Gabriel Guardia, socio junto a Alejandro Vigil en Corazón de Lunlunta, analizó el posible impacto que podría tener el acuerdo Mercosur-Unión Europea en el sector olivícola. "Sin una baja fuerte de impuestos y costos, la apertura comercial podría ser letal" para las pymes locales.
Acuerdo con la UE: "Si se abre el mercado, no queda una olivícola en pie"
La "letra chica" del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea vuelve a encender luces de alerta en distintos sectores productivos de la provincia.
En el mundo del aceite de oliva, la preocupación es clara. Así lo expresó Gabriel Guardia, uno de los referentes del sector en Mendoza y socio, junto a Alejandro Vigil, de la firma Corazón de Lunlunta.
"Esto es un déjà vu. Hace 15 o 20 años que se viene hablando de lo mismo", afirmó Guardia en diálogo con el Post, al señalar que el debate sobre la apertura comercial se repite con cada gobierno, pero sin cambios estructurales que mejoren la competitividad local.
Según explicó, el principal problema es el costo argentino. "Somos un país caro. Pagamos el doble o más por botellas, tapas, etiquetas y prácticamente cualquier insumo, en comparación con España", sostuvo.
Incluso recordó que en 2010, cuando trabajaba para una empresa multinacional española, "nos convenía traer los insumos desde España porque salían la mitad de precio puestos acá".
En el caso puntual del aceite de oliva, Guardia detalló que hoy existe una alícuota cercana al 31% para importar desde países fuera del Mercosur. "Si le comprás aceite a España, tenés ese impuesto más el flete, que también es carísimo. Al final, el aceite importado termina siendo más caro que hacerlo acá", explicó.
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El problema, advierte, es qué pasaría si ese esquema cambia sin una reducción previa de los costos locales. "Si hoy se abren las importaciones de aceite de oliva en estas condiciones, te revientan las empresas locales. No va a quedar ni una", sentenció. Y agregó: "No podríamos competir ni en el mercado interno ni en el externo".
Para Guardia, la clave está en que la eventual apertura sea gradual. "Se habla de un proceso paulatino de 15 años. Eso solo puede funcionar si bajan los impuestos y, en consecuencia, bajan los precios de los insumos", indicó. Sin embargo, aclaró que, por ahora, esa baja no se ve en el sector alimenticio. "A mí las botellas me aumentan un 7% cada dos o tres meses. En 2025 ya tuve tres aumentos", graficó.
Hoy, Corazón de Lunlunta trabaja exclusivamente para el mercado interno. "Exportar es imposible. Llegamos a estar en 17 países, pero perdimos todo cuando apareció la inflación en dólares. En mercados serios no te aceptan aumentos permanentes de precios", explicó.
Uno de los casos más emblemáticos es Brasil. "Brasil para nosotros era nuestra China. Hoy no le vendemos una gota de aceite. Les conviene diez mil veces comprarle a Portugal o España", lamentó. Según contó, hubo años en los que se envasaban hasta 40 toneladas diarias para ese mercado, una realidad que quedó atrás.
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Guardia también fue crítico con la situación de Mendoza dentro del mapa olivícola nacional. "Hoy somos el último orejón del tarro. Mendoza era la principal productora del país y ahora quedó muy atrás", afirmó.
Mientras San Juan, La Rioja y Catamarca crecieron, la producción local se redujo de manera significativa. "Hay aceituna en Mendoza, pero muy poca", resumió.
Finalmente, dejó en claro su postura frente al acuerdo Mercosur-UE: "Puede ser bueno solo si cambian las condiciones macro. Con esta carga impositiva y estos costos, no hay chance de que a las pymes nos sirva. Ni acá ni afuera".
Para el empresario, el objetivo debería ser claro: producir en el país, generar empleo y sostener el agro local. "La idea es tener la fábrica acá, comprar aceituna acá y dar trabajo acá. Si no, terminamos siendo financieros y no fabricantes", concluyó.
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El panorama internacional
Más allá de la visión del sector privado local, los datos internacionales también ayudan a dimensionar la situación de Argentina dentro del mercado mundial del aceite de oliva.
El Consejo Oleícola Internacional (COI), organismo intergubernamental que agrupa a los principales países productores y consumidores de aceite de oliva, publica cada año las estadísticas globales del sector y estimaciones de producción, consumo y comercio para los próximos ciclos productivos
Según el reporte más reciente, la producción mundial de aceite de oliva para la campaña 2025/26 se proyecta en alrededor de 3,44 millones de toneladas, un volumen levemente inferior al año anterior, aunque mantiene niveles significativamente superiores a los registrados hace una década. Al mismo tiempo, el consumo global continúa creciendo, con importaciones estimadas por encima de 1,2 millones de toneladas.
En el análisis realizado por el COI, la producción Argentina para la campaña 2025/26 muestra que el país mantiene una participación menor frente a los principales productores del mundo, como España, Italia, Grecia o Túnez, que concentran la mayor parte de la producción global.
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En tanto que, además, las estimaciones internacionales marcan que la producción argentina caería durante la próxima temporada. Algo que ya habían marcado algunos especialistas del sector a mediados de 2025.
Mientras la liberalización avanza, hacerlo "sin tacto" podría terminar de dar un golpe a un sector que ya trae sus achaques dyranet los últimos años. Por el momento, en el sector se miran con cautela los anuncios realizados en las últimas semanas.



