La escalada del conflicto en Medio Oriente generó turbulencias en los mercados globales y afectó también a la Argentina. El S&P Merval retrocede, los ADR se desploman en Nueva York y el indicador de riesgo país vuelve a subir.
El riesgo país se acerca a los 600 puntos y caen acciones y bonos
El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados internacionales y provocó una jornada negativa para los activos financieros argentinos, que registraron caídas tanto en el mercado local como en Wall Street.
En ese contexto, el riesgo país volvió a escalar y quedó cerca de los 600 puntos básicos, su valor más alto del año. El indicador, que refleja la diferencia entre el rendimiento de los bonos argentinos y los títulos del Tesoro de Estados Unidos, volvió a subir impulsado por la caída de la deuda soberana en dólares.
Los bonos argentinos que cotizan en el exterior registraron pérdidas durante la rueda, lo que volvió a presionar sobre la percepción de riesgo que tienen los inversores internacionales respecto del país. La dinámica se da en medio de un escenario global marcado por una fuerte aversión al riesgo.
La tensión internacional se intensificó tras nuevos episodios de violencia en la región que involucran a Irán, Israel y Estados Unidos, lo que elevó la incertidumbre en los mercados. A esto se suma la preocupación por posibles problemas en el suministro energético global debido a la situación en el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores del comercio mundial de petróleo.
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El impacto también se reflejó en la Bolsa de Buenos Aires, donde el índice S&P Merval volvió a operar en terreno negativo. Medido en dólares, el indicador bursátil se ubicó en su nivel más bajo desde fines de octubre, señal de la presión que sufren los activos locales.
En paralelo, las acciones de empresas argentinas que cotizan en Nueva York registraron fuertes retrocesos. Algunos papeles lideraron las bajas con caídas superiores al 6%, reflejando la salida de inversores hacia activos considerados más seguros frente al escenario internacional.
La combinación entre el shock externo y la fragilidad que aún muestran los activos locales volvió a poner en primer plano al riesgo país, una variable clave para evaluar el acceso de Argentina a los mercados de financiamiento. Mientras el indicador permanezca en niveles elevados, el costo del crédito externo para el país continuará siendo alto.



