Macri, apretado por los K y el "círculo rojo": Ernesto Sanz sale a la cancha - Mendoza Post
Lunes 20 Mar 2017 3 días atrás
porHugo E. Grimaldi (*)

"Crear dos, tres... muchos Vietnam es la consigna", decía Ernesto Guevara en abril de 1967. Cincuenta años después, en la Argentina de estos días y con una disciplina ejemplar, los adoradores más furiosos de Cristina Fernández abren todos los días múltiples frentes de combate para limar a Mauricio Macri. 

Esta es la tesis central del Gobierno para explicar el desgaste de imagen de los últimos tiempos, aunque los funcionarios no se hacen cargo siquiera de los errores no forzados que suelen cometer.

Antes de poner en contexto la situación y más allá de los devaneos paranoicos que afectan siempre a quienes tienen el poder, vale referir que si esto que se denuncia desde la Casa Rosada es cierto, el Presidente está en el peor de los mundos, ya que si el kirchnerismo logra la eventual desestabilización será malo para la institucionalidad, pero si a la hora de las elecciones se observa que no ha tenido éxito, probablemente el desgaste que propicia le habrá consumido no sólo valiosas energías al Gobierno, sino que también le habrá quitado a la recuperación del país y a todos sus ciudadanos un valioso tiempo. 

Más allá de la realidad de una economía que no repunta y de una realidad social complicada, bien vale hacer primero un repaso de los caóticos sucesos de la última semana, que estuvieron copados por el ruido que hicieron a diario los docentes a nivel nacional y provincial (sin contar el catastrófico error de dejar a los chicos sin clases) y por las desgastantes marchas piqueteras que tomaron como rehenes a los transeúntes de la Capital Federal.

Según el Gobierno, la efervescencia de la calle, que durante los últimos días resultó ser algo demasiado alienante para la gente y que provocó demandas de "mano dura" dirigida a las autoridades, es una consecuencia de esta táctica de descascaramiento que le atribuye al kirchnerismo. Y, por otra parte, no dudan que esto seguirá "durante bastante tiempo".

Lo de la CGT parece ser otra cosa y señalan en Balcarce 50 que, pese a la bronca que sintió el Presidente, se comprende que los sindicalistas ya no tenían más margen de acción para evitar la huelga del 6 de abril, después que se dejaron copar el acto. 

Y si bien muchos se preguntan en el Gobierno por qué Pablo Moyano no dispuso a sus camioneros como guardia pretoriana, como tantas otras veces, dicen que Macri sabe que en este caso no hay kirchneristas fogoneando por detrás.

Docentes y piqueteros parecen ser apenas dos muestras de lo que se interpreta en la mesa de arena gubernamental como parte de la "guerra de zapa" K de entrar, salir e inmediatamente buscar otro flanco para hacer daño político. La mención del modo con que José de San Martín buscaba "desorientar al enemigo con informaciones falsas y estrategias de espionaje" es bien coherente con la apelación del "Che" sobre la multiplicidad de frentes abiertos para lograr un "futuro luminoso y cercano".

Justamente, ese futuro con probabilidad de rejas por delante es lo que más tiene desesperado al cristinismo a ultranza y la cosa tiene sus urgencias porque sus dirigentes suponen que únicamente si logran recuperar el poder la veleta de la Justicia va a direccionarse hacia otro lado y que no les reclamará por mucho tiempo por ninguna supuesta fechoría. Por eso, es notorio que buscan sumarse al justicialismo orgánico, sello al que tantas veces despreciaron los Kirchner, aunque desde allí se los repele porque si bien se estima que tienen 25/30 de los votos con Cristina candidata, su presencia no permitiría sumar ni un solo independiente.

"Es toda una técnica bien aceitada la del kirchnerismo. Si pasa algo y es un problema nuestro siempre aparece un diputado K que hace una denuncia judicial y allí están siempre sus medios para amplificarla. Ni qué decir cómo festejan si un fiscal amigo hace alguna imputación. Ahora, si es algo que les compete se hacen las víctimas y mucho más si es algo que atañe a Cristina. Ella misma manda a hacer notas que luego comenta por Facebook como si fueran la verdad revelada", describe telefónicamente un locuaz diputado de Cambiemos.

Y agrega: "Cristina leyó lo de Felipe González, mandó una carta-documento para hacer ruido y atrás salieron todos como loritos. Eso sí, como se excedieron con el eventual sabotaje al control informático del INDEC por parte de UPCN, el gremio preferido de Guillermo Moreno, nadie dijo ni pío. No hay improvisación, es evidente que allí alguien armó un protocolo y lo siguen a rajatabla", añade.

El legislador recuerda que el mismo temperamento acusatorio siguió el kirchnerismo con el intendente de Olavarría, debido a la gravísima desorganización del recital del "Indio" Solari que terminó en incidentes que finalmente se desactivaron por la rapidísima acción de la Bonaerense. Mientras a Ezequiel Galli lo hicieron picadillo por las redes sociales sólo por ser del PRO, el jefe comunal de Itatí, Natividad "Roger" Terán, preso por narcotráfico junto otros miembros de su staff, más policías y gendarmes, fue ignorado olímpicamente. "Era del Frente para la Victoria", resume.

Explica además que, como si fuese un plan preconcebido que busca igualar ante la opinión pública los eventuales delitos, también se nota como se moviliza todo el aparato K cada vez que algo roza a un funcionario del Gobierno o al propio Presidente para "destrozarlos". Y destaca que "se llenan la boca con Milagro Sala, pero nada dicen de José López o Lázaro Báez, presos con preventiva como ella o ahora, de la vergüenza que les da César Milani". Para sumar ruido a la guerra de guerrillas, una de sus más acérrimas defensoras en otros tiempos, Hebe de Bonafini, acaba de avisar que ella sería capaz de "volar la Casa de Gobierno".

Es verdad que el kirchnerismo sigue patrones predecibles a través de un discurso repetitivo en el que no todo lo que pregona tiene por qué ser cierto, pero también está comprobado que cuenta con la complicidad de un gobierno que le deja grietas abiertas a cada rato.

La gran pregunta a responder es si Macri lo hace por ingenuidad y se desgasta o quizás por conveniencia, para tener a Cristina, cercada por la Justicia, como enemiga íntima, ya que, tras la herencia que dejó y tal como le sucede al propio PJ, él también la considera piantavotos de los otros. Es paradójico, pero esta última opción le plantea a diario al Gobierno la posibilidad de victimizarse con el viejo discurso de la desestabilización "destituyente", casi una marca registrada de CFK.

Otro frente de desgaste el Presidente lo percibe desde el llamado "círculo rojo", élite que dispone de información privilegiada y que influye desde el ambiente de los negocios, un grupo que está bastante nervioso desde los inicios del Gobierno y no sólo porque Macri abordó un plan fiscal gradualista, sino porque tardó varios meses en denunciar la herencia recibida. Ahora, insisten en que las inversiones no llegan y plantean hipótesis al respecto. "¿No llegan por no las queremos y resulta que somos muy tontos que nos boicoteamos a nosotros mismos?", se ofusca el legislador.

Ante tanto acoso simultáneo y la sensación de la sociedad de que el Gobierno está demasiado a la defensiva y que por eso da nuevos pasos en falso y deja más flancos vulnerables, los hombres y las mujeres del Presidente se han decidido por fin a contestar políticamente y a desplegar tácticas discursivas que, aunque apenas parece atenuar esos tropiezos, muestran que algo ha aprendido el Gobierno a la hora de separar el discurso edulcorado del barro de la política.

Para la imagen gubernamental ha sido relevante que durante los últimos días hayan salido a hablar sobre la situación de "desgaste inducido" el propio Macri, Marcos Peña, Jorge Triaca y algún otro ministro más, pero también ha sido visto como una pasada de plumero a las viejas ideas del marketing y de las redes sociales la aparición del radical Ernesto Sanz, a la hora de ponerle cierta racionalidad al discurso.

El ex senador, uno de los fundadores de Cambiemos, acaba de pasar mensajes para todos los gustos. A los gremialistas les pidió que "ojalá se transformen en líderes, que asuman responsabilidades y que apoyen lo que hay que apoyar para tener la autoridad moral para criticar lo que hay criticar" y a los empresarios les disparó sin anestesia: "pedían gasto público de calidad, eliminación de obstáculos como el cepo, pedían diálogo institucional, bueno éste es un gobierno más dialoguista. Al empresario nacional le pido un compromiso patriótico y no que le estén corriendo el arco al Gobierno. Es lo que hace falta ahora", acaba de señalar el mendocino.

En tamaño ajedrez estratégico como el que se está desarrollando, jugar la dama para el PRO significó poner a María Eugenia Vidal a mirar la cámara de modo arrasador y a marcarle la cancha a los docentes. Del otro lado, los gremialistas más duros ratificaron su postura, pero ese discurso -que los irritó por el premio a la concurrencia- al menos los obligó a contrastar el proceso con la realidad.

Y esa realidad les ha dicho a los dirigentes gremiales que no todos los maestros hoy están de acuerdo con seguir la pelea por el salario con los chicos sin clases y que, por eso, cada día hay menos aulas vacías ya que, además, los descuentos se van a hacer sentir en el bolsillo. Al respecto, en la provincia de Buenos Aires hubo notorios desmembramientos sindicales. Hasta el mismo Roberto Baradel, convertido por el Gobierno en un ícono dedicado a tensar la situación en nombre del kirchnerismo, tuvo que decir que "se están analizando diferentes posibilidades" para continuar con la protesta "que pueden excluir el paro o alternarlos".

Así y todo, el martes y miércoles próximo se dará la Marcha Nacional Docente y el próximo viernes, el Día de la Memoria servirá para recordar a las víctimas del proceso militar, aunque la movilización y el acto tendrán la connotación de servir de caja de resonancia a la crítica sobre la movilidad del feriado. "Macri, basura, vos sos la dictadura" será un clásico. Luego, el 30 llegará el paro de las dos CTA y el 6 de abril, la izquierda saldrá a la calle a fustigar no solamente al Gobierno, sino a la falta de movilización de la CGT. En tanto, los piqueteros, se sabe, reclaman planes, aparecen, cortan calles y puentes y siempre retornan al día siguiente. "Coparon la calle, nos aprietan y la plata la ponemos nosotros", confiesa amargamente el diputado, quien dice estar arrepentido de los fondos que, para las obras sociales, le restituyó el Gobierno a los gremios. "Es que la plata que maneja el Estado la ponemos los contribuyentes", le replica este periodista, quien le recuerda que jubilados, pensionados, beneficiarios de planes sociales y empleados del sector público nacional, provincial y municipal más sus familias hoy más que duplican a quienes, desde el sector privado, pagan sus impuestos. Y que estas sacrificadas personas, las olvidadas de toda esta historia, no hacen piquetes ni tienen capacidad de influir. Silencio y telón lento.

(*) Especial para Mendoza Post