Con el acuerdo entre Mercosur y la UE paralizado, ¿qué esperan en Mendoza?

Luego de la suspensión del acuerdo entre el Mercosur y la UE, desde Wines of Argentina analizaron cuáles son los potenciales que abriría el acuerdo para el sector.

Con el acuerdo entre Mercosur y la UE paralizado, ¿qué esperan en Mendoza?

Por:Juan Manuel Lucero
Periodista

En medio de un contexto complejo para la vitivinicultura argentina, marcado por la caída del consumo interno, la presión de costos y la necesidad de recuperar competitividad tras un 2025 de caída en casi todos los aspectos, la suspensión temporal del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea puso en suspenso a un factor que podría traer una bocanada de aire fresco al sector.

La vitivinicultura se encuentra ante un panorama con ciertas dificultades, con ventas internas en retroceso, exportaciones que no repuntan y precios -para los productores- atrasados frente a los costos.

En ese marco, abrir un nuevo mercado como el europeo genera expectativas en un sector que cuenta con infraestructura de primer nivel y capacidad de responder a la demanda.

Desde Wines of Argentina (WofA), su CEO Magdalena Pesce dialogó con el Post para analizar este panorama. Esta entidad tuvo acceso a los textos del acuerdo que esperan finalmente se apruebe. El acuerdo genera expectativas en el sector, aunque con una fuerte dosis de prudencia. 

Magdalena Pesce.

Según explicó Pesce, este acuerdo "plantea un horizonte de reglas claras, algo fundamental en el comercio internacional. Pero la coyuntura política en Europa y la parálisis parlamentaria nos obligan a ser cautos. Es una hoja de ruta técnica muy prometedora, aunque su implementación llevará tiempo".

De avanzar el acuerdo en los términos actuales -cabe recordar que desde Europa se pidieron una serie de salvaguardas para algunos productos-, el principal beneficio para la vitivinicultura estaría del lado de las exportaciones de mayor valor. 

Ver también: Menos consumo, más stock y crisis: el balance de la vitivinicultura tras 2025

Según detalló Pesce, los vinos con un precio FOB superior a los 8 dólares por litro podrían ingresar al mercado europeo con arancel cero desde el primer día de vigencia del tratado.  

"Esto encaja perfectamente con nuestra estrategia de construir valor y no volumen", señaló la CEO de WofA. A ello se suma otro punto clave para provincias como Mendoza: la protección de las Indicaciones Geográficas. "Blindar denominaciones como Mendoza, Cafayate o Patagonia es central para cuidar el valor de marca en mercados exigentes como el europeo", afirmó.

La denominación de origen podría ser una carta a favor de Mendoza en la expansión de mercados.

Más allá de la cuestión impositiva y los posibles cambios en la política arancelaria, el sector observa con atención las exigencias regulatorias de la Unión Europea. Pesce advirtió que el verdadero reto no está solo en los aranceles, sino en las barreras no arancelarias vinculadas al Pacto Verde europeo.  

"Europa avanza con estándares muy altos en sostenibilidad y trazabilidad. Con o sin acuerdo firmado, debemos acelerar la adaptación de nuestra matriz productiva a esas demandas. Ese es el desafío de fondo en este período de incertidumbre global", sostuvo.

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Qué pasa con el mercado interno

En cuanto al efecto puertas adentro, desde Wines of Argentina destacan que la apertura prevista no sería inmediata ni brusca. Los cronogramas de desgravación contemplan plazos de entre 8 y 12 años para la eliminación de aranceles a los vinos europeos que ingresen al país.

De esta manera, tal como destacan desde el sector olivícola, si la apertura es gradual, da tiempo a las empresas locales para "acomodarse" a este nuevo esquema y competir con el mercado internacional.

El vino y el aceite de oliva, dos productos emblemáticos de región.

"Esa gradualidad, sumada al tiempo que llevará destrabar la ratificación política en Europa, le da a la industria local una ventana más que razonable para prepararse antes de competir en igualdad de condiciones en la góndola", explicó Pesce.

De todas formas, mientras otros sectores reclaman una apertura más lenta para evitar impactos negativos, la vitivinicultura plantea una mirada diferenciada de acuerdo a los sectores.

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"La vitivinicultura argentina tiene una dinámica globalizada. Vemos como una oportunidad la apertura inmediata para el segmento premium en Europa, y al mismo tiempo necesitamos la gradualidad que ya contempla el acuerdo para el mercado interno", señaló la ejecutiva.

Según Pesce, muchas bodegas argentinas -y especialmente mendocinas- están en condiciones de aprovechar las ventajas exportadoras cuando el proceso se reactive. Por ahora, el acuerdo Mercosur-UE sigue en pausa, pero el vino argentino ya empezó a hacer números y a preparar el terreno.

En Mendoza esperan que el acuerdo avance para entrar de lleno en nuevos mercados.

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