La economía en pausa: qué está pasando en la calle y por qué no repunta el consumo

El análisis de Diego Stortini en diálogo con Radio Post FM 92.1 puso el foco en la vida cotidiana: tasas altas, crédito restringido y un escenario que obliga a empresas y emprendedores a adaptarse sin esperar cambios bruscos.

La economía en pausa: qué está pasando en la calle y por qué no repunta el consumo

Por: Federico Lemos

En un nuevo espacio del programa Victoria de 8 a 11 que se emite todos los sábados por Radio Post FM 92.1, el analista económico Diego Stortini volvió a poner la lupa sobre lo que sucede fuera de los grandes titulares. Según planteó durante la entrevista, el interés de la gente hoy está lejos de las discusiones políticas nacionales y mucho más cerca de lo que ocurre en la calle, donde el consumo y la actividad muestran señales de estancamiento.

La conversación surgió tras una nota a un emprendedor local, que reflejó las dificultades y desafíos de producir en el contexto actual. Para Stortini, esas experiencias concretas ayudan a entender mejor la realidad que atraviesan muchas pymes y proyectos en Mendoza, en contraste con la agenda mediática más centrada en temas políticos.

Un modelo enfocado en la desinflación y sus efectos

El economista explicó que el programa económico actual tiene dos pilares claros: la baja de la inflación y la acumulación de reservas. Sin embargo, advirtió que ese esquema genera tensiones en la actividad diaria. "Para sostener la desaceleración inflacionaria, históricamente Argentina necesitó un dólar estable y relativamente bajo", señaló.

Ese tipo de cambio "planchado", sumado a tasas de interés elevadas, impacta directamente en el consumo. Las familias encuentran dificultades para financiar compras y las empresas ven limitado su acceso al crédito para invertir. En consecuencia, se enfría la demanda y se restringe el movimiento en sectores clave.

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Además, este escenario también repercute en la producción. Un dólar bajo desalienta exportaciones y, al mismo tiempo, favorece importaciones, lo que complica a ciertas industrias locales. El resultado es un panorama heterogéneo, donde algunos sectores crecen, pero otros atraviesan serias dificultades.

Consumo, crédito y empresas: el nudo del problema

Stortini fue claro al describir el presente: el principal problema hoy está en el comercio, el turismo y los asalariados. La combinación de tasas altas y financiamiento limitado reduce el margen de acción tanto para consumidores como para empresarios.

"Una tasa elevada implica que no se pueden refinanciar deudas ni encarar nuevas inversiones", explicó. Esto genera un círculo complejo: menos consumo, menos ventas y menor capacidad de crecimiento para las empresas.

A pesar de ese escenario, el analista consideró que existe un consenso amplio en torno al rumbo económico general. Sin entrar en debates políticos, sostuvo que la mayoría de los especialistas coincide en que no habrá cambios bruscos en el corto plazo.

Un año de transición para la economía argentina

De cara a lo que viene, Stortini anticipó un período sin sobresaltos. "No hay que esperar giros drásticos", afirmó, y remarcó que el esquema actual se mantendría al menos durante los próximos meses.

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En ese marco, definió a 2026 como un año de transición. Las empresas deberán adaptarse a un contexto de bajo dinamismo, con mejoras graduales pero sin saltos significativos. "Puede haber pequeñas variaciones en el dólar o en las tasas, pero no cambiarán de fondo la realidad", advirtió.

El mensaje fue claro para el sector privado: no hay lugar para errores en un entorno donde el financiamiento es caro. Las decisiones deberán ser más cuidadosas, con foco en costos y en las necesidades reales del consumidor.

El rol del Estado y el cambio de lógica

Otro de los ejes de la charla fue la participación estatal en la economía. Stortini planteó que se trata de una discusión inevitablemente política, pero señaló que Argentina atraviesa un cambio cultural en este sentido.

Según su mirada, el país viene de un esquema donde el Estado tenía un rol determinante en la actividad privada, a través de subsidios y regulaciones. Ese modelo, dijo, generaba distorsiones que luego se traducían en inflación o presión impositiva.

En la actualidad, la tendencia apunta a una menor intervención directa. En el caso de Mendoza, indicó que el gobierno mantiene incentivos puntuales, pero con menos margen de acción debido a la restricción de recursos.

Para los emprendedores, la recomendación fue concreta: los proyectos deben ser viables por sí mismos, sin depender de la asistencia estatal. Si luego aparecen beneficios o financiamiento, serán un complemento, pero no la base del negocio.

Mirada a futuro: sin soluciones mágicas

Sobre el cierre, Stortini dejó una advertencia: no existen salidas rápidas. El proceso de estabilización, especialmente en materia inflacionaria, puede extenderse durante varios años.

En ese contexto, sostuvo que la recuperación más fuerte podría llegar recién entre 2027 y 2028, cuando las variables macroeconómicas estén más ordenadas. Mientras tanto, el desafío será sostenerse en un mercado competitivo y con recursos limitados.

"El escenario no es el ideal, pero es el que hay", resumió. Para quienes producen y generan empleo, la clave estará en adaptarse, entender al consumidor y resistir hasta que lleguen condiciones más favorables.

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