El día que vivimos en peligro - Mendoza Post
Miércoles 16 May 2018 8 días atrás
Secretario Gral. de Redacción

El peronismo se esperanzó con el regreso, solo por un rato. Revivió sus momentos de fulgor y hasta se permitió el atrevimiento de soñar con añejos días de gloria.

Para comprobarlo, solo había que otear los programas políticos de televisión, plagados de ocasionales panelistas que parecían fenecidos junto al kirchnerismo.

Quien se destacó a tal efecto fue Agustín Rossi, otrora ministro de Defensa de Cristina K. No fue el único. También reapareció el viejo tándem maldito de los Fernández, Aníbal y Alberto.

La crisis devolvió a figuras de la talla de Aníbal Fernández

Todos ellos vaticinaron "a coro" que la crisis que vivía el macrismo era cuasi terminal, con una corrida que se veía imparable y que culminaría con un martes de vencimiento de Lebacs que llevaría a implosionar al gobierno.

Ello finalmente no sucedió: los títulos de deuda se renovaron en casi un 100% — Vencieron un total de $616.000 millones y oferta superó los $621.000 millones—, la bolsa subió un 4,51%, el dólar se estabilizó en el umbral de los 25 pesos y hasta sobraron parte de los 5.000 millones de dólares que puso a la venta el Banco Central para contener el valor de la divisa.

Ver además: El Gobierno relativizó las metas de la inflación

La sensación de victoria no demoró en abrigar a los principales referentes del oficialismo. La algarabía la hizo pública Nicolás Dujovne, junto a Luis Caputo, su colega de Finanzas. Este último, dicho sea de paso, obtuvo una felicitación personal por parte de Macri por haber capeado el temporal.

"Quiero resaltar la coordinación de estos días. Funcionamos todos juntos para que las políticas lleguen a buen curso. El BCRA trabajó en la licitación, nosotros con el resultado fiscal por la mañana y Finanzas con la colocación de dos bonos en pesos. Vamos por el camino correcto. Estamos torciendo el rumbo del déficit", se aventuró el ministro de Hacienda. Sobredosis de optimismo. Se le puede conceder, si se quiere.

Dujovne y Caputo no dejaron pasar la ocasión para dar una conferencia de prensa

Aunque el éxito fue económico —éxito doble, ciertamente, ya que el contexto internacional persiste en jugar en contra—, la movida para llegar a ello fue más bien política.

Los gestos del macrismo en pos de generar confianza en el mercado no cesaron durante los últimos días: desde la reunión con los gobernadores de la denominada “oposición racional” hasta el pedido de un gran “acuerdo nacional”, pasando por la ampliación de la ya legendaria “mesa chica”.

Ver además: Se renovaron el 100% de las Lebac y se evitó una crisis

Lo antedicho no ha sido definitorio en un 100% respecto de lo que pasó ayer, pero sí ayudó a calmar las aguas, inquietas por demás.

El resultado fue tal, que superó las expectativas de los principales expertos. “Debo reconocer que dio resultado la estrategia de dejar subir el dólar a $25 y colocar la tasa de interés en el 40%”, dijo al Post un mediático economista en las últimas horas, no sin el consecuente asombro.

El Banco Central salió a vender 5 mil millones de dólares

No obstante, lo que se ganó ha sido solo una batalla, quizás las más importante, pero batalla al fin. 

Los desafíos económico-financieros persisten, con el foco puesto en el “inachicable” déficit fiscal, el creciente gasto público y la imparable inflación.

La victoria macrista ha sido pírrica, ya que se obtuvo apelando a una suba de tasas de referencia al 40% anual, lo que significará un costo muy importante para las empresas productivas, en especial las Pymes.

En ese marco, habrá que ver cuánto impacta la devaluación en los precios y cómo queda finalmente el poder adquisitivo del salario. Especial atención a esto último, es la discusión que viene. 

Carrió habló de "golpistas", pero no identificó quiénes serían los conspiradores

Finalmente, resta mencionar que, con los resultados ostentados ayer, se diluyen los fantasmas de 2001, agitados por una parte de la oposición, aquella más “radicalizada”.

También se empiezan a espantar las conspiraciones de supuesto golpismo que reposaban en la cabeza de algunos dirigentes de Cambiemos, con Elisa Carrió a la cabeza.

Como sea, al tiempo que se van apagando los ecos del júbilo del gobierno, vuelven a asomar las inquietantes palabras de Dujovne, pronunciadas hace apenas dos días: “Este año habrá menos crecimiento y más inflación”.

Lo relevante vuelve a ser parte de la discusión argenta.