Polémico ascenso familiar en la Corte mendocina - Mendoza Post
Jueves 7 Dic 2017 3 días atrás
Director Periodístico

El presidente de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, Jorge Nanclares, firmó una acordada nombrando a su sobrino Carlos Quiroga Nanclares al frente de una unidad de gestión equiparándolo a un magistrado. Se encargará de la implementación de todas las modificaciones que impliquen oralidad en los juicios.

El inesperado ascenso cayó como una bomba en el Poder Judicial y en la Casa de Gobierno, en medio del debate por la ley que Alfredo Cornejo impulsa para modificar el máximo tribunal mendocino, y que fue frenada por la cerrada negativa del Partido Demócrata a aprobarla. Rara paradoja. El presidente del PD Carlos Balter y el diputado demócrata Marcos Niven se oponen a la ley de la UCR, justamente para evitar asuntos de familia, nombramientos políticos y acomodos en el Poder Judicial.

Los “equiparados” de la Justicia, pedestal al que acaba de llegar Quiroga Nanclares desde la “Clase 1” de los funcionarios, son una casta especial. Llegan a la categoría de juez, sin serlo, con todos los beneficios: el salario, especialmente, y que no pagan el Impuesto a las Ganancias que afecta el salario todos los mortales en la Argentina. Los “equiparados” son unos sesenta, y frecuente motivo de disputas presupuestarias. Antes, eran una excepción. Que terminó transformándose en una regla particularmente inequitativa.

Carlos Quiroga Nanclares, "equiparado".

El privilegio de los “equiparados” es casi una prerrogativa de sangre. No tienen que ser seleccionados por el gobernador, no pasan por audiencias públicas para su nombramiento, no necesitan de las adhesiones de nadie, ni tienen que superar el filtro del Senado, con la ceremonia de las bolillas blancas y el voto secreto.

El nombramiento de Quiroga Nanclares, un abogado de raigambre peronista que fue secretario de Justicia de Celso Jaque, generó revuelo también en el reino del Poder Judicial. Se dice que Alejandro Pérez Hualde –desde México, y con la noticia de su próxima jubilación aún fresca- y Julio Gómez, enfrentados al gobierno, pusieron el grito en el cielo, porque la movida implica un traspié que de por sí justifica la ley que impulsa Cornejo, y que el propio gobernador mandó al “freezer” por el bloqueo empecinado del PD. Esa ley, que cuenta con media sanción del Senado, transforma el máximo tribunal mendocino, incorporado dos miembros, creando una sala laboral, y dando una nueva política de transparencia y difusión de las acordadas de los jueces. Como se sabe, las acordadas son el instrumento de “gobierno” de los ministros del tribunal. Rara vez se difunden.

El ascenso

Nanclares y el ex titular del tribunal Pedro Llorente, firmaron el ascenso de Carlos Quiroga Nanclares de la “Clase 1” a “Equiparado a Magistrado”, al colocarlo a cargo de una unidad que velará por la implementación de la oralidad, según trascendió. No está claro si ha rendido concursos o no, para llegar al olimpo de los “equiparados”. Hasta la acordada de su tío, presidente de la Corte, era el administrador de la Unidad de Transformación y Desarrollo Institucional.

La información se manejó con tanto sigilo, que uno de los jueces de la Corte que debía firmar la acordada como miembro de la Sala Administrativa que integran Nanclares y Llorente, se enteró por “chismes de pasillo”. En efecto, al juez José Valerio le llegó la novedad en Neuquén, provincia a la que viajó con jueces y fiscales para observar el funcionamiento del sistema en aquella provincia, donde parece que están más avanzados que en Mendoza, con “juzgados plurales” (los jueces exprés) ya en funcionamiento.

Valerio no firmó la acordada.

Hubo otras dos acordadas firmadas por los jueces Nanclares y Llorente. En una de ellas, ascendieron a “equiparada” también, a Elizabeth Carbajal, titular de la Secretaría Privada de la Corte y encargada de Ceremonial y Protocolo. Quiere decir que ha sido por años la secretaria privada de Llorente y ahora lo es de Nanclares. Un cambio funcional que le agregó tareas, justificó –a criterio de los jueces- el ascenso a “equiparada”. Carbajal es una mujer de larga trayectoria en el palacio, pero no es abogada. Tiene el título de procuradora. Hace dos años, el sindicato de los judiciales la tuvo a maltraer, por el ingreso al Poder Judicial de una hija de la funcionaria, que por entonces tenía 23 años, sin ningún tipo de concurso.

La última acordada fue el ascenso del jefe de Comunicación del Poder Judicial, el licenciado en Ciencias Políticas Martín Ahumada, quien pasó de “Clase 2”, a “Clase 1”. Sólo que -en su caso- no fue subido al podio de los “equiparados”. Seguirá siendo un mortal común.

Repercusiones en el gobierno

En la Casa de Gobierno brillaban de felicidad por el nombramiento de Quiroga Nanclares. Porque el presidente de la Corte ascendió a un familiar, y porque era imposible conseguir la acordada del nombramiento. Justamente, la ley que impulsa Cornejo tiene entre sus artículos, la transparencia en la información y la publicidad de las acordadas. En otras leyes sancionadas, se establecen pautas de rendimiento profesional para llegar a juez, sumado a todos los requisitos constitucionales. Pero el nombramiento del “sobrino” pasó como por un tubo.

Adaro, Llorente, Valerio, ministros de la Corte una sesión del Jury.

“Si hubiésemos querido hacerlo nosotros, esto no nos salía tan bien” decían, divertidos, en el entorno del gobernador Cornejo. Creen que el ascenso de Quiroga Nanclares podría ser el argumento perfecto para convencer a algunos diputados del peronismo, tal vez, para mostrar cómo funciona la “corpo” judicial a pleno. Y ello, en las teorías conspirativas a la orden del día, podría abrir un resquicio para rescatar antes de fin de año, la ley que transformaba por completo el funcionamiento del máximo tribunal, que está colapsado para dar Justicia. Pero no para designar “equiparados” entre los familiares.

(Foto de portada: Poder Judicial de Mendoza/SIJUM)