Martes 29 Nov 2016Martes, 29/11/16 atrás
Director Periodístico

Martín tiene 20 años. Vive con su padre en la zona de montaña, y a veces con su madre, en una población a la vera de la ruta 7. Su identidad real está protegida, por acuerdo con la familia. 

La pareja está separada, pero han vuelto a hablar de la pesadilla ocurrida hace diez años en el Instituto Antonio Próvolo para niños sordos de Mendoza, el hogar del horror donde dos curas, un ex interno y un administrativo que están presos, abusaron sexualmente de decenas de chicos durante por lo menos diez años, en un contexto de perversión y amenazas que apenas si es imaginable.

Las secuelas del horror le van a durar toda la vida a Martín. Hipoacúsico, fue alumno del Instituto hasta que su madre, Cintia, decidió retirarlo y hacer una denuncia por abusos sexuales en la Fiscalía 11 de Luján de Cuyo, muy probablemente en 2006. Un “secretario” o ayudante de la fiscal Mercedes Moya le tomó la denuncia y le dio un papelito con el número de expediente. Y nunca jamás de los jamases, volvió a tener novedades del caso ni supo que persona alguna fuera procesada.

Y en el colegio, sabían lo que ocurría.

A Martín, el hijo de Cintia, lo obligaron a tener sexo oral con otros niños del instituto. Tanto, que el chico pensó que era gay, y llegó a los límites de auto flagelarse para no concurrir al Instituto. En aquella denuncia presentada hace años y olvidada en algún estante, Cintia dijo que uno de los abusadores era Jorge Bordón, el empleado administrativo que se vestía de sacerdote para asistir a los religiosos en las misas. Los chicos que declararon desde la madrugada del viernes hasta hoy, lo creían una especie de sacerdote.

El "Padre Horacio", uno de los detenidos.

Cuando el POST reveló el caso el sábado por la noche, Cintia fue una de las primeras personas en contar el martirio de su hijo.

“Nuestro hijo es hipoacúsico. Nosotros lo llevábamos desde Potrerillos al Instituto todos los días, para que se tratase e hiciera las terapias indicadas. Pero el cura Nicolás nos convenció de la necesidad de internar al nene en el colegio… lo hablamos mucho con el padre del nene, y Martín estuvo de acuerdo. Él tenía 11 años. Nunca imaginamos lo que iba a pasar después” relata Cintia, con el tono firme pero tenso. No es fácil revivirlo todo.

“Después, empezamos a notar cambios en Martín. Muchísimo enojo con nosotros… a veces forzaba la tos hasta enfermarse para no ir, y un día descubrimos que se hacía cortes en los brazos… tenía heridas… fue realmente muy terrible. Nos dimos cuenta de que algo pasaba, y logramos que nos lo explique, con dibujos. A mi nene lo obligaron a tener sexo oral con otros nenes, mientras un grupo de adultos miraba. Al que denunciamos concretamente con nombre y apellido, es a Jorge Bordón” contó la mujer. Bordón es el último detenido de la causa. Fue apresado y puesto a disposición de la justicia ayer al mediodía. Varios de los chicos que declararon ante el fiscal Fabricio Sidoti, lo señalaron. Y se espera un testimonio clave hoy de un ex alumno llamado Gastón, de quien se sabe -por comunicaciones que ya tuvo con la fiscalía- que apuntará directamente a Bordón.

El relato de Cintia, la madre de Martín, se vuelve tenebroso:

“Martín nos contó que les daban de beber algo, una sustancia, que los mareaba y les hacía ver ‘más oscuro’. Y que en esas ocasiones los llevaban a una habitación y les hacían practicar sexo oral. Mi nene me preguntaba si era gay. Fue espantoso. En el colegio sabían lo que pasaba porque nosotros fuimos a hacer la denuncia. Una directora renunció” contó.

Una de las dependencias del Instituto.

El relato se pierde en detalles borrados con el paso del tiempo, pero lo esencial es muy escabroso. En un momento de la charla, es Martín el que le cuenta a su madre que el Padre Nicolás “les pegaba a los chicos con un manojo de llaves en la espalda” cuando “se portaban mal”.

Maltrato físico y moral, reducción a servidumbre, privación de la libertad a los chicos internos, prohibición de hablar entre ellos en el lenguaje de señas, administración de sustancias para limitarles la resistencia, y violaciones, sexo grupal, sodomía, masturbaciones. Los chicos fueron objeto de todo tipo de abusos. “Los adultos se reunían alrededor de los chicos para verlos hacer cosas… uno de ellos era un cura que no veía de un ojo, y también algunas monjas participaban” denuncia Cintia.

Cuando la mamá de Martín y su pareja y padre del chico estuvieron de acuerdo en lo que había ocurrido, concurrieron al colegio. Hubo reuniones con otros padres y una mujer que trabaja o trabajaba en el Instituto, a quien Cintia identificó como Graciela Pascual. “Nos pidió que no fuésemos a la justicia ni a los medios. Que ellos se iban a ocupar de expulsarlo a Bordón. Pero no hicieron nada. Yo lo saqué a Martín de allí, e hice la denuncia en la fiscalía 11 de Luján. Nadie le dio importancia. También fuimos a la DGE, y nos dijeron que no podían hacer nada, porque el colegio dependía de otro de La Plata” contó.

Las heridas siguen abiertas diez años después. Es probable que Martín nunca pueda desenvolverse por sí mismo a pesar de la terapia, el cambio de institución y el cariño de sus padres. El trastorno de personalidad que le dejaron los abusos como secuela ha sido importante. “Es una persona muy insegura, que necesita ayuda todo el tiempo” cuenta Cintia.

Martín, su madre y su padre, luego de la revelación del POST con la historia de los curas ya presos, están dispuestos a declarar y han tomado contacto con el ministerio público fiscal. Se sumarán a los más de 30 testigos y víctimas que ya han declarado en este larguísimo feriado.

Intentarán que se haga justicia.

El caso, en resumen

Los acusados. Dos son curas. Nicola “El Padre Nicolás” Corradi, de 82 años, y el “Padre Horacio” Horacio Hugo Corbacho, de 56 años. Los otros dos son civiles. Uno es Jorge Bordón, un administrativo con poder interno en la congregación del Instituto, y el otro es José Luis Ojeda, un ex interno -hipoacúsico- a quien habrían obligado a participar de los abusos sexuales, aunque la justicia lo declaró imputable. Los dos curas y el ex alumno fueron detenidos el viernes, y ayer el mediodía fue apresado Bordón. Ya había declarado como testigo. El “Padre Nicolás” tenía antecedentes por pedofilia, en Verona, Italia.

Una "selfie" de Corbacho.

Los testimonios. Ya hay siete víctimas que confirmaron los hechos, ocurridos desde 2007. Más de 30 personas declararon. Muchos padres de las víctimas no sabían lo que ocurría, aunque sospechaban.

Las víctimas. Niños de 6 a 12 años, internos del Instituto. Son de otras provincias en su mayoría y estaban obligados a dormir en la casa. Dos de identidad reservada declararon y permitieron abrir el caso.

El colegio. El Instituto quedó “descabezado” con la detención de los curas Corbacho y Corradi. Una directora quedó a cargo. Hoy empiezan a declarar profesores, celadores, asistentes, y el resto del personal.

Pericias. Hay perfiles psicológicos en marcha de los detenidos, y de los testigos. Todos los acusados son imputables.

Testigos clave. Anoche declaró un joven que fue víctima de los abusos, y que está radicado en San Luis. Varias familias más han pedido testimoniar. Hoy lo hará una familia con un niño en Cámara Gesell.

Los abusos. Hubo de todo tipo. Sexo entre niños, sexo oral a los adultos, violaciones. Usaban una dependencia trasera del complejo a la que llamaban “La Casita de Dios”. A algunos chicos les suministraban algún tipo de droga para disminuirles el grado de conciencia. Las víctimas fueron niñas y niños.

La Iglesia. El arzobispado de Mendoza salió a "despegarse". Ayer, su vocero Marcelo De Benedectis dijo que "no sabían" lo que ocurría, ni de lo antecedentes del cura Nicola Corradi.

La causa. Ya acumuló un cuerpo de 250 fojas y abrieron el segundo cuerpo. Desfilaron más de 30 testigos y víctimas. Y hay cuatro imputados. Ninguno declaró.