El economista y presidente de Plataforma Digital SA, Carlos Ponce, analizó en Radio Post FM 92.1 el impacto real de la ley. Sostuvo que el costo laboral sigue intacto y advirtió que el problema de fondo es la informalidad.
Reforma laboral: "El debate central debe ser el costo laboral"
En diálogo con el programa "Tenés que saberlo" por Radio Post FM 92.1, el economista y presidente de Plataforma Digital SA., Carlos Ponce, antes de comenzar aclaró que por una cuestión de tiempo no se pueden tratar al aire todos los temas del proyecto de Ley de Reforma Laboral. Sin embargo, puso el foco en lo que atañe al funcionamiento interno de la empresa en un punto que, a su entender, quedó fuera del debate central: la estructura del costo laboral.
"Sobre cada 100 pesos que recibe el trabajador, las empresas y el empleado aportan alrededor de 60 pesos más. El costo total es 160 y el salario es 100", graficó. Según explicó, la reforma no modificó ese esquema en lo inmediato. "El mes que viene el costo laboral sería prácticamente el mismo", señaló al remarcar que no hubo cambios en aportes patronales ni en el formulario 931 excepto en el Fondo de Asistencia Laboral (FAL).
Un mercado laboral "destruido"
Para contextualizar, Ponce describió el escenario actual con datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC. Para graficar, sobre un universo de aproximadamente nueve millones de asalariados relevados en 30 aglomerados urbanos, más de tres millones -alrededor del 30%- trabajan en negro. A ese número se suma una cifra similar de cuentapropistas y cerca de un millón de desocupados. Esto no es responsabilidad de este Gobierno, sino que se viene arrastrando desde hace años.
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"Uno de cada tres asalariados dice que no tiene aportes jubilatorios", afirmó. En números absolutos, mencionó 3,6 millones de trabajadores informales dentro de la muestra oficial, lo que proyectado al total país podría ubicarse entre 4,5 y 5 millones de personas. "Nada de lo que estamos discutiendo aplica actualmente para ellos", advirtió.
En ese marco, consideró que la posibilidad de mejoras salariales es limitada, independientemente del marco legal. "Con estos números, el mercado laboral va a la baja", sostuvo.
Delegados, asambleas y banco de horas
Entre los puntos que valoró de la reforma mencionó los cambios vinculados a los delegados sindicales, quienes ahora tendrán límites horarios para ejercer su función y deberán cumplir tareas laborales dentro de la empresa. "Hay casos donde hace 20 años que no trabajan y el sueldo lo paga la empresa", indicó.
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También destacó las restricciones a las asambleas en el lugar de trabajo, que en algunos sectores terminaban funcionando como "paros encubiertos".
Más cauteloso se mostró respecto al llamado banco de horas, que permitirá compensar horas extras con descansos posteriores. Consideró que su aplicación dependerá del convenio y de la dinámica interna de cada empresa. "Puede prestarse a abusos si no hay acuerdos claros", planteó.
Vacaciones y flexibilidad
Sobre el régimen de vacaciones, aclaró que ya hoy pueden otorgarse entre octubre y abril según el convenio colectivo, y no exclusivamente en verano. En su visión, una mayor flexibilidad puede resultar útil para sectores como el turismo, donde la demanda se concentra en determinados meses.
El punto más sensible: licencias por enfermedad
El apartado que calificó como "más duro" es el de las licencias por enfermedad. Según explicó, el esquema vigente obliga a pagar el salario completo durante seis meses o un año, según cargas familiares. Con la reforma, ese pago pasaría a ser del 75% o del 50%, dependiendo del caso.
Ponce planteó interrogantes sobre quién debe asumir el costo en situaciones prolongadas, como enfermedades graves. "¿Es la empresa la que tiene que hacerse cargo un año completo?", se preguntó. A la vez, admitió que la aplicación práctica requerirá acuerdos y criterio entre empleador y empleado.
Diferenció además las enfermedades inculpables de los accidentes laborales, que continúan bajo otro régimen. Y recordó que la ley de contrato de trabajo no contempla días específicos por cuidado de familiares, aunque en la práctica muchas empresas lo resuelven internamente. En definitiva, la mayoría de estos puntos de funcionamiento de las empresas, depende de la buena voluntad de la empresa y los trabajadores, más allá de las leyes.
Ausentismo y comparación regional
El economista vinculó parte del debate con el nivel de ausentismo, que según mencionó en la industria duplica o triplica al de otros países de la región. Citó como antecedente el caso del ítem aula en educación, donde el presentismo redujo inasistencias.
Finalmente, aclaró que la reforma no alcanza a los empleados públicos y que no hubo cambios en los períodos por maternidad o paternidad.
Para Ponce, la discusión sobre la reforma se concentra en los aproximadamente seis millones de trabajadores formales. Mientras tanto, otros tres millones en negro y una amplia masa de cuentapropistas quedan fuera de cualquier cobertura. "Si trabajás en negro, nada de esto corre", resumió y comentó que esta la Ley apunta a que esto mejore.
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