Ruggeri debutó en la Coviar: "La vitivinicultura vive un momento difícil"

El nuevo presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) habló por primera vez tras asumir y planteó una agenda centrada en competitividad, exportaciones y financiamiento para enfrentar la crisis del sector.

Ruggeri debutó en la Coviar: "La vitivinicultura vive un momento difícil"

Por: Federico Lemos

 El nuevo titular de la Coviar, Fabián Ruggeri, asumió formalmente la conducción de la entidad y utilizó su primer discurso para plantear un diagnóstico directo sobre la situación de la vitivinicultura argentina. Frente a autoridades nacionales y provinciales, representantes de la cadena productiva y productores, señaló que el sector atraviesa un escenario complejo marcado por altos costos, presión impositiva, caída del consumo y dificultades para financiarse.

Ruggeri agradeció la confianza de sus pares para conducir la Corporación Vitivinícola Argentina y destacó el trabajo previo de Mario González, a quien reconoció como una figura clave en la consolidación institucional del organismo. También valoró el rol del equipo técnico de la entidad, al que atribuyó el sostenimiento cotidiano de las políticas del sector.

La vicepresidenta de la nación junto a Ruggeri.

Desde el inicio dejó claro que su mirada no proviene únicamente de la conducción institucional, sino también de su experiencia directa en la actividad. "Llego como productor y dirigente cooperativo, como alguien que conoce el sistema completo que une al viñedo, la bodega y el mercado", expresó.

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El dirigente sostuvo que la industria enfrenta un momento difícil, aunque insistió en que existe una oportunidad para recuperar dinamismo. Recordó que la vitivinicultura argentina ha atravesado numerosas crisis y que históricamente logró salir adelante cuando el sector actuó de forma coordinada.

Entre los principales problemas mencionó la escalada de costos productivos, la presión fiscal y las tasas de interés elevadas, que complican la inversión y el financiamiento del ciclo productivo. También señaló la caída del consumo y la necesidad de mejorar la competitividad para recuperar mercados.

En ese contexto, Ruggeri planteó la necesidad de avanzar en una agenda de competitividad que incluya más productividad, integración de la cadena y diversificación de productos. Según explicó, el desafío central es lograr vender más y consolidar la presencia de los vinos argentinos en el exterior.

Uno de los ejes de esa estrategia apunta a mejorar las condiciones comerciales dentro del Mercosur, particularmente para permitir la exportación de mosto concentrado a Brasil en envases de mayor tamaño. También valoró los avances en acuerdos comerciales con otros mercados relevantes.

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En esa línea mencionó el entendimiento entre Mercosur y la Unión Europea, que el sector considera una oportunidad para mejorar el acceso a nuevos destinos. También destacó el acuerdo con Estados Unidos, donde el vino argentino está incluido, y señaló que el sector trabaja con la Cancillería para acelerar su implementación.

Además, señaló que resolver el acuerdo pendiente entre Argentina y México podría abrir nuevas oportunidades para ampliar las exportaciones de productos vitivinícolas.

Ruggeri remarcó que el comercio internacional del vino se volvió cada vez más competitivo y que muchos países destinan grandes recursos para impulsar sus exportaciones. Como ejemplo mencionó el caso de la Unión Europea, que a través de su Política Agrícola Común destina más de 1.000 millones de euros anuales al sector vitivinícola para reconversión productiva, inversión en bodegas y promoción en el exterior.

En el plano interno, el dirigente también destacó algunas señales que considera positivas para la actividad. Entre ellas mencionó la búsqueda de mayor estabilidad macroeconómica, la modernización del marco laboral y los incentivos vinculados a inversiones en riego, malla antigranizo y eficiencia energética.

En particular destacó la reducción del IVA aplicado a la energía utilizada para riego, una medida que puede mejorar la competitividad de los productores.

También reconoció las políticas impulsadas por los gobiernos de Mendoza y San Juan para combatir la Lobesia Botrana, la principal plaga que afecta a los viñedos, además de las líneas de crédito destinadas a financiar la cosecha y el acarreo.

En ese marco sostuvo que el SENASA debe garantizar la sanidad vegetal, un aspecto que definió como estratégico para preservar la calidad y la competitividad de los vinos argentinos.

A pesar de esos avances, Ruggeri planteó que el sector necesita condiciones económicas más favorables para poder invertir. Entre los puntos prioritarios mencionó la necesidad de contar con financiamiento acorde a los ciclos productivos, tanto para inversiones de largo plazo como para la prefinanciación de exportaciones.

También reclamó una reducción de los costos logísticos, una menor presión impositiva y la continuidad de negociaciones comerciales que permitan disminuir aranceles en los mercados internacionales.

"No pedimos privilegios", aclaró, al explicar que el objetivo es contar con condiciones razonables para producir y vender tanto en el mercado interno como en el exterior.

El dirigente recordó además que cerca del 70% del vino argentino se consume dentro del país, por lo que el comportamiento del mercado interno sigue siendo determinante para la actividad.

En ese sentido señaló que la industria viene adaptándose a nuevas preferencias de consumo. Entre los cambios mencionó la aparición de vinos más frescos, gasificados, con menor graduación alcohólica y nuevos formatos de presentación, una estrategia que busca acercar el producto a públicos más jóvenes.

Ruggeri incluso citó una frase de Lionel Messi para ilustrar esa transformación: "Tomalo como quieras". La expresión, explicó, refleja una idea que la COVIAR viene promoviendo desde hace años en sus campañas de comunicación.

El dirigente recordó que esa estrategia surgió de las jornadas estratégicas del sector realizadas en 2015, que dieron origen a iniciativas como "Tomalo como quieras" o "Refrescancia", orientadas a ampliar las formas de consumo del vino.

En paralelo, anunció que la entidad trabajará junto al IICA en proyectos vinculados a la reducción del contenido alcohólico en los vinos, un tema que gana relevancia en los mercados internacionales.

También adelantó que la agenda conjunta con el CFI continuará ampliándose con nuevos proyectos de alcance federal.

Otro de los ejes será el desarrollo de herramientas tecnológicas para mejorar la sostenibilidad de la actividad. En ese punto mencionó la Calculadora de Balance de Carbono, una herramienta que permitirá a productores y bodegas medir su impacto ambiental y certificar procesos más sostenibles. Este trabajo se realizará junto a la Sociedad Rural Argentina y el CONICET.

Ruggeri también hizo referencia a un debate recurrente dentro del sector: la discusión sobre la cantidad de hectáreas cultivadas. Según planteó, el problema no es la superficie plantada sino la necesidad de ordenar los volúmenes de producción para evitar crisis de sobrestock.

En su visión, la salida pasa por mejorar la productividad, reducir costos e impulsar modelos asociativos que integren mejor a productores y bodegas, generando economías de escala.

Finalmente, el nuevo presidente de la COVIAR convocó a fortalecer la unidad del sector, tanto entre actores privados como en la articulación con el Estado.

Según planteó, los desafíos que enfrenta la vitivinicultura requieren una dirigencia responsable y una cadena productiva trabajando de manera coordinada.

Ruggeri cerró su intervención con un mensaje dirigido a toda la actividad: si el sector actúa de manera unida, afirmó, no habrá crisis que la vitivinicultura argentina no pueda superar.