Con la nueva figura de "sitio libre de mosca", productores del Norte y Este de la provincia podrán apuntar a mercados como China y Estados Unidos sin perder la ventaja de la primicia. El desafío de lograr el reconocimiento internacional.
Los cambios sanitarios que abrirían nuevos mercados para la fruta mendocina
Mendoza busca mancomunar esfuerzos entre el Estado y los privados para potenciar sus exportaciones frutícolas. A partir de la Resolución 137/2026 del Senasa, se incorpora la figura de Lugar y Sitio de Producción Libre (LPL/SPL) de mosca del Mediterráneo, una herramienta que permitirá que fincas puntuales dentro de áreas de baja prevalencia puedan ser reconocidas como libres de la plaga.
En ese contexto -y a partir de una medida nacional- el Iscamen se presentó ante productores y exportadores, especialmente del sector cerecero, con el objetivo de ampliar las posibilidades comerciales en los oasis Norte y Este, donde hoy rige el estatus de baja prevalencia y se exigen tratamientos cuarentenarios para determinados destinos.
El gobernador Alfredo Cornejo se hizo eco de la medida este jueves por la mañana y explicó en sus redes sociales que "es una decisión estratégica, que da el primer paso para ampliar mercados y genera nuevas oportunidades para nuestros productores frutícolas".
En tanto que advirtió "defender la sanidad vegetal es proteger el trabajo, las exportaciones y el futuro productivo de Mendoza".
En conjunto con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, concretamos un pedido histórico del sector. como lo es la implementación de la figura de predio libre de mosca de los frutos para establecimientos fuera de las áreas libres declaradas de Mendoza. Hoy,... pic.twitter.com/BenPg2ZpS5
— Alfredo Cornejo (@alfredocornejo) March 5, 2026
El presidente del Iscamen, José Orts, explicó que se trata de "un pedido que desde el sector productivo se viene planteando desde hace algunos años y que hemos logrado concretar en conjunto, con el acompañamiento del Senasa".
Según detalló, la medida apunta a que los productores de estos oasis "puedan comercializar su producción a un valor diferencial en mercados más exigentes".
Ver también: El barrio, el tetra y el blanco: claves en la recuperación del consumo de vino
Qué cambia con el "sitio libre"
Actualmente, el 70% del territorio mendocino -Sur y Valle de Uco- es reconocido como libre de mosca de los frutos, lo que permite exportar sin tratamientos de frío. En cambio, el Norte y Este son considerados áreas de baja prevalencia, lo que encarece y demora el acceso a ciertos mercados.
Con la nueva normativa, un establecimiento ubicado en zona de baja prevalencia podrá obtener el estatus de "sitio libre" si cumple con estrictos requisitos: monitoreo intensivo, trampeo con mayor densidad, planes fitosanitarios específicos y control oficial en un radio de hasta dos kilómetros.
Ver también: Vargas Arizu le pide a los productores que "defiendan el valor de la uva"
Damián Garro, Gerente Comercial de Fragapane Hermanos S.R.L., explicó que el sistema "es un poco copiado de lo que hizo Chile en sus zonas hospederas de mosca para ampliar los volúmenes exportables y llegar a mercados más exigentes".
"El principal mercado que promueve esto es China y detrás de China sigue Estados Unidos. Hoy no podemos llegar en la parte donde más demanda tenemos, en la zona primicia", señaló. Y agregó: "Cuando empezamos a exportar, salimos antes que Chile y no podemos mandar a China y a Estados Unidos porque estamos en zonas hospederas".
La ventaja de la primicia
Mendoza tiene una ventaja competitiva clave: ofrece la primera fruta de la temporada, cuando los mercados están desabastecidos y los precios son más altos.
Diego Aguilar, presidente de la Cámara de Cerezas de Mendoza y gerente de operaciones de Río Alara, explicó que la resolución "obedece a una actualización del programa de barreras fitosanitarias" y destacó que el objetivo de fondo sería seguir corriendo la barrera sanitaria hacia el norte.
Ver también: Vino, frutas y hortalizas entre las economías regionales en rojo
Sobre el impacto concreto en la cereza, indicó que el ciclo biológico de la plaga comienza hacia mediados o fines de diciembre, cuando en muchos casos la cosecha ya terminó.
"Como para esa fecha Mendoza ha terminado la cosecha de cereza, difícilmente se encuentren larvas en la fruta. Eso es lo que va a hacer que seamos los primeros en aprovechar esta medida", sostuvo.
Garro fue más directo respecto del impacto comercial: "Esa es la fruta con la que, hasta ahora, no podemos ir a los mercados que más pagan, que son China y Estados Unidos".
Y remarcó que la limitación actual impide crecer al ritmo de otros competidores: "Mendoza no crece como creció Chile en los últimos diez años porque quien más compra no puede comprar nuestra fruta".
Impacto más allá de la cereza
Aunque la cereza será el puntapié inicial, la medida alcanzaría a otros frutales. "China demanda mucho carozo, durazno y ciruela. Y hoy nos pasa lo mismo: cuando salimos desde zona libre ya es tarde, porque Chile ofreció fruta un mes y medio antes", explicó Garro.
De lograr el reconocimiento internacional, el esquema permitiría empezar a exportar fruta temprana también de esos cultivos, ampliando mercados y mejorando precios.
Ver también: Por qué el precio de la manzana subió seis veces más que la inflación
Nuevas zonas productivas y más inversión
El lado B de esta medida es otro efecto "colateral" que colaboraría con la reconversión productiva en áreas con potencial de primicia, como sectores de Barrancas (Maipú), Junín o San Martín.
"Si esto se da, vamos a invertir en esa zona", contó Garro, al señalar que algunos productores hoy no se expanden porque no tienen acceso a los mercados de mayor valor. "Son tierras más baratas, tenemos agua disponible y mejores condiciones que donde hoy estamos, pero faltan los mercados", agregó.
Aguilar, por su parte, coincidió en que los principales interesados son productores de áreas marginales dentro del Norte y Este. Sin embargo, advirtió que el proceso no es automático: cada productor deberá presentarse ante el Iscamen y el Senasa, demostrar con datos estadísticos la ausencia de la plaga durante años y luego esperar el reconocimiento oficial. "El primer paso se dio, que es lo más importante", subrayó.
Por otro lado, cabe destacar que la exportación no depende solo del campo. China exige también que los empaques estén en condiciones sanitarias controladas. En ese punto aparece la figura de "burbuja", que implica un empaque cerrado, con monitoreo interno y auditorías.
Garro explicó que "demostrando con trampeo adentro del empaque que no hay ninguna mosca volando, ya está". Esto permitiría cosechar fruta en una finca reconocida como libre y procesarla en un empaque habilitado para exportar directamente a China o Estados Unidos.
Ver también: Un peritaje clave complica a Bodega Galán en la disputa con Iberte
El eslabón de "los vecinos"
Más allá de la normativa, los entrevistados coincidieron en que el control de la plaga requiere compromiso social. Aguilar advirtió que los frutales en zonas urbanas, especialmente cítricos sin cosecha, complican el objetivo de liberar áreas más amplias.
"El vecino que planta un limonero y no cosecha el fruto le hace un daño a la fruticultura de Mendoza tremendo", sostuvo, y pidió mayor responsabilidad ciudadana para evitar que la fruta caída se convierta en foco de reproducción.
Con más de 250 mil hectáreas cultivadas y liderazgo nacional en producción vitivinícola y frutícola, Mendoza apuesta ahora a una herramienta técnica que podría cambiar el mapa exportador.
El próximo paso será conseguir el aval de los grandes compradores internacionales. Si eso ocurre, la primicia mendocina podrá jugar en las ligas donde hoy están los mejores precios.
Ver también: Un gigante europeo fabricará camiones en el país para la minería



