Las compras en Shein y Temu empujaron las importaciones en Argentina

Las importaciones subieron 27% y alcanzan cifras récord, impulsadas por bienes de consumo y un auge del comercio electrónico en Argentina.

Las compras en Shein y Temu empujaron las importaciones en Argentina

Por: Leonardo Otamendi

 En 2025, las importaciones de bienes en Argentina registraron un salto que reconfiguró el mapa del comercio exterior. Hasta noviembre, el país acumuló compras al exterior por u$s 70.235 millones y marcó un crecimiento interanual del 27%, lo que lo dejó a un paso del máximo histórico de 2022, cuando el total anual llegó a u$s 81.522 millones.

Con ese nivel, 2025 ya se ubicó como el segundo año con más importaciones de la serie. Los u$s 70.235 millones contrastaron con los u$s 60.775 millones de 2024 y marcaron un cambio de ciclo luego de años de cepos, restricciones y cupos que comprimieron el flujo comercial. Para superar el récord de 2022, las compras externas de diciembre debían ubicarse por encima de los u$s 10.000 millones.

Un trabajo de ABECEB sostuvo que el incremento respondió a transformaciones de fondo en la economía argentina, vinculadas con una mayor integración internacional, el rol del Mercosur en las cadenas productivas, la extensión de esas cadenas y un mercado interno que operó con parámetros diferentes a los de décadas anteriores.

Normalización de reglas y cambio en la canasta importada

Entre los factores inmediatos, el informe ubicó la normalización de las reglas comerciales, la reapertura del acceso al financiamiento y la recomposición de stocks. La eliminación de restricciones cuantitativas, entre ellas el régimen SIRA y otros cupos, liberó operaciones que habían quedado contenidas por la escasez de divisas y dio lugar a una aceleración del flujo importador.

Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de ABECEB, explicó que la liberalización paulatina del mercado cambiario, la consolidación fiscal y la eliminación de la mayoría de las trabas reconfiguraron los incentivos al comercio exterior. Ese esquema, señaló, derivó en un desacople transitorio entre importaciones y producción local, propio de una fase de recomposición luego de un período de distorsión prolongada.

Ver: Se desvanece el Cepo: empresas ya pueden girar utilidades

La estructura de las compras externas también cambió. Los bienes finales pasaron a representar cerca del 15% del total y alcanzaron su máximo desde comienzos del siglo, apenas dos puntos porcentuales por debajo del promedio de los años noventa.

Qué rubros empujaron el aumento

El detalle por tipo de bien mostró comportamientos diferenciados. Los bienes intermedios crecieron 6,2% interanual, mientras que las piezas y accesorios para bienes de capital avanzaron 17,4%. Sin embargo, el salto principal se concentró en otros segmentos.

Las importaciones de vehículos subieron 109% interanual, los bienes de consumo aumentaron 58,3% y los bienes de capital crecieron 55,6%. La mayor incidencia de bienes finales, en particular de consumo, modificó el perfil tradicional del comercio exterior argentino.

De acuerdo con datos del Observatorio PyME, la proporción de empresas que reemplazó producción nacional por productos importados casi se duplicó en 2025: pasó de 5,3% a comienzos de año a 10,1%. A la vez, el porcentaje de firmas que sustituyó insumos locales por importados se elevó a 22,1%.

Los mayores niveles de sustitución se observaron en actividades como metalmecánica, química, caucho y plástico, con valores de 28,4% y 29,2%. Esos registros expusieron la presión que enfrentó la industria local frente a la entrada de bienes del exterior.

Shein, Temu y el empuje del canal courier

Otra pieza del fenómeno se encontró en el comercio electrónico transfronterizo, que se consolidó en 2025 como motor del nuevo patrón importador. Plataformas como Shein y Temu ganaron peso y apoyaron su expansión en el canal courier o puerta a puerta, que permitió un acceso amplio a la oferta internacional.

Según ABECEB, este esquema generó importaciones por u$s 789 millones, equivalentes al 1,1% del total y al 7,5% del segmento de bienes de consumo. Además, mostró el mayor ritmo de crecimiento interanual, con un 291,8%, y duplicó su participación respecto de años previos.

Aunque su aporte al PBI se mantuvo bajo, el courier se destacó como la vía más dinámica del año. El impacto se sintió en ramas como indumentaria, calzado, electrónicos livianos y artículos para el hogar, donde la competencia externa se intensificó y planteó desafíos regulatorios, fiscales y productivos.

El aporte del sector automotor al salto importador

El sector automotor se convirtió en uno de los focos del auge importador de 2025. Hasta noviembre, la cantidad de vehículos ingresados aumentó 120% y alcanzó el nivel más alto desde 2018, aunque todavía se ubicó 30% por debajo de aquel pico.

Desde septiembre, el ingreso de unidades híbridas y eléctricas con arancel cero impulsó las operaciones. Brasil se mantuvo como principal origen de las compras, con el 76% del total, pero perdió participación frente al avance de China y México.

La variedad de modelos disponibles se incrementó 22%, lo que reflejó una oferta ampliada para el consumidor en un contexto en el que la industria automotriz local sostuvo una elevada capacidad ociosa. A octubre, las importaciones del sector crecieron 36,2% interanual, mientras que la producción doméstica solo avanzó 3,1% y permaneció por debajo de los niveles de 2023. El contraste entre lo que ingresó del exterior y lo que se fabricó en el país dejó a la vista un desbalance.

Más importaciones, pero todavía baja apertura en la región

Para 2025, las proyecciones señalaron que la relación importaciones/PBI alcanzaría o superaría el 16,3%, el nivel de 2018. Ese valor reabrió la discusión sobre la sostenibilidad del proceso en el mediano plazo.

Pese al volumen alcanzado, el estudio destacó que Argentina continuó en el tramo inferior de apertura comercial en la región. Chile, México, Colombia, Uruguay y Paraguay registraron importaciones que oscilaron entre el 20% y el 45% de su producto.

En contraste, Argentina mostró históricamente ratios entre el 12% y el 18%, incluso en períodos de mayor apertura. La economía se mantuvo, así, más cerrada que la de varios países vecinos.

En ese marco, Natacha Izquierdo planteó una conclusión: "el nivel actual de importaciones no es preocupante aún en términos regionales ni históricos, y responde mayormente a un proceso de normalización tras años de restricciones comerciales". Y añadió que, hacia adelante, "el desafío pasa por alinear las importaciones con una expansión sostenida de las exportaciones y monitorear la composición de la canasta, de modo que el mayor comercio se traduzca en más productividad, competitividad y capacidad de generación de divisas, y no en un desplazamiento persistente de la producción local".

Esta nota habla de: