En el arranque de 2026, los ingresos provinciales perdieron fuerza en términos reales y el Gobierno ya analiza cómo cubrir el bache financiero.
La recaudación se desploma en Mendoza y obliga a recalcular
La recaudación de Mendoza atravesó un inicio de año complicado. Durante el primer trimestre, los ingresos provinciales mostraron una caída significativa en términos reales, lo que encendió alertas en la administración local y abrió el debate sobre cómo sostener las cuentas públicas en los próximos meses.
La baja se ubica en torno al 5,3% real, si se descuenta el efecto de la inflación. Esto implica que, más allá de que los montos nominales crecieron, el poder de esos recursos se redujo frente al avance de los precios. La recaudación en el primer trimestre de 2026 fue de $1.104.791 millones y los fondos de la Coparticipación desde la Nación fueron $623.701 millones.
El impacto no es menor. La recaudación provincial es uno de los pilares del financiamiento del Estado mendocino y su debilitamiento complica la planificación fiscal. En este contexto, el Gobierno ya evalúa alternativas para sostener el equilibrio, entre ellas la posibilidad de buscar financiamiento o ajustar partidas.
Ver: Al final, el Paso Cristo Redentor está habilitado
El comportamiento de los ingresos responde a varios factores. Por un lado, la desaceleración económica afectó la actividad y, por lo tanto, la base imponible de impuestos clave. Por otro, algunos tributos no lograron acompañar el ritmo inflacionario, lo que profundizó la pérdida en términos reales.
Entre los recursos más sensibles aparecen los vinculados al consumo y a la actividad económica, que suelen reaccionar rápidamente ante cualquier enfriamiento. Esa dinámica terminó reflejándose en las cuentas públicas durante los primeros meses del año.
El escenario obliga a la Provincia a moverse con cautela. Con una caída de la recaudación en un contexto de alta demanda de gasto, la administración mendocina enfrenta el desafío de sostener servicios y obras sin desbordar el frente fiscal.
Las próximas semanas serán clave para definir el rumbo. Mientras se monitorea la evolución de los ingresos, el foco está puesto en evitar un deterioro mayor y en encontrar herramientas que permitan atravesar un año que, al menos en su inicio, dejó números que preocupan.



