La escalada del conflicto en Medio Oriente impulsó el precio del petróleo a su nivel más alto en tres años. El movimiento encendió alertas en los mercados internacionales por su impacto en la inflación, la energía y la estabilidad financiera global.
El petróleo se dispara por la guerra en Medio Oriente y sacude a los mercados
La intensificación de la guerra en Medio Oriente volvió a poner en tensión a los mercados globales. En las últimas horas, el precio del petróleo alcanzó su valor más alto en tres años, impulsado por el temor a que el conflicto afecte el suministro energético mundial.
Los inversores reaccionaron con preocupación ante el riesgo de que la crisis regional comprometa rutas estratégicas de transporte de crudo o genere interrupciones en la producción de algunos de los principales países exportadores.
El movimiento se reflejó rápidamente en las cotizaciones internacionales. Tanto el Brent, referencia en Europa, como el WTI, utilizado en Estados Unidos, registraron subas significativas que llevaron a los valores del crudo a niveles que no se observaban desde 2023. Llegó a cotizar alrededor de 115 dólares e incluso tocó picos cercanos a los 119 dólares, niveles que no se registraban desde hace tres años.
Ver: Ataque a refinerías en Irán cubre de humo y nube tóxica a Teherán
El alza del petróleo suele tener consecuencias directas en la economía global. Cuando el costo de la energía aumenta, se incrementan los gastos de transporte, producción industrial y generación eléctrica, lo que termina trasladándose a los precios finales de bienes y servicios.
Por ese motivo, analistas financieros advierten que la escalada del crudo podría complicar la lucha contra la inflación en varias economías desarrolladas. Bancos centrales que todavía mantienen tasas altas para frenar la suba de precios podrían verse obligados a prolongar esa política si el impacto energético se mantiene.
Además del petróleo, la incertidumbre por la situación en Medio Oriente también generó movimientos en otros activos considerados refugio, como el oro y los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que registraron una mayor demanda por parte de los inversores.
El escenario abre un nuevo foco de volatilidad para la economía internacional. Si el conflicto se prolonga o escala hacia zonas clave para la producción energética, el efecto sobre el mercado del crudo podría profundizarse y trasladarse rápidamente al resto del sistema financiero global.



