Realizan la primera perforación en El Perdido

Kobrea Exploration inició la primera perforación diamantina profunda en Malargüe Distrito Minero Occidental. Los resultados podrían dar un panorama del modelo geológico de toda el área.

Realizan la primera perforación en El Perdido

Por: Mariano Rivas

Kobrea Exploration puso en marcha el primer programa de perforación diamantina profunda en el proyecto El Perdido, dentro de Malargüe Distrito Minero Occidental, y dio así un paso clave en la exploración minera de Mendoza. 

Se trata del primer testeo subsuperficial del distrito y marca el inicio de una etapa más técnica, enfocada en "leer" el sistema geológico en profundidad.

La Fase 1 del programa contempla tres pozos de 500 metros cada uno, con un total cercano a los 1.500 metros perforados. La misma se dio con un cruce de información que permitió delimitar un objetivo donde convergen un pórfido temprano, alteración potásica, una brecha hidrotermal central y anomalías de cobre en superficie. 

En esta instancia inicial, la empresa no busca aún cuantificar toneladas ni definir recursos, sino comprender cómo está armado el sistema en tres dimensiones.

La empresa busca conocer cómo se encuentra el mineral en El Perdido.

La campaña está planteada como una perforación de vectorización. En términos simples, Kobrea intenta identificar el "sweet spot" del pórfido Cu-Au-Mo: el sector donde suelen concentrarse las mejores leyes y mayores espesores mineralizados. Con esa información, la compañía ajustará la ubicación de futuros pozos y recién entonces evaluará una expansión del programa.

Los estudios previos muestran una zonación geológica clásica. En el centro del prospecto se reconoce un núcleo potásico, rodeado por un halo fílico, mientras que la brecha hidrotermal aparece emplazada de forma casi vertical y actúa como conducto de los fluidos mineralizantes. 

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En superficie, los muestreos de roca registraron valores de cobre de hasta 761 partes por millón alrededor del pad inicial, consistentes con una cobertura lixiviada que oculta mineralización primaria en profundidad.

A escala regional, los datos ASTER delinean una envolvente sericita-arcilla de cientos de metros, un indicador de un sistema hidrotermal de gran tamaño. Por eso, el diseño del pozo prioriza la lectura geológica antes que la simple acumulación de metros. La inclinación elegida permite interceptar distintas familias de vetillas y mejorar la interpretación de la geometría y continuidad del stockwork.

Kobrea espera que los tres primeros pozos atraviesen la capa lixiviada superficial, ingresen en pórfidos tempranos de diorita cuarzosa y crucen la brecha hidrotermal, para luego orientar nuevos pads hacia zonas de mayor temperatura e intensidad de vetillas.

Este enfoque tiene un peso particular en Mendoza. En los pórfidos andinos, la zona oxidada puede extenderse entre decenas y hasta 200 o 300 metros antes de llegar a los sulfuros primarios. Como la legislación provincial no habilita el procesamiento de mineral oxidado, cualquier evaluación con proyección de desarrollo necesita interceptar directamente la mineralización primaria. Con pozos de 500 metros, la empresa busca asegurar esa lectura completa del sistema.

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El impacto de estos primeros sondajes va más allá de El Perdido. Si se confirman sulfuros primarios robustos bajo la cobertura oxidada, el resultado servirá para calibrar el modelo geológico de todo Malargüe Distrito Minero Occidental. El proyecto funciona como referencia para otros objetivos cercanos con firmas estructurales, alteracionales y geoquímicas similares.

Con el primer pozo ya en marcha, el distrito entra en su fase más técnica: dejar atrás la exploración de superficie y empezar a entender, directamente desde la roca, cómo funciona el sistema mineral en profundidad.

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