La empresaria Silvia Kosin advirtió sobre el impacto de las importaciones y la caída de ventas en la marroquinería. "De 14 empleados pasamos a tener 5" explicó sobre la situación de su pyme y la compleja realidad que atraviesa el sector.
El desafío de producir carteras y competir con China: "Estamos al borde de la cornisa"
En medio del debate por el rumbo económico del Gobierno nacional, tras la publicación del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que refleja crecimiento en sectores como el campo, la energía, la minería y el financiero, pero caídas en la industria, el comercio y la construcción, la referente de la marroquinería Silvia Kosin describió un escenario crítico para las pymes.
Las declaraciones las realizó este jueves en Radio Post (92.1 en el Gran Mendoza y San Martín, 96.9 en Luján de Cuyo y 96.7 en La Paz) donde advirtió: "Estoy caminando sobre el borde de la cornisa".
Kosin, dueña de una empresa de marroquinería con más de 60 años de trayectoria en el rubro y al frente de su actual pyme desde hace 21 años, explicó que la apertura económica y la competencia con productos importados, principalmente desde China, golpearon de lleno al sector. "Empecé muy chica, aprendí el oficio con mi padre, pasé por todos los gobiernos. Estuve bien, estuve mal y siempre me levanté. Pero ahora la situación viene muy difícil desde el año pasado", afirmó.
La empresaria detalló el fuerte ajuste que debió realizar en su estructura: "Éramos 14 empleados y hoy somos 5. Hace un mes tuve que despedir a dos personas y me dolió el corazón, pero no puedo seguir sosteniendo".
Según indicó, las ventas cayeron de manera abrupta y el 70% de su producción estaba destinada a marcas de primer nivel del país que ahora importan desde Asia. "Es imposible competir con estos costos. Si una cartera de cuero acá sale 150 mil pesos, desde China puede entrar en PU por 20 mil", señaló. Y aclaró: "No es la misma calidad, pero la diferencia de precio es muchísima". La principal diferencia entre el cuero y el PU es el material: el cuero es piel animal natural, más resistente y duradera; el PU (poliuretano) es sintético, más económico y liviano.
Además, apuntó contra la carga impositiva y los gastos fijos: "Las ventas bajaron muchísimo. Si me baja la venta y los gastos de alquiler e impuestos suben, las matemáticas no cierran. Los gastos fijos comen la ganancia y te quedás sin capital de trabajo".
Aunque evitó posicionarse políticamente, fue contundente: "No quiero entrar en partidismos, pero necesito que hagan algo para que pueda pagar mis gastos fijos y mantener la poca gente que me queda. Estoy al límite. Yo voy a seguir hasta el último día".
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