La nueva Ley de Modernización Laboral incorporó cambios impositivos en el mercado inmobiliario. Desde enero de 2026, quienes vendan o alquilen propiedades destinadas a vivienda podrán acceder a exenciones en impuestos clave.
Qué impuestos dejan de pagarse al vender o alquilar una propiedad
Aunque su eje central es el mercado de trabajo, la reforma laboral aprobada por el Congreso incluyó modificaciones que impactan directamente en el mercado inmobiliario argentino. En particular, el artículo 192 de la ley establece exenciones impositivas para la venta y el alquiler de propiedades destinadas a vivienda.
La norma ya fue promulgada y publicada en el Boletín Oficial, pero sus efectos se aplican de manera retroactiva al 1 de enero de 2026, lo que implica que las operaciones realizadas durante este año ya quedan alcanzadas por los beneficios fiscales.
Uno de los cambios más relevantes es la exención del Impuesto Cedular del 15% que se aplicaba sobre la ganancia obtenida en la venta de un inmueble. Hasta ahora, una persona que compraba una propiedad después de 2018 y luego la vendía con una ganancia debía tributar ese porcentaje sobre el resultado positivo de la operación. Con la nueva ley, las personas humanas que vendan inmuebles de manera ocasional ya no deberán pagar ese impuesto.
La medida no alcanza a quienes se dedican habitualmente al negocio inmobiliario, como desarrolladores, empresas o brokers, que continuarán tributando el Impuesto a las Ganancias con alícuotas que van del 5% al 35% según el caso.
Otro cambio importante se aplica a los alquileres de viviendas. Hasta ahora, los ingresos obtenidos por alquilar una propiedad debían declararse dentro del Impuesto a las Ganancias. Con la reforma, esos ingresos quedan exentos del tributo cuando se trate de alquileres con destino casa habitación.
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A diferencia de lo que ocurre con la compraventa, en el caso del alquiler la exención se aplica tanto a quienes poseen una sola propiedad como a quienes alquilan varias, siempre que el destino sea vivienda.
Las nuevas disposiciones se suman a la eliminación previa del Impuesto a la Transferencia de Inmuebles (ITI), que gravaba con el 1,5% la venta de propiedades adquiridas antes de 2018.
Según análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), estas medidas podrían mejorar la rentabilidad del alquiler de propiedades, ya que al eliminar el pago de Ganancias los propietarios retendrían una mayor parte de los ingresos. En algunos casos, estiman que la rentabilidad podría aumentar hasta un 60%, dependiendo de la alícuota que pagaba el contribuyente.
Desde el Gobierno señalan que la iniciativa busca reducir la carga tributaria y simplificar el esquema impositivo del sector inmobiliario, eliminando gravámenes considerados de baja eficiencia recaudatoria y alto costo administrativo.
De esta manera, la reforma apunta a estimular las operaciones de compraventa y alquiler de viviendas, en un mercado que durante los últimos años estuvo condicionado por la presión impositiva y la incertidumbre normativa.



