Un informe oficial anticipa que el país retomará el crecimiento cuprífero en la próxima década, impulsado por nuevas inversiones, expansión de yacimientos y la demanda global ligada a la transición energética.
Chile busca recuperar la producción de cobre y pone al 2034 como meta
Chile, principal productor mundial de cobre, prevé una recuperación gradual y sostenida de su producción entre 2025 y 2034. Así lo indica el último informe de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), que anticipa el fin de varios años de estancamiento y caídas productivas en el sector.
Según las proyecciones oficiales, la producción cuprífera chilena pasará de unas 5,3 millones de toneladas métricas en 2025 a cerca de 6,1 millones hacia 2034.
Este crecimiento permitiría al país reforzar su liderazgo global en un contexto marcado por el aumento de la demanda internacional, impulsada por la electrificación de la economía y la transición energética.
El informe de Cochilco señala que este repunte estará sostenido principalmente por la entrada en operación de nuevos proyectos mineros y la expansión de grandes yacimientos existentes, en su mayoría ubicados en el norte del país.
También se destaca el desarrollo de proyectos de reemplazo de producción y la extensión de la vida útil de algunas de las minas históricas.
El mayor salto productivo se espera a partir de 2027 y 2028, cuando comiencen a verse los efectos de iniciativas que hoy se encuentran en construcción o en etapas avanzadas de evaluación. Sin embargo, el organismo advierte que el ritmo de crecimiento dependerá de factores clave como la correcta ejecución de los proyectos, la disponibilidad de agua y las condiciones operativas.
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Pese al escenario positivo, Cochilco remarca que la minería chilena enfrenta desafíos estructurales persistentes. Entre ellos, la caída de las leyes del mineral, el envejecimiento de los yacimientos y el aumento de los costos operativos, asociados a explotaciones más profundas y mayores exigencias ambientales.
En este marco, el cobre aparece como un mineral estratégico a nivel global. La expansión de las energías renovables, los vehículos eléctricos y las redes eléctricas refuerzan una demanda estructuralmente alta para las próximas décadas.
Para Chile, mantener estabilidad institucional y reglas claras será clave para sostener las inversiones y consolidar su rol como proveedor estratégico.
La recuperación de la producción chilena también tendrá impacto en América Latina. Un mayor nivel de oferta podría contribuir a estabilizar el mercado global y servir como referencia para países vecinos como Argentina y Perú, que cuentan con proyectos cupríferos en desarrollo.
Si bien las perspectivas son positivas, el informe concluye que existen riesgos asociados a demoras en permisos, conflictos socioambientales y cambios en el escenario económico.
Aun así, Cochilco considera que Chile cuenta con una cartera sólida de proyectos y capacidades técnicas que le permitirán recuperar dinamismo productivo y sostener su protagonismo en el mercado mundial del cobre durante la próxima década.
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