Economía afirma que el vencimiento del 9 de enero está garantizado con financiamiento múltiple y un repo que no superaría los US$3000 millones. Crecen las críticas por la dependencia del crédito internacional y la presión cambiaria de fin de año.
La maniobra del gobierno para pagar los vencimientos de enero
El Gobierno nacional dio por cerrado el esquema financiero que permitirá afrontar el pago de US$4200 millones de deuda privada con vencimiento el próximo 9 de enero, en el arranque del año.
Desde el Ministerio de Economía aseguraron que los fondos están garantizados y que no será necesario emitir un nuevo bono con legislación extranjera en Wall Street, una alternativa que había sido evaluada semanas atrás.
El plan contempla diversas fuentes de financiamiento, entre ellas un préstamo de corto plazo bajo la modalidad de repo (repurchase agreement), garantizado con títulos públicos. En el Palacio de Hacienda indicaron que la operación está prácticamente cerrada y que, aunque se ofrecieron hasta US$7000 millones, el monto final no superaría los US$3000 millones. "Faltan sólo detalles", señalaron desde el entorno del ministro de Economía, Luis Caputo a medios especializados en economía.
El tamaño definitivo del repo dependerá de cómo evolucionen el resto de las herramientas previstas para cubrir el vencimiento. En ese esquema se incluyen los dólares obtenidos por la reciente emisión del Bonar 29, las compras de divisas realizadas por el Tesoro y depositadas en el Banco Central (BCRA), y los ingresos que se esperan por la concesión de las represas hidroeléctricas del Comahue, cuyo último paso administrativo quedará habilitado en las próximas horas mediante una resolución que se publicará en el Boletín Oficial.
Desde el Gobierno insisten en que el pago "siempre estuvo garantizado" y lo vinculan al nivel del riesgo país, que se mantiene en torno a los 570 puntos. "Si no fuera así, el riesgo país sería mucho más alto", afirmaron fuentes oficiales, en un intento por reforzar la señal de confianza hacia los mercados.
Caputo, en declaraciones recientes, descartó la posibilidad de volver al mercado internacional en enero. "Trataremos de evitar una emisión en Nueva York. El objetivo es reducir la dependencia que el país tiene con Wall Street", sostuvo, en respuesta a consultas de operadores financieros.
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Sin embargo, la estrategia oficial no está exenta de cuestionamientos. El exministro de Economía Martín Guzmán puso en duda el cambio de discurso del Gobierno y sostuvo que la negativa a emitir deuda en Wall Street podría responder a la falta de crédito disponible.
En un informe de Suramericana, la consultora que dirige, advirtió que la Argentina incrementó de manera significativa su dependencia del financiamiento de organismos internacionales, que ya explican cerca del 59% de la deuda externa.
La visión de @Martin_M_Guzman para 2026 en @ProSyn: fragmentación global, finanzas y comercio como ejes de la disputa geopolítica.https://t.co/UwA5aoMEJK
— Suramericana Visión (@SuramericanaV) December 29, 2025
Otras consultoras coincidieron en que el actual nivel de riesgo país limita seriamente el acceso a los mercados voluntarios de deuda. Según 1816, evitar una emisión en Nueva York no sería tanto una decisión de política económica como una imposición de la realidad, dado que cualquier colocación implicaría tasas elevadas o plazos muy cortos.
De acuerdo con esos cálculos, el Tesoro cuenta actualmente con unos US$1869 millones depositados en el BCRA, por lo que aún restaría cubrir una parte relevante del vencimiento. Aun considerando el ingreso de unos US$700 millones por las represas del Comahue, el esquema requeriría completar el fondeo con otras fuentes, entre ellas el repo en negociación.
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En paralelo, el cierre del año estuvo marcado por tensiones cambiarias. Analistas del mercado señalaron movimientos significativos en el mercado spot y operaciones conjuntas del Tesoro y el BCRA para contener el tipo de cambio, en un contexto de alta demanda de dólares. Otros economistas, en cambio, interpretaron que parte de la presión pudo haber estado vinculada a compras de divisas del propio Tesoro con vistas al pago de la deuda.
Con este escenario, el Gobierno busca despejar uno de los principales focos de incertidumbre financiera del inicio de 2026, mientras intenta sostener la estabilidad cambiaria y evitar un regreso prematuro a los mercados internacionales de deuda.



