Papelón: Peñaflor usa Jarabe de Maíz de Alta Fructosa para uno de sus vinos “estrella” - Mendoza Post
Martes 29 Mar 2016Martes 29/03/16 atrás
Director Periodístico

No serían los únicos, pero sí los más notables. El Grupo Peñaflor, uno de los actores del mundo del vino más importantes de la Argentina, utiliza Jarabe de Maíz de Alta Fructosa para algunos de sus cócteles elaborados con vino de su marca líder “Frizzé”. El dato en sí, que podría parecer neutro, revela que mientras productores, bodegas, el propio INV, la Coviar y varios legisladores nacionales llevan adelante una lucha despareja y feroz para imponer el mosto como edulcorante de jugos y bebidas gaseosas, en nuestra propia casa, uno de los jugadores más importantes utiliza el JMAF, un edulcorante mucho más barato que el mosto y que la sacarosa de azúcar, y que además es malo para la salud. A ello hay que agregar que el Jarabe de Maíz de Alta Fructosa no entra como edulcorante permitido en la Ley General de vinos vigente. Se puede usar mosto concentrado, azúcar, caramelo de uva, alcoholes vínicos… pero no el famoso jarabe.

“Sería bueno que tomen conciencia de la responsabilidad que les cabe, por ser una empresa tan grande, para con los productores que dependen de ellos, y por el daño al usar un producto que es más barato pero malo para la salud” dijo uno de los expertos en elaboración de vinos que tiene Mendoza, consultado por este diario.

El uso del Jarabe de Maíz de Alta Fructosa en productos de Peñaflor no es un secreto oculto bajo siete llaves. Está allí, en las etiquetas de sus “cócteles” de vino que por un “gris” legal o porque los abogados se movieron rápido, no están bajo el control del INV, de momento al menos. Pero son bebidas presentadas como “vinos” por el propio Grupo Peñaflor. Se trata de las variantes “Evolution” y “Orange” del Frizeé, una bebida que empezó como un espumante en 2001 y que competía con el “New Age” de Bianchi, bodega que –de paso- sí endulza sus espumantes livianos con mosto concentrado de uva.

Las conversaciones sobre el uso del jarabe, señalado en muchos estudios por favorecer la diabetes, la obesidad y la hipertensión- se hicieron más intensas en el verano que pasó, especialmente en los días de Vendimia. De hecho, la presidenta de la COVIAR Hilda Vaieretti –la mayor corporación vitivinícola argentina, en la que están todos, incluso Peñaflor- hizo un alegato muy fuerte contra el uso del Jarabe de Maíz de Alta Fructosa. Y defendió el avance de una ley que obligue a la edulcoración natural de jugos y bebidas, utilizando mosto. Es obvio que ello significaría un mejor negocio para la economía local –que podría derivar más uvas a la producción de mosto concentrado- y un beneficio para la salud de la población. Vaieretti había centrado sus ataques al JMAF en lo dañino que resulta para la salud, y estaba feliz porque la TV abierta de Buenos Aires había empezado a poner luz sobre su uso. “Se habla de esto hasta en los taxis” había comentado entusiasmada. Pero resulta que en nuestro patio delantero, Peñaflor lo usa. La etiqueta siguiente no deja lugar a dudas:

Puede sonar injusto poner de relevancia a uno de los grupos que está utilizando el famoso jarabe para endulzar, ya que muchos lo harían si pudieran o lo usan en cócteles similares, y en otros países está permitido para la elaboración de productos vínicos. El JMAF es mucho más barato que el mosto y que la sacarosa, con la diferencia que estos últimos no son perjudiciales. Pero resulta que Peñaflor es un gigante, con más de 6.000 hectáreas de viñedos, más las uvas que compran a cientos de productores. Podrían organizar una lluvia de mosto de una semana sobre Mendoza sin que se les moviese un pelo. Sin embargo, utilizan el jarabe para edulcorar el Frizzé Evolution, una variante del Frizeé a la que le dan un lugar destacado en la promoción de sus productos, y otras variantes de la misma marca de "bebida joven".

Para tener una idea del tamaño del grupo, alcanza con decir que Peñaflor es dueño de Trapiche, Sutter, Santa Ana, y Las Moras, más otras bodegas. “Nos enfocamos en asumir una conducta transparente, ética y responsable en nuestros vínculos con empleados, proveedores y clientes” dicen en su página de internet. Pero la verdad es que el uso del JMAF significa una contradicción gigantesca, que demuestra además la hipocresía con que suele manejarse porciones importantes de la industria. “Está bien que le reclamemos a la Coca Cola y a Peñaflor que usen mosto para edulcorar… ¿Por qué no se los pedimos también a las productoras de espumantes de Mendoza, que usan sacarosa” dice una fuente del INV. Hay que ser justos. Peñaflor también usa mosto en algunas de sus bebidas vínicas. En el INV, de paso, aseguran extraoficialmente que no hay bodegas haciendo “vino” con Jarabe de Maíz de Alta Fructosa. “No está en la ley y sería fácilmente detectable” dijo una fuente.

Los “Frizzé” de la discordia

Algunos productores le habían hecho llegar a gente de la Coviar y del INV que había enojo por el uso de JMAF por parte de Peñaflor. Muchos de los que estuvieron en el agasajo de los bodegueros, en la última Vendimia, escucharon del asunto. Pero no pasó de allí, hasta que a alguien se le ocurrió empezar a revisar etiquetas.

El caso del Frizzé Evolution es distintivo. No es una bebida que esté controlada por el INV aunque el propio Peñaflor lo presenta como un vino. Llama la atención que en su etiqueta no figura el establecimiento elaborador, ni indicativo alguno del INV. Sí los códigos del Registro Nacional de Productos Alimenticios. “No es un producto controlado por nosotros, aunque debería serlo. Estamos en tratativas para tenerlo en nuestra órbita desde mayo. Todos los productos elaborados con vinos deben ser controlados por el INV” dijo una fuente. 

Bajo la lupa.

Nadie explica cómo es que algunos productos de la línea “Frizeé” figuran en el INV y utilizan mosto, cuando otros no, aunque son presentados como “vino”. Y hay algunas líneas de la misma marca que combinan el mosto y el Jarabe de Maíz. Pero es fácil suponer que se trata de productos distintos bajo el paraguas de la misma marca. En el caso del “Evolution”, entre sus componentes destacan el “Jugo de uva fermentado”, el agua y el Jarabe de Maíz de Alta Fructosa, entre varios otros. ¿Por qué no usan mosto? Una fuente del sector, que no es de Peñaflor, dijo que el uso de mosto “sin rectificar”, cambiaría el aspecto del producto. “Se oxida y lo vuelve marrón” explicó. 

El Frizzé Evolution –no así los otros- es presentado como un cóctel fuera de la órbita del INV, es decir, legalmente es algo así como una lata de arvejas. Sin embargo, tiene entre 6 y 8 grados de alcohol y usa vino como insumo principal. ¿No debería entrar en la definición de vino del artículo 17 de la ley que los rige? ¿Qué dice Peñaflor de su propio producto? ¿Es un vino, o no? Por lo pronto, fue imposible conseguir voceros a pesar de los intentos. Así es que nos remitiremos a lo que dicen en su página:

“Frizzé se lanzó al mercado en el 2001, y a partir de entonces se trasformó en un clásico de la noche que constantemente sigue despertando nuevas sensaciones. Se caracteriza por ser un vino joven, con el toque especial de burbujas que lo llevaron a ser líder en el segmento de los frizantes. Ideal para ocasiones distendidas, informales y desestructuradas. (…) En sus distintas presentaciones Frizzé Classic, New Touch y Evolution, ofrece una propuesta única y diferencial para todos los consumidores. Aquellos que les gusta compartir una sensación exótica y fresca en cualquier momento del día pueden disfrutar de la línea de sabores frutales de Frizzé New Touch. Mientras otros pueden ser seducidos por colores intensos y una nueva experiencia sensorial de la mano de Frizzé Evolution”. Usa vino, lo presentan como un vino, Peñaflor dice que es, vino... entonces... es vino. Aunque lo edulcoren con Jarabe de Maíz de Alta Fructosa, el endulzante que hace mal.

¿Por qué es malo el JMAF?

Estudios recientes en Estados Unidos, donde lo utilizan desde la década del setenta, y también en Buenos Aires, aseguran que el Jarabe de maíz de Alta Fructosa predispone a la obesidad, la diabetes y la hipertensión arterial, que han ido subiendo en casi todos los países de la mano del consumo del JMAF que yace “escondido” en todo tipo de alimentos. Argentina, de acuerdo a una publicación de este mismo diario meses atrás, está séptima entre los países consumidores de JMAF por persona al año, con aproximadamente siete kilos de este producto, que es perjudicial para la salud.

Qué hacer

Lo primero: No es ilegal que Peñaflor utilice JMAF para edulcorar un producto que presenta como vino, aunque podría pelear en un tribunal que no lo es, a pesar de sus propias manifestaciones de mercado. Tampoco utilizan el Jarabe de Maíz de Alta Fructosa para agregar gradación alcohólica a sus productos, sino que lo hacen simplemente para edulcorar. Y aunque tienen mosto a disposición –que usan incluso en otros productos- utilizan el jarabe de maíz, mucho más económico. La cuestión es otra… ¿Cómo puede la vitivinicultura pedirles a las industrias de bebidas, jugos y gaseosas que modifiquen sus productos y usen mosto, cuando aquí uno de los principales grupos usa el jarabe de maíz, porque es barato, aunque sea malo para la salud? Es claro que la pelea por la ley de jugos naturales está perdida.

Ni siquiera, los usamos “en casa”.

En Coca Cola se deben de estar muriendo de la risa...