ras un arranque fuerte en febrero, el valor de la carne vacuna muestra señales de freno y podría impactar en el índice de precios de los próximos meses.
La carne afloja y cambia el pulso de la inflación: qué puede pasar con los precios
Después del salto marcado que se vio a comienzos de año, los precios de la carne vacuna empezaron a mostrar una dinámica más moderada. El dato, que surge de un relevamiento publicado por La Nación, abre la puerta a un posible alivio en la evolución del IPC en el corto plazo con una suba promedio superior al 7% que presionó con fuerza sobre el rubro alimentos y llevó el indicador general al 2,9%.
El comportamiento de este producto no es menor: tiene un peso significativo dentro de la canasta alimentaria y suele ser uno de los motores más sensibles de la inflación en Argentina. Por eso, cualquier variación en su ritmo de aumento impacta directamente en el índice general.
Durante febrero, los valores habían pegado un salto importante, empujados por distintos factores del mercado ganadero. Sin embargo, en marzo se observó una desaceleración, con subas más acotadas e incluso estabilidad en algunos cortes. En marzo la hacienda en pie registró una caída de entre el 10% y el 12%, lo que podría reflejarse en una desaceleración del índice del mes pasado.
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Entre las razones detrás de este cambio aparecen cuestiones estacionales, ajustes previos ya absorbidos por el consumidor y una menor presión en la demanda. También influye la dinámica de la oferta, que en ciertos momentos del año tiende a equilibrarse.
En este contexto, el freno en los aumentos podría jugar a favor del dato inflacionario de los próximos meses. La carne no solo tiene peso propio en el índice, sino que además suele arrastrar a otros alimentos cuando se mueve con fuerza.
Aun así, el escenario sigue abierto. Los especialistas advierten que el mercado ganadero es volátil y que factores como el clima, los costos de producción o el tipo de cambio pueden volver a presionar sobre los precios.
Por ahora, la señal es clara: después de un arranque caliente, la carne vacuna desacelera. Y en una economía donde cada punto del índice importa, ese cambio no pasa desapercibido.



