Nena, tu problema es pensar… - Mendoza Post
Miércoles 3 Ene 2018Miércoles 03/01/18 atrás
Periodista

No necesito el programa de chimentos para saber qué bomba explota primero en Carlos Paz o si Flavio Mendoza va para atrás con la venta de entradas, o si el circo que está frente al supermercado es bueno o malo. Tengo redes sociales para enterarme. Y si no quiero, me llegará de todas maneras, porque siempre habrá algún amigo/conocido haciendo referencia. En el mejor de los casos será el propio involucrado el que estará tratando de dar raquetazos virtuales para librarse de los gritos que claman por alguna ejecución, un ajusticiamiento.

Y pienso, cuántas veces esa “justicia” casera, esa vara para medir al otro, es sólo el reflejo de la sociedad en que nos convertimos, esa mezcla de “Esperando la Carroza” con “Relatos Salvajes”, “Qué pasó ayer”, “Big little lies”, Tinelli, Ortega, Suar, Siciliani, Araceli, Muriel Santa Ana, y por supuesto… Facundo Arana y su ex Macedo.

Leo posteos y me digo, porque si exteriorizo por ahí pierdo, ¿en qué nos hemos convertido? ¿Hacia dónde vamos con tanto enojo?

Ya sin ser militante o partidaria perdí amistades o siento que no encajo en reuniones o grupos o, lo que es peor, paso a ser parte de una charla de cuatro desconocidos que una noche de sábado en un bar se ocupa de hablar de mi familia sin darse cuenta de que alguien los escucha.

¿En qué nos cambia la vida el chisme, los dichos de Facundo Arana sobre su ex o los de Alfredo Casero sobre los que veranean en Uruguay? Podríamos sumarnos al debate con la intención de analizar y crecer como individuos y como sociedad. Pero no, ahí estamos peleando entre todos. Y reafirmando que en Argentina el “dicen que dijo” es negocio. Y hay quienes saben extraer de ello dinero en efectivo y otros simplemente placer –a veces morboso-, que a estas alturas de la realidad no es poco.

Arana metió los dedos en el ventilador.

Anoche, Iván de Pineda dijo en su programa, con conocimiento de causa dado su recorrido por el mundo, que Argentina es uno de los países más ricos y hermosos en cuanto a su geografía. Pero el pensamiento se atraviesa con el chiste de “el problema de Argentina es que está lleno de argentinos”. Y claro que me causa gracia si somos especiales, sabelotodo, opinólogos, mujeres maravillas y paladines de la justicia.

A la vez, sé que si escribo algo sobre mujeres tengo que cuidarme de los ataques y si digo que Facundo Arana es buen tipo, que cuando viene a Mendoza anda de perfil bajo por el Bombal y que para en casa de amigos, tengo que estar dispuesta a las consecuencias, porque esta semana su nombre es mala palabra. De ser el chico ideal que toda madre querría como yerno pasó a ser un pelotudo, del cual nadie le interesa en lo más mínimo su rol en Los Puentes de Madison.

La pucha que se pone difícil si se quiere pensar distinto. ¿Por qué no puedo creer que se expresó mal y que tantos años en pareja con la Macedo lo hacen conocedor del deseo de ser madre? Pero bueno, ahí estamos, todos hablando, a favor o en contra. Haciendo una vez más de la confrontación deporte nacional.

En fin, ya no quiero un país donde no pueda hablar por pensar distinto. No quiero escuchar a un empleador que necesita tener testigos en una entrevista de trabajo para evitar el “me dijo… le dije”. No quiero más agresiones en los grupos de WhatsApp. No quiero que me “hagan el vacío” por pensar diferente o por no ceder a mis convicciones para pertenecer. Somos un país con buena gente. Sólo tenemos que curarnos.

Y, como siempre, me quedo con cientos de ideas en la mente que debaten sobre el hacia dónde vamos, creyendo que ya sabemos de dónde venimos. Vuelve a mí aquella frase que alguna vez me dijo alguien que oficiaba de jefe en un diario: “sabés cuál es tu problema nena, pensar”.

(*) Periodista.