Miguel Ángel Toma, quien estaba en funciones en diciembre de 2001, no se guardó nada en una entrevista en Radio Post. Un árbitro que habría sido puesto a dedo y los motivos que dio el ex funcionario.
Un ex ministro del 2001 dijo que el campeonato de Racing fue "arreglado"
Miguel Ángel Toma, exdirector de la SIDE y exministro del Interior durante la presidencia de Ramón Puerta, compartió una anécdota que evoca un momento crucial en la historia del fútbol argentino: cuando Racing se coronaba campeón del Apertura en 2001.
En diálogo con Santiago Montiveros y equipo, en "Tenés que saberlo", por Radio Post 92.1 (en el Este por FM 100.1, en Luján de Cuyo por FM 96.9 y en La Paz por FM 96.7, además de la plataforma www.radiopost.fm), Toma recordó el contexto delicado de diciembre de 2001, cuando el país enfrentaba una de sus crisis más profundas, marcada por manifestaciones, saqueos y una atmósfera de tensión social incontrolable.
El 27 de diciembre de 2001, Racing Club se consagró campeón del Torneo Apertura tras 35 años de sequía, empatando 1-1 con Vélez Sarsfield. Este hecho, sin embargo, no fue solo un triunfo deportivo; Toma reveló que la victoria de Racing fue considerada una "cuestión de estado". En medio de un clima tan pesado la idea de permitir que el pueblo argentino tuviera un motivo de celebración se volvió primordial.
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Toma narró cómo se realizaron reuniones cruciales con Julio Grondona, por entonces presidente de la AFA. Reconociendo la necesidad de que el pueblo saliera a festejar, Toma y Puerta levantaron el estado de sitio, permitiendo que el partido se llevara a cabo. La elección del árbitro no fue casual: Toma decidió que Gabriel Brazenas, un árbitro con inclinación hacia Racing, debía dirigir el encuentro.
"Tenía que ganar Racing. Por lo tanto, el árbitro tiene que ser Gabriel Brazenas", afirmó Toma, enfatizando que, aunque era hincha de Boca, priorizó la situación del país sobre sus preferencias personales.
Toma relató una situación inesperada: luego de días sin dormir, salió con un amigo y, al llegar a una manifestación en Santa Fe y Callao, se dio cuenta de que no eran protestas por la crisis económica, sino celebraciones de hinchas de Racing. Este momento encapsuló la finalidad de su decisión: ofrecer un respiro a la población en medio de la agitación.
"Era necesario cambiar el estado de ánimo en la ciudad de Buenos Aires", concluyó.
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