La histórica firma mendocina avanza en su concurso preventivo con un pasivo superior a $64.000 millones. Un ex CEO encabeza uno de los reclamos más importantes.
Norton acumula más de 450 acreedores y un reclamo de casi $1.000 millones
El proceso concursal de la Bodega Norton avanza y deja al descubierto la compleja situación financiera de una de las firmas más emblemáticas del sector. A cuatro meses de iniciado, ya fueron notificados más de 450 acreedores que buscan recuperar parte de una deuda que supera los $64.000 millones.
El expediente, que se tramita en el Primer Juzgado de Concursos y Quiebras a cargo de la jueza Lucía Sosa, tendrá un paso clave en los próximos días, cuando la sindicatura presente el primer informe detallado tras Semana Santa. Allí se expondrá el estado financiero de la empresa y la composición de su pasivo.
Según los datos preliminares brindados por medios especializados en temas económicos, solo en pesos la deuda asciende a más de $47.600 millones.
A eso se suman compromisos en moneda extranjera: unos 8,1 millones de dólares y 400.000 euros. En total, el pasivo ronda los $64.400 millones, lo que aproximadamente elevaría la deuda a un monto por encima de los 40 millones de dólares al tipo de cambio actual.
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Según detalla un informe del sitio iProfesional universo de acreedores es amplio y diverso. El 90% corresponde a empresas argentinas, aunque también hay reclamos desde países como España, China e India.
Uno de los puntos más sensibles del proceso es el reclamo de un ex CEO de la compañía, Michael Halstrick, quien estuvo al frente de la bodega durante casi 30 años. Tras considerarse despedido, inició una demanda laboral por unos $907 millones, cifra que podría acercarse a los $1.000 millones al momento de su resolución. Se trata de uno de los créditos individuales más importantes dentro del concurso.
En paralelo, la empresa busca sostener su operación en medio del proceso judicial. Para ello, solicitó mantener activos contratos con proveedores estratégicos, entre ellos la cristalería Verallia, la firma enológica Durox y una empresa logística con la que trabaja desde hace tres décadas. Estos vínculos son clave para garantizar la continuidad productiva y generar ingresos que permitan afrontar una futura propuesta de pago.
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El calendario judicial también empieza a tomar forma. El próximo 22 de junio será la fecha límite para que los acreedores presenten sus pedidos de verificación de créditos, un paso fundamental para determinar quiénes y cuánto pueden reclamar. Luego se abrirá un período de impugnaciones que se extendería hasta principios de agosto.
El objetivo de fondo del concurso es ordenar las deudas, estabilizar la empresa y permitir que la bodega retome su funcionamiento normal. Sin embargo, el volumen del pasivo y la cantidad de acreedores anticipan un proceso complejo.
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