Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán - Cortina comienzan hoy con sospechas sobre los deportistas de salto de esquí.
Investigan si deportistas se inyectan el pene para mejorar su performance
A horas del inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, una polémica inesperada irrumpió en el mundo del salto de esquí. Autoridades deportivas abrieron una investigación para determinar si algunos competidores habrían recurrido a procedimientos sorprendentes (e ilegales) para alterar la forma en que se ajustan sus trajes, lo que podría otorgar ventajas aerodinámicas durante las competencias.
Según algunas versiones periodísticas, ciertos atletas habrían utilizado inyecciones de ácido hialurónico en el pene, con el objetivo de modificar el volumen corporal. Según la hipótesis que analiza el entorno antidopaje, esta práctica podría aumentar la superficie del uniforme, favoreciendo vuelos más prolongados y saltos de mayor distancia.
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Responsables del control antidopaje vinculados a la organización olímpica confirmaron que evaluarán cualquier indicio que vincule este tipo de intervenciones con el dopaje o con la violación de normas deportivas. La advertencia fue realizada durante una conferencia de prensa en Milán, en la antesala de la ceremonia inaugural del evento.
El debate se intensificó tras la publicación de un informe que planteó la posibilidad de que el incremento del volumen en la entrepierna altere la aerodinámica del traje, permitiendo a los deportistas mantener mayor sustentación en el aire. En ese contexto, el médico Kamran Karim, especialista del Hospital Maria-Hilf de Krefeld, explicó que existen procedimientos médicos que permiten generar un aumento temporal del volumen en esa zona mediante inyecciones de diversas sustancias, aunque advirtió sobre los riesgos sanitarios asociados y el estricto control reglamentario que rige el equipamiento de esta disciplina.
El salto de esquí mantiene desde hace años regulaciones particularmente rigurosas sobre la confección y el ajuste de los trajes, debido a su impacto directo en el rendimiento deportivo. Cualquier alteración puede derivar en sanciones, incluyendo descalificaciones o suspensiones.
El inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno, previsto para este viernes y con cierre el 22 de febrero, pone bajo la lupa los límites entre innovación técnica y prácticas consideradas ilegales. Las autoridades deportivas buscan determinar si la supuesta manipulación corporal constituye una violación ética y médica que afecte la equidad competitiva en una disciplina donde la precisión del equipamiento resulta determinante para el resultado final.
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