisores fueron Europa, Brasil y el bloque formado por Estados Unidos y Canadá, que en conjunto representaron una proporción relevante del turismo receptivo.
Las formas de traslado también muestran diferencias marcadas entre ambos flujos. Mientras que los extranjeros llegaron principalmente por vía aérea (48,8%), los argentinos que salieron del país lo hicieron mayoritariamente por tierra (56,7%), especialmente hacia Chile y Brasil.
El paso terrestre cobra especial relevancia en el oeste argentino. Solo por el sistema vial -que incluye cruces como el Cristo Redentor- salieron más de un millón de turistas residentes, una cifra que explica gran parte del saldo negativo.
El análisis del perfil de viaje confirma que el ocio domina claramente. Entre los argentinos que viajaron al exterior, casi ocho de cada diez lo hicieron por vacaciones, mientras que entre los extranjeros que llegaron al país también predominó ese motivo, aunque con mayor peso de las visitas a familiares y amigos.
En cuanto al alojamiento, los turistas internacionales que arribaron a la Argentina optaron principalmente por quedarse en casas de familiares o conocidos, seguidos por hoteles y alquileres temporarios. Los argentinos que viajaron afuera, en cambio, eligieron mayoritariamente hoteles, lo que refleja un gasto turístico más formalizado.
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Otro dato relevante es la duración de las estadías. Los extranjeros permanecieron en promedio unas dos semanas en el país, mientras que los residentes que viajaron al exterior se quedaron algo menos, alrededor de 13 a 14 noches.
Entre las actividades preferidas por los visitantes internacionales sobresalieron las experiencias gastronómicas, la asistencia a espacios culturales y los espectáculos, lo que confirma el atractivo urbano y cultural de la Argentina.
El resultado global del mes deja una conclusión clara: el país registró un fuerte déficit turístico, con una salida neta de viajeros y gasto hacia el exterior muy superior al ingreso de visitantes extranjeros. En pleno verano, cuando históricamente el turismo suele equilibrarse, el desequilibrio fue particularmente pronunciado.



