El ingeniero agrónomo Javier Preciado Patiño explicó en Radio Post FM92.1 que el aumento reciente de la carne responde a expectativas de exportación, menor faena y cambios estructurales en el consumo de proteínas en Argentina.
Por qué la carne vacuna subió tanto y qué puede pasar con los precios
El fuerte aumento del precio de la carne vacuna volvió a instalar la discusión sobre qué está pasando en el mercado ganadero argentino y si el valor en las carnicerías seguirá subiendo.
Durante una entrevista en el programa "A pesar de las llamas" de Radio Post FM 92.1, el ingeniero agrónomo y ex subsecretario de Mercados Agropecuarios, Javier Preciado Patiño, analizó los factores detrás de esta suba y anticipó cómo podría evolucionar el mercado en los próximos meses.
Según explicó, el aumento del precio no responde a un único motivo, sino a una combinación de variables que se encadenan en toda la cadena productiva. El primer movimiento se produce en el valor de la hacienda en pie, que luego impacta en el precio de la media res que sale del frigorífico y finalmente se refleja en el mostrador de las carnicerías.
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Lo llamativo, indicó, es que esta suba ocurre en un contexto donde el consumo interno se está retrayendo. Cada vez más consumidores reemplazan la carne vacuna por alternativas más baratas como cerdo o pollo, que en muchos casos cuestan cerca de la mitad que varios cortes bovinos.
Menos faena y expectativas de exportación
Uno de los datos relevantes del mercado es la caída en la faena de ganado, que durante enero y febrero registró una disminución cercana al 11%. Sin embargo, para Preciado Patiño ese dato por sí solo no alcanza para explicar el nivel de aumento de los precios.
El especialista considera que una de las claves está en las expectativas de los productores ganaderos. Ante la posibilidad de ampliar exportaciones hacia mercados internacionales -especialmente Estados Unidos y la Unión Europea- algunos productores optan por retener animales más tiempo en el campo para engordarlos y venderlos luego a un precio mayor.
Esa estrategia reduce momentáneamente la oferta disponible para el mercado interno, lo que presiona los valores al alza. En términos generales, Argentina produce alrededor de 3 millones de toneladas de carne vacuna por año, de las cuales cerca de 900.000 toneladas se exportan y el resto se destina al consumo local.
Un cambio estructural en el consumo de carne
Preciado Patiño también señaló que el país está atravesando una transformación estructural en la forma en que se consumen las distintas carnes.
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Históricamente la carne vacuna dominaba la dieta argentina, pero hoy la disponibilidad anual está mucho más equilibrada: alrededor de 50 kilos de carne vacuna por persona, 50 kilos de pollo y unos 20 kilos de cerdo.
Este escenario, sumado a las diferencias de costos de producción, explica parte de la brecha de precios. Para que un bovino gane un kilo de peso se necesitan aproximadamente 7 kilos de alimento, mientras que en el caso del cerdo se requieren menos de 3 kilos y en el pollo cerca de 2,5 kilos. Esa diferencia productiva termina trasladándose a los precios finales.
Más importaciones de carne
Otro fenómeno que empieza a verse con mayor frecuencia es el aumento de las importaciones de carne y productos cárnicos. El especialista explicó que la industria alimenticia está trayendo carne congelada -conocida como trimming- para elaborar hamburguesas y otros alimentos procesados. En muchos casos proviene de países como Brasil y se utiliza como insumo industrial.
El incremento de estas compras externas está vinculado principalmente al tipo de cambio, que vuelve competitivas algunas importaciones frente a la producción local.
Cuánto puede costar la carne en la carnicería
Preciado Patiño describió también cómo se forma el precio de la carne a lo largo de la cadena.
Si el kilo de hacienda en pie se paga alrededor de 5.000 pesos, cuando sale del frigorífico como media res puede alcanzar unos 10.000 pesos. Luego, al llegar a la carnicería y descontar hueso y grasa, el valor promedio de los cortes termina rondando 20.000 pesos por kilo, con diferencias según el tipo de corte.
Así, mientras los cortes económicos pueden ubicarse cerca de los 15.000 pesos, piezas premium como el lomo pueden superar ampliamente ese valor.
Qué puede pasar con los precios
De acuerdo con el análisis del especialista, el mercado podría entrar en una etapa de estabilización en los próximos meses. El motivo principal es que el propio consumo actúa como límite: cuando los precios suben demasiado, la demanda cae y obliga a que la cadena comercial reduzca pedidos.
Si ese escenario se mantiene, los valores podrían mantenerse relativamente estables durante el otoño. Sin embargo, el panorama podría cambiar hacia la segunda mitad del año si se concretan mayores exportaciones de carne de alta calidad hacia Estados Unidos o Europa. En ese caso, el mercado interno podría volver a sentir presión sobre los precios.
Mientras tanto, todo indica que el nuevo esquema de precios llegó para quedarse: la carne vacuna seguirá siendo significativamente más cara que el pollo y el cerdo, como ocurre en la mayoría de los países del mundo.
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